República Democrática del Congo: Abusos generalizados de las Fuerzas Democráticas Aliadas contra civiles: “Crímenes de guerra que el mundo no debe seguir ignorando” — Nuevo informe

  • Homicidios, secuestros y torturas de civiles en una campaña sostenida de violencia
  • Las violaciones cometidas por el grupo vinculado al Estado Islámico constituyen crímenes de lesa humanidad
  • La violencia de las ADF está contribuyendo a la intensificación de la crisis humanitaria” – Agnès Callamard

“La población civil de la región oriental de la República Democrática del Congo (RDC) sufre un aumento de los abusos contra los derechos humanos cometidos por combatientes de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) que constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad”, dice Amnistía Internacional en un nuevo informe.

“I’d Never Seen So Many Bodies”: War Crimes by the Allied Democratic Forces in the eastern Democratic Republic of Congo documenta ataques violentos de las ADF contra civiles, secuestros y trabajos forzados, reclutamiento y uso de menores, y abusos y crímenes adicionales contra mujeres y niñas como matrimonios forzados, embarazos forzados y otras formas de violencia sexual.

Los actos cometidos por las ADF, grupo ligado al Estado Islámico, constituyen numerosas violaciones del derecho internacional humanitario, muchas de las cuales son crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Los ataques se están perpetrando en extensas zonas de la región oriental de la RDC, donde el grupo armado Movimiento 23 de Marzo (M23), apoyado por Ruanda, está también implicado en ataques en gran escala contra civiles. A comienzos de 2025, mientras la atención nacional e internacional estaba dirigida a los avances del M23, las ADF se beneficiaron de la consiguiente desviación de tropas y de la atención.

“La población civil de la región oriental de la RDC viene sufriendo una brutalidad extrema a manos de los combatientes de las ADF en forma de homicidios, secuestros y torturas, en una campaña deshumanizadora de abusos”, afirma Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

La población civil de la región oriental de la RDC viene sufriendo una brutalidad extrema a manos de los combatientes de las ADF