¿Es la pena de muerte la respuesta a los delitos de drogas?

De S Pinto

El 10 de octubre es el Día Mundial contra la Pena de Muerte, cuando personas de todo el mundo suman sus voces para condenar esta forma de castigo por lo que es: una condena brutal, que viola el derecho a la vida.

Más de la mitad de los países del mundo están de acuerdo con ellas. Pero hay una minoría que no lo están y que hacen todo lo posible para justificar su insistencia en seguir utilizando la pena de muerte. Entre las muchas justificaciones que presentan figura la de que con ella se impide el tráfico de drogas.

¿Pero es de verdad la pena de muerte la respuesta a los delitos de drogas, o a cualquier otro delito, de hecho? He aquí ocho datos que deberían convencernos de que no lo es.

1. Todavía pueden condenarte a muerte por delitos de drogas en más de 30 países.

Si te declaran culpable de un delito de drogas, te enfrentas a la pena de muerte en más de 30 países del mundo. Un delito de drogas puede ser desde traficar con heroína hasta llevar encima un poquito de marihuana. En 2015 se ha condenado ya a muerte por delitos de drogas en Arabia Saudí, China, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Kuwait, Malasia, Sri Lanka y Vietnam.

2. En algunos países, si te declaran culpable de un delito de drogas, la única condena que el juez puede imponerte es la muerte.

La muerte es la única pena legal que puede imponerse por determinados delitos de drogas en varios países, como Irán, Malasia y Singapur. En estos países, esos delitos comportan lo que conoce como pena de muerte obligatoria. Debido a ello, los jueces no pueden tener en cuenta las circunstancias personales del acusado ni ninguna otra cosa al tomar su decisión (véase el caso de Shahrul Izani, en el apartado sobre Malasia, más adelante).

3. Puedes ser presuntamente culpable de tráfico de drogas incluso si lo único que llevas encima son las llaves de un lugar que contiene drogas.

Este año, en al menos tres países – Brunéi Darussalam, Malasia y Singapur– se ha considerado presuntamente culpables de tráfico de drogas a personas que llevaban encima una determinada cantidad de drogas o simplemente las llaves de un edificio o un vehículo donde había una determinada cantidad de drogas. Tal medida constituye una violación del derecho a la presunción de inocencia mientras no se demuestre la culpabilidad, que es un elemento esencial del principio de juicio justo.

4. En enero de 2015, Indonesia comenzó a llevar a cabo ejecuciones para, entre otras razones, abordar lo que el presidente calificó de “emergencia nacional” de tráfico de drogas.

Al final de diciembre de 2014 había 64 personas condenadas a muerte por delitos drogas. En enero de 2015, poco después de haber tomado el presidente Joko Widodo posesión de su cargo, tuvieron lugar las primeras ejecuciones llevadas a cabo por Indonesia desde 2013. El presidente ha dicho que no habrá indultos para quienes vayan a ser ejecutados por delitos de drogas. En lo que va de año han llevadas ante el pelotón de ejecución 14 personas, toda ellas por delitos de drogas.

5. Irán ha ejecutado a miles de personas con el fin de impedir el tráfico de drogas en el país, aunque las autoridades han admitido que no da resultado.

Se ha ejecutado a miles de personas por delitos de drogas desde 1959, cuando se penó con la muerte este tipo delincuencia. Entre enero y el 20 de septiembre de este año ha habido al menos 829 ejecuciones en Irán. De ellas, al menos 571 ha sido por delitos de drogas. Las personas que más probabilidades tienen de ser acusadas, condenadas y ejecutadas con las pertenecientes a grupos desfavorecidos, como los extranjeros, las personas que viven en la pobreza y las minorías étnicas Las mismas autoridades han admitido que la pena de muerte apenas ha servido para atajar el problema de las drogas en Irán. Según un experto del Centro de Investigación Estratégica de Irán, la pena de muerte no ha reducido el tráfico de drogas en el país.

Shahrul Izani, de 18 años en esta fotografía, se enfrenta a su ejecución en Malasia.

6. En Malasia te impondrán la pena de muerte si te encuentran con tan solo 200 gramos de droga, que vienen a ser unos dos tercios de una lata de Cola.

Si te declaran culpable de tráfico de drogas en Malasia, la única pena que el juez puede imponerte es la muerte. Toda persona que lleve encima 200 gramos de cannabis o más es considerada de manera automática presuntamente culpable de tráfico de drogas. Eso es lo que le ocurrió a Shahrul Izani. Lo encontraron con 622 gramos de cannabis en 2003, cuando tenía 19 años, y fue declarado culpable de tráfico de drogas y condenado a muerte. Ahora, podrían ahorcarlo en cualquier momento. Malasia mantiene en secreto el número de ejecuciones que lleva a cabo, pero fuentes fidedignas indican que alrededor de la mitad de todas las que han tenido lugar en los últimos años han sido por delitos de drogas.

7. Hasta ahora, casi la mitad de todas las ejecuciones llevadas a cabo en Arabia Saudí son por delitos de drogas.

El número de personas ejecutadas por delitos de drogas en Arabia Saudí figura entre los más altos del mundo, según cifras de Amnistía Internacional. Las ejecuciones por delitos de drogas pasaron de sólo el 4 por ciento en 2010 y 2011 al 32 por ciento en 2013. En junio de 2015, la cifra había aumentado al 47 por ciento. Para llevar a cabo la ejecución se suele utilizar la espada: se corta la cabeza al condenado, a menudo en público.

8. Condenar a muerte por delitos de drogas constituye una violación del derecho internacional.

El derecho internacional dispone que sólo puede imponerse la pena muerte por los “más graves delitos”, como el asesinato. Los delitos de drogas no cumplen este criterio: los órganos de la ONU ha reiterado que los delitos de drogas no están incluidos entre los “más graves delitos”.

Aunque el derecho internacional permite imponer la pena de muerte por delitos excepcionales, como el asesinato, Amnistía Internacional se opone a ella en todos los casos No hay pruebas de que la pena de muerte sea más efectiva para disuadir de cometer delitos de drogas –o cualquier otro delito– que una condena de prisión.