Pena de muerte

© Amnesty International/McCann Erickson Berlin
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Resumen

Cada día, en todo el mundo, los Estados ejecutan a alguien como castigo por una variedad de "crímenes" —a veces por actos que no deberían estar castigados—. En algunos países puede ser por su sexualidad; en otros, este castigo se reserva para los actos de terrorismo o asesinato

Algunos países ejecutan a personas que tenían menos de 18 años en el momento en el que se cometió el delito, o aplican la pena de muerte a personas con enfermedades mentales. A menudo, antes de ser ejecutadas, estas personas permanecen encarceladas durante años en el "corredor de la muerte". No saben cuándo llegará su hora, ni si podrán volver a ver a su familia antes de morir.

La pena de muerte es cruel, inhumana y degradante. Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, independientemente de la culpabilidad o la inocencia, de quién sea la persona acusada, del delito o del método utilizado para la ejecución.

Amnistía Internacional trabaja para poner fin a las ejecuciones desde 1977, año en el que sólo nueve países habían abolido la pena de muerte. Hoy en día esa cifra asciende a 140, casi dos tercios del total mundial.

Sabemos que, juntos, podemos acabar con la pena de muerte en cualquier parte. En 2007, cuando estaba a punto de ser ejecutado en Yemen, Hafez Ibrahim envió un SMS a un investigador de Amnistía Internacional, y ese mensaje lo salvó. "Le debo la vida a Amnistía Internacional", asegura. "Ahora dedico mi vida a luchar contra la pena de muerte."

Mural de la prisión Abu Salim de Trípoli (Libia), 15 de marzo de 2014. © Amnesty International

El problema

Argumentos contra la pena de muerte

Niega derechos humanos: Condenar a muerte a una persona supone negarle el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Es irreversible y se cometen errores: Ejecutar a una persona es definitivo e irrevocable y no se puede descartar nunca el riesgo de ejecutar a inocentes. En Estados Unidos, desde 1976, 150 condenados a muerte han sido absueltos;sin embargo, en algunos casos, la absolución llegó cuando ya habían sido ejecutados.

No disuade contra el crimen: Los países que mantienen la pena de muerte suelen afirmar que es una forma de disuasión contra la delincuencia. Esta postura ha sido desacreditada en repetidas ocasiones. No hay pruebas que demuestren que es más eficaz que la cárcel a la hora de reducir el crimen.

La pena de muerte es un síntoma de una cultura de violencia, no su solución.

Suele emplearse en sistemas de justicia sesgados: Algunos de los países que más personas ejecutan tienen sistemas judiciales profundamente injustos. Los tres países que más usan la pena capital (China, Irán e Irak) aplican la pena capital en circunstancias turbias y poco claras. Muchas condenas de muerte se basan en "confesiones" obtenidas mediante tortura.

Se aplica de forma discriminatoria: Si eres pobre o perteneces a una minoría racial, étnica o religiosa, tienes más probabilidades que el resto de personas de ser condenado a muerte, debido a la discriminación que existe en el sistema de justicia. Además, los colectivos pobres o marginados tienen más dificultades para acceder a los recursos legales que necesitan para defenderse.

Se usa como herramienta política: Las autoridades de algunos países, como Irán y Sudán, usan la pena de muerte para castigar a los opositores políticos.

Amnistía Internacional pide:

  • Que los países que aún aplican la pena de muerte detengan de inmediato las ejecuciones.
  • Que los países que han abandonado ya las ejecuciones eliminen definitivamente la pena de muerte de su legislación.
  • Que todas las condenas a muerte se conmuten por penas de prisión.

Más información sobre el tema

La pena de muerte vulnera dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho a no sufrir tortura. Ambos están protegidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada en 1948 por las Naciones Unidas.

Las siguientes normas internacionales prohíben expresamente el uso de la pena de muerte, excepto en tiempo de guerra:

  •          Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
  •          Protocolo núm. 6 al Convenio Europeo de Derechos Humanos
  •          Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte

Por su parte, el Protocolo núm. 13 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos prohíbe la pena de muerte en todas las circunstancias, incluso en tiempo de guerra.

Aunque el derecho internacional dispone que la pena de muerte puede imponerse por los “más graves delitos”, como el asesinato, Amnistía Internacional considera que la pena de muerte nunca es la solución.

Métodos de ejecución

Hoy en día existen múltiples tipos de ejecución en distintos lugares del mundo. Estos son algunos de ellos:

• Decapitación
• Electrocución
• Ahorcamiento
• Inyección letal
• Disparo en la nuca por pelotón de fusilamiento

Condenas a muerte y ejecuciones en 2015

En 2015 hubo un aumento espectacular del número de personas ejecutadas, el más elevado que ha registrado Amnistía Internacional desde 1989.

Lee aquí el último informe anual sobre la pena de muerte en todo el mundo.

Más información

Cifras básicas

102

países habían abolido completamente la pena de muerte al concluir 2015

+1.634

personas fueron ejecutadas en 2015, un 54% más que en 2014 (sin contar China)

89 %

de las ejecuciones registradas en 2015 se llevaron a cabo en sólo tres países