“Los ataques mortales de la coalición de Estados Unidos-Israel contra zonas densamente pobladas de Teherán en marzo de 2026 que causaron la muerte y heridas a decenas de civiles deben investigarse urgentemente con independencia e imparcialidad para determinar si constituyen crímenes de guerra”, ha declarado Amnistía Internacional en una nueva publicación dada a conocer hoy. La organización pide que se rindan cuentas y una reparación por posibles ataques indiscriminados que violan el derecho internacional humanitario mientras continúan intensificándose las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
La reciente escalada entre Estados Unidos e Irán —con informes de víctimas civiles en un ataque mortal estadounidense contra una celebración de boda en la provincia de Hormozgán el 1 de septiembre de 2026, y ataques de represalias de Irán contra Jordania, Kuwait, Irak y Bahréin— demuestra que los riesgos para la población civil en toda la región siguen siendo elevados.
La investigación de la organización sobre los ataques aéreos efectuados contra los barrios de Teherán de Niloufar, Resalat y Javadieh entre el 1 y el 13 de marzo de 2026 halló pruebas de que se usaron armas explosivas con efectos en amplias superficies en zonas densamente pobladas que causaron la muerte y heridas a civiles, y enormes daños a viviendas, negocios y otros edificios civiles.
En Resalat, los ataques aéreos destruyeron o dañaron unas instalaciones pertenecientes a uno de los batallones Basij de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como a tres edificios próximos —al menos uno de los cuales era un edificio de viviendas—, y causaron la muerte de 16 civiles. En Niloufar y Javadieh, al menos 25 civiles murieron durante ataques aéreos que destruyeron o causaron daños a comisarías de policía, así como daños generalizados a viviendas y otras estructuras civiles próximas.
Normalmente, en el derecho internacional humanitario se considera que la policía es parte de la población civil a menos que esté incorporada en las fuerzas armadas o participe directamente en hostilidades. En Irán, la fuerza policial es parte de la estructura general de las fuerzas armadas y, por tanto, las comisarías de policía podrían considerarse objetivos militares. Aunque Estados Unidos e Israel anunciaron ataques contra objetivos “del régimen” en Teherán en marzo de 2026, ninguno de los dos confirmó haber efectuado estos tres ataques concretos.
“Las pruebas disponibles en Teherán indican que hubo una serie de ataques con armas explosivas con efectos en amplias superficies contra instalaciones relacionadas con la seguridad dentro de zonas urbanas densamente pobladas que tuvieron consecuencias devastadoras, y aun así totalmente predecibles, para la población civil. El número de víctimas civiles, la magnitud de la destrucción, el momento en que se cometieron los ataques, el impacto en estructuras civiles cercanas y la ausencia de avisos efectivos por adelantado apuntan a alarmantes incumplimientos por parte de la coalición de Estados Unidos e Israel de su obligación de tomar todas las precauciones factibles para minimizar los daños a la población civil y proteger los bienes de carácter civil”, dijo Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
“Los ataques de Estados Unidos e Israel en Teherán que ha investigado Amnistía Internacional podrían constituir ataques indiscriminados y ser crímenes de guerra: deben ser objeto de investigaciones independientes, imparciales, efectivas y transparentes”.
“En medio de la reanudación de los ataques de Estados Unidos en Irán y las nuevas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de atacar infraestructura civil, es imperativo que Estados Unidos e Israel pongan fin a todos los ataques ilegales y cumplan estrictamente las normas del derecho internacional humanitario, lo que incluye adoptar todas las precauciones posibles para evitar y, en cualquier caso, minimizar, pérdidas accidentales de vidas civiles, lesiones a civiles y daños a bienes de carácter civil durante la planificación y ejecución de operaciones militares. Las mismas obligaciones previstas en el derecho internacional se aplican a Irán cuando lleva a cabo ataques de represalia, incluso contra Estados del Golfo Pérsico”.
Amnistía Internacional reitera su llamamiento en favor de un alto el fuego duradero; investigaciones sobre los ataques ilegales de Estados Unidos e Israel contra Irán en violación de la Carta de la ONU y sobre todas las violaciones del derecho internacional humanitario, y rendición de cuentas acerca de dichos ataques y violaciones.
La organización pide asimismo a Estados Unidos, Israel e Irán que inviten a la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta a investigar las denuncias de violaciones graves del derecho internacional humanitario por todas las partes —incluidos ataques contra infraestructuras energéticas— e insta al Consejo de Seguridad de la ONU y a la Asamblea General de esta organización a que estudien todas las vías posibles para lograr y garantizar la paz, la seguridad y justicia por todos los ataques ilegales en Irán.
Amnistía Internacional ha analizado imágenes de satélite y verificado 60 vídeos publicados en Internet en relación con los tres incidentes. También revisó declaraciones públicas oficiales de las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos, y entrevistó a dos personas dentro de Irán. (se usan seudónimos para proteger su seguridad). Amnistía Internacional escribió a las autoridades israelíes y estadounidenses el 17 de julio de 2026, y a las autoridades iraníes el 31 de julio de 2026. En el momento de la publicación, no había recibido ninguna respuesta.
ATAQUES AÉREOS EN NILOUFAR
Al menos 20 civiles murieron en el ataque contra la plaza de Niloufar, en el centro de Teherán, el 1 de marzo de 2026, según la información recabada por Amnistía Internacional de testigos presenciales, informaciones de medios de comunicación y declaraciones de autoridades iraníes. El ataque se produjo en torno a las 9 de la noche, cuando restaurantes y cafés estaban abiertos y la presencia de civiles era fácilmente previsible.
Según los testimonios recogidos, el ataque afectó directamente y destruyó la Comisaría de Policía 104 (Kalantari 104) de Abbas Abad, situada en la calle Eshghyar, en la plaza de Niloufar.

