Aprender la lección

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Los niños y niñas romaníes en la República Checa no reciben la educación a la que tienen derecho.

Son enviados a escuelas para niños con "discapacidad mental leve". Son ubicados en clases y escuelas segregadas. Y los profesores y el resto del alumnado los tratan mal porque son romaníes.

Esta discriminación no tiene cabida en la Europa del siglo XXI. Limita las perspectivas laborales de los niños y niñas romaníes y les impide desarrollar su pleno potencial. En última instancia, estos niños y niñas no podrán labrarse un futuro mejor, ni para ellos, ni para sus familias y comunidades, ni para la sociedad checa.

Entre abril y agosto de 2015, 38.334 personas de 94 países instaron al primer ministro checo a poner fin a la discriminación de los niños y niñas romaníes en las escuelas. Muchísimas gracias a todas las personas que emprendieron acciones. Sus voces nos ayudarán a presionar al gobierno checo para conseguir que se produzcan cambios.

Karel, 15 años
A mi hermana la llamaban 'boca negra'. Le decían que no sabía nada, que daba asco.
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Para muchos niños y niñas romaníes, el checo no es su lengua materna, por lo que la enseñanza en las escuelas generales les resulta más difícil, y no reciben el apoyo que necesitan para ponerse al día y sacar provecho.

Es más, muchos son sometidos a tests psicológicos innecesarios y enviados a "escuelas prácticas" concebidas para un alumnado con discapacidad mental leve.

Algunos "buenos" colegios se niegan a recibir alumnos romaníes, porque no quieren ser considerados "colegios romaníes". Más aún, muchos padres no romaníes sacan a sus hijos de las escuelas que sí aceptan a niños y niñas romaníes. Eso significa que las opciones de los niños y niñas romaníes se limitan a escuelas en las que la mayoría del alumnado es también romaní y en las que el nivel educativo puede no ser muy alto.

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Andrej, 15 años
Nos tratan como a idiotas. La escuela es facilísima. Pueden enseñar más despacio porque es una 'escuela práctica'.
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Acoso, abusos y segregación 

Los niños y niñas romaníes que consiguen matricularse en una escuela mixta se convierten a menudo en víctimas de acoso y abusos simplemente por ser diferentes. El profesorado culpa a los niños y a sus padres, y dicen que no valoran la educación y que los niños son "imposibles de enseñar". Para evitar ese trato, los niños y padres romaníes a menudo optan por escuelas "sólo para romaníes".

En ellas, es raro que los niños pasen a niveles más avanzados de educación. Las escuelas luchan por obtener fondos, y la calidad de la educación se resiente. Es más, las escuelas segregadas sólo sirven  para reforzar las barreras entre las comunidades romaníes y el resto de la sociedad. Estas comunidades se van quedando cada vez más aisladas y más expuestas a la discriminación y los abusos.

Sólo quería asegurarme de que mis hijos podían ir a la escuela. Quería matricularlos en una escuela general cercana, pero no me dejaron.
Elena, madre de niños romaníes

Hasta el momento, el gobierno checo apenas ha hecho nada para eliminar la discriminación que sufren los niños y niñas romaníes simplemente a causa de su origen étnico. Debe esforzarse más; antes que nada, debe reconocer la magnitud del problema, y luego debe comprometerse públicamente a erradicarlo. Además, debe elaborar un plan detallado en el que nos muestre cómo pretende hacerlo.

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