Irán: La vida de defensor kurdo de los derechos humanos encarcelado injustamente pende de un hilo

La vida de un defensor de los derechos humanos y periodista kurdo iraní encarcelado injustamente está en manos de las autoridades de Irán, ha manifestado Amnistía Internacional. Se encuentra hospitalizado, pues está gravemente enfermo tras casi un mes en huelga de hambre.

Mohammad Sadiq Kabudvand, preso de conciencia de 54 años, que está a punto de terminar de cumplir una condena de 10 años de cárcel que le fue impuesta por cargos falsos, se encuentra en huelga de hambre desde el 8 de mayo. Protesta así por los intentos de las autoridades de imponerle una nueva condena de prisión por el cargo falso de “difundir propaganda contra el sistema” desde la cárcel.

“Mohammad Sadiq Kabudvand lleva ya casi un decenio en prisión sin más motivo que hacer su trabajo legítimo de defensa de los derechos humanos y ejercer el periodismo. El hecho de que las autoridades hayan formulado un nuevo cargo contra él cuanto está a punto de ser excarcelado indica que están llegando a límites sin precedentes para mantener a este firme defensor de los derechos humanos entre rejas”, ha explicado James Lynch, director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

El hecho de que las autoridades hayan formulado un nuevo cargo contra él cuanto está a punto de ser excarcelado indica que están llegando a límites sin precedentes para mantener a este firme defensor de los derechos humanos entre rejas”, ha explicado James Lynch, director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.
James Lynch, director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África

El estado de salud de Mohammad Sadiq Kabudvand, ya delicado por problemas de corazón y de riñón para los que, según su familia, raras veces ha recibido en prisión el tratamiento necesario, se ha agravado considerablemente durante su huelga de hambre. Los médicos han advertido de que corre riesgo inminente de sufrir un ataque cardíaco.  Fuentes bien informadas han comunicado a Amnistía Internacional que sufre graves bajadas de tensión, además de complicaciones digestivas y hemorragias internas en el estómago y la próstata.

La vida de Mohammad Sadiq Kabudvand pende de un hilo. © Particular

Recluido en la prisión de Evin de Teherán, el 22 de mayo, cuando llevaba ya 13 días en huelga de hambre, lo trasladaron al hospital tras perder el conocimiento. Sin embargo, Amnistía Internacional tiene entendido que pidió que lo devolvieran a la prisión, a raíz de que el personal hospitalario intentara alimentarlo por vía intravenosa contra su voluntad. Tres días después lo llevaron a otro hospital, donde continúa.  

“Las autoridades iraníes deben dejar de jugar con la vida de Mohammad Sadiq Kabudvand. Lo primero que tienen que hacer para rectificar esta terrible situación es retirar todos los cargos contra él y dejarlo en libertad de inmediato y sin condiciones”, ha añadido James Lynch.

Las autoridades iraníes deben dejar de jugar con la vida de Mohammad Sadiq Kabudvand. Lo primero que tienen que hacer para rectificar esta terrible situación es retirar todos los cargos contra él y dejarlo en libertad de inmediato y sin condiciones
James Lynch

Mohammad Sadiq Kabudvand está en prisión desde julio de 2007, cumpliendo una condena de 10 años que le fue impuesta por su trabajo en favor de los derechos humanos como fundador y presidente de la Organización de Derechos Humanos de Kurdistán, así como otra de seis meses, basada en su trabajo como director del semanario Payam-e Mardom-e Kurdistan. Amnistía Internacional ha pedido reiteradamente a las autoridades iraníes que garanticen la anulación de estas condenas injustas, que ilustran el absoluto desprecio de Irán por el derecho a la libertad de expresión y asociación.

El proceso de fabricación de un nuevo cargo contra Mohammad Sadiq Kabudvand se inició en marzo de 2016, cuando lo llevaron tres veces a la fiscalía de la prisión de Evin para interrogarlo. Posteriormente le comunicaron que estaba acusado de “difundir propaganda contra el sistema”.

No se sabe en qué está basado este nuevo cargo, que las autoridades iraníes utilizan de manera habitual para criminalizar la expresión pacífica de opiniones. Mohammad Sadiq Kabudvand ha dicho que lo interrogaron en relación con una carta que había escrito a Selahattin Demirtaş, uno de los líderes del grupo izquierdista y pro kurdo de Turquía Partido Democrático de los Pueblos (HDP), para instar a éste a promover la paz entre los grupos kurdos y el gobierno turco. Le preguntaron también por su tesis doctoral, que los interrogadores creían erróneamente que versaba sobre los derechos de los presos en Irán, pero trata en realidad de las minorías de Turquía. Ha explicado que también le hicieron preguntas acerca de una declaración que había escrito en prisión para expresar su preocupación por las atrocidades del grupo armado que se da en llamar Estado Islámico contra la población kurda de Kobani, Siria.  

El 24 de mayo de 2016 fue sometido a juicio ante un tribunal revolucionario de Teherán por estas acusaciones. Al parecer, la sesión no duró más de media hora. No le dijeron que iba a comparecer ante el tribunal hasta la víspera, y no tuvo abogado. El tribunal no ha dictado aún sentencia.

“Las autoridades iraníes deben poner fin a este catálogo de injusticias antes de que termine en tragedia para Mohammad Sadiq Kabudvand, su familia y la comunidad en general de derechos humanos de Irán y del mundo. Jamás debería haber sido encarcelado; las autoridades iraníes deben dejarlo en libertad ya”, ha afirmado James Lynch.

Información complementaria

Amnistía Internacional considera a Mohammad Sadiq Kabudvand preso de conciencia y mantiene una intensa campaña para conseguir que sea puesto en libertad, por medios como su emblemática acción anual Escribe por los Derechos, en la que en 2011 se incluyó su caso.

Mohammad Sadiq Kabudvand ha mantenido varias huelgas de hambre anteriormente, entre ellas una de 63 días, en 2012, que contribuyó a que se agravaran sus problemas de salud.