El conflicto armado de 12 días que estalló entre Irán e Israel provocó la muerte de civiles e implicó violaciones del derecho internacional humanitario. Las autoridades iraníes lo utilizaron para intensificar la represión interna. Miles de personas fueron detenidas arbitrariamente, interrogadas, hostigadas o procesadas injustamente por ejercer sus derechos humanos. Las autoridades emplearon fuerza ilícita y armas de fuego para dispersar protestas, por lo que se produjeron muertes. Las mujeres y las niñas, las personas LGBTI y las minorías étnicas y religiosas sufrían discriminación y violencia sistémicas. Se aplicó la legislación sobre el uso obligatorio del velo. Más de 1,8 millones de afganos y afganas fueron expulsados ilícitamente u obligados a regresar a Afganistán. Las desapariciones forzadas, y la tortura y otros malos tratos eran prácticas generalizadas y sistemáticas. Se aplicaron castigos corporales que constituían tortura, como flagelaciones y amputaciones. Los juicios siguieron siendo sistemáticamente injustos. La pena de muerte se aplicaba arbitrariamente y se utilizaba de forma desproporcionada contra las minorías. Se llevó a cabo el mayor número de ejecuciones registrado desde 1989. Persistió la impunidad sistémica de crímenes de lesa humanidad que se habían cometido en el pasado y se seguían cometiendo, así como de otros crímenes de derecho internacional. Las autoridades no abordaron la degradación ambiental, que contribuía a causar miles de muertes.
Leer másRetiene la pena de muerte en la legislación
Herramientas de campaña que se pueden emplear para intervenir con carácter de urgencia y defender los derechos humanos de alguien.
Informes, documentos informativos, declaraciones, contribuciones escritas para OIG y otros recursos de los equipos de investigación de Amnistía.