Myanmar: El reconocimiento por parte del ejército de la existencia de fosas comunes saca a la luz los homicidios extrajudiciales de rohingyas

Después de que el ejército de Myanmar reconociera hoy que las fuerzas de seguridad y los lugareños ejecutaron sumariamente a 10 rohingyas capturados y los enterraron en una fosa común a las afueras de de Inn Din, un pueblo de Maungdaw, en el estado de Rajine, James Gomez, director regional de Amnistía Internacional para el Sudeste Asiático y Oceanía, ha manifestado:

“Este espeluznante reconocimiento se aparta significativamente de la política del ejército de negar por completo cualquier irregularidad. Sin embargo, es sólo la punta del iceberg y justifica que se investigue de forma seria e independiente qué otras atrocidades se han cometido durante la campaña de limpieza étnica que ha obligado a más de 655.000 rohingyas a salir del estado de Rajine desde el pasado agosto.

“Este espeluznante reconocimiento se aparta significativamente de la política del ejército de negar por completo cualquier irregularidad. Sin embargo, es sólo la punta del iceberg y justifica que se investigue de forma seria e independiente qué otras atrocidades se han cometido durante la campaña de limpieza étnica que ha obligado a más de 655.000 rohingyas a salir del estado de Rajine desde el pasado agosto.
James Gomez, director regional de Amnistía Internacional para el Sudeste Asiático y Oceanía


“Es terrible que los soldados hayan tratado de justificar las ejecuciones extrajudiciales diciendo que se les necesitaba como refuerzos en otro lugar y no sabían que hacer con los hombres que habían capturado. Semejante conducta demuestra un desprecio por la vida humana que se escapa a toda comprensión.

“Amnistía Internacional y otros han documentado abrumadores indicios de que mucho más allá de Inn Din, en pueblos y aldeas de todo el norte del estado de Rajine, el ejército ha asesinado y violado a la población rohingya y ha reducido sus pueblos a cenizas. Estos actos constituyen crímenes de lesa humanidad, y sus responsables deben responder de ellos ante la justicia.

“No será posible conocer el verdadero alcance de las violaciones de derechos humanos y los crímenes cometidos contra los rohingyas y otras minorías étnicas hasta que se permita a la misión de investigación de la ONU y a otros observadores independientes acceder sin trabas a Myanmar y, en particular, al estado de Rajine.”

Información complementaria

Las fuerzas armadas de Myanmar ya han intentado ocultar anteriormente su papel en los crímenes de lesa humanidad perpetrados contra los rohingyas en el norte del estado de Rajine.

La investigación de Amnistía Internacional ha demostrado que, desde finales de agosto de 2017, las fuerzas de seguridad de Myanmar han iniciado una campaña selectiva de violencia contra la población rohingya, con numerosos homicidios de mujeres, hombres, niños y niñas, violaciones y otras formas de violencia sexual contra mujeres y niñas; colocación de minas terrestres y quema de pueblos rohingyas enteros. Esto se produce en el marco de un prolongado régimen de apartheid fomentado por el Estado contra la población rohingya.

Las imágenes por satélite de la comarca de Inn Din que ha analizado Amnistía Internacional muestran claramente una zona de casas rohingyas que han sido quemadas hasta los cimientos, mientras que las zonas no rohingyas que están a su lado parecen intactas.

El informe de Amnistía Internacional My World Is Finished, publicado en octubre de 2017, incluye los testimonios de siete rohingyas de Inn Din, que describen cómo el ejército y los paramilitares asaltaron el pueblo durante varios días a finales de agosto, saqueando y quemando casas y disparando a la gente que huía, centrándose al parecer en los hombres rohingyas. La organización no ha podido determinar la magnitud de los homicidios perpetrados en Inn Din.