Los vídeos verificados muestran que la explosión destruyó la comisaría y causó daños considerables a los edificios de apartamentos circundantes, así como a comercios y otras estructuras civiles situadas en un radio de unos 100 metros.
Un periodista que visitó el lugar dijo que la devastación se extendió mucho más allá de la comisaría, dejando inhabitables múltiples edificios de apartamentos y matando a civiles, entre ellos un padre y un hijo que trabajaban en una panadería próxima.

ATAQUES AÉREOS EN RESALAT
Al menos 16 personas civiles murieron y decenas resultaron heridas durante un ataque en el barrio de Resalat, una zona densamente poblada del este de Teherán, perpetrado hacia las 2:30 de la tarde, hora local, del 9 de marzo de 2026, según información obtenida por Amnistía Internacional de fuentes de acceso público, relatos de testigos presenciales, informaciones de medios de comunicación estatales y declaraciones de autoridades iraníes y de la Media Luna Roja iraní.
Según la investigación de Amnistía Internacional, el ataque afectó directamente a unas instalaciones pertenecientes a un batallón Basij de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Amnistía Internacional no puede verificar de forma independiente el número exacto de ataques que tuvieron lugar y la naturaleza de todos los edificios afectados en Resalat, pero las imágenes de satélite que ha analizado la organización muestran cuatro edificios distintos en los que se aprecian daños graves y destrucción, entre ellos un edificio de viviendas conocido como “Número 12” (Pelak-e 12). Un testigo presencial dijo a Amnistía Internacional que en el edificio de viviendas Número 12 murieron al menos 13 civiles: el conserje del edificio y 12 miembros de una familia.
Las pruebas recabadas por Amnistía Internacional, entre ellas imágenes de satélite y vídeos, así como relatos de testigos, indican que probablemente el Número 12 fue atacado por separado de las instalaciones del Basij.

ATAQUES AÉREOS EN JAVADIEH
Al menos cinco civiles, miembros de la misma familia, murieron y decenas sufrieron heridas durante un ataque en el barrio densamente poblado de Javadieh, en el sur de Teherán, hacia el mediodía del 13 de marzo de 2026, según la información recabada por Amnistía Internacional de medios de comunicación estatales y declaraciones de autoridades iraníes.
Las imágenes de satélite tomadas entre el 11 y el 14 de marzo de 2026, y las pruebas audiovisuales muestran que el ataque destruyó partes de la Comisaría de Policía 117 (Kalantari 117), en la calle Ghorbani, y otros edificios próximos.

Vídeos verificados muestran que el impacto de la explosión se extendió a más de 50 metros y causó graves daños a los edificios residenciales y comerciales próximos. Un vídeo verificado muestra a equipos de emergencia y de rescate llevando a cabo operaciones de rescate. Especialistas en armas de Amnistía Internacional analizaron una fotografía publicada por medios de comunicación estatales que mostraba a unas personas alrededor de dos piezas cilíndricas de metal oscuro que yacen en el suelo e identificaron los objetos como compatibles con un componente de municiones de ataque directo conjunto (JDAM); concretamente, la sección que aloja la unidad de navegación por GPS. Los kits de JDAM son fabricados en Estados Unidos y se sabe que los usan tanto las fuerzas estadounidenses como las israelíes.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
El 28 de febrero, Estados Unidos de América e Israel lanzaron ataques conjuntos contra Irán y, desde entonces, se han producido decenas de miles de ataques en todo el país. Según cifras oficiales, entre el 28 de febrero de 2026 y el 24 de julio de 2026, los ataques causaron la muerte de al menos a 1.469 personas civiles en Irán, entre las que había centenares de niños y niñas.
Las autoridades iraníes han lanzado ataques de represalia en toda la región. Hasta el momento, los ataques de Irán han causado la muerte de al menos 21 civiles en Israel y de cuatro más en la Cisjordania ocupada, y de al menos 29 civiles en el conjunto de los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. Amnistía Internacional concluyó que algunos de los ataques efectuados por las autoridades de la República Islámica fueron ilegítimos, incluido el que causó la muerte de nueve civiles en Beit Shemesh, en Israel, y un ataque contra un campamento de trabajadores migrantes en Arabia Saudí que mató a cuatro civiles. En respuesta a los ataques de Hezbolá, Israel también ha intensificado sus ataques contra Líbano, que desde el 2 de marzo de 2026 han causado la muerte de al menos 4.333 personas.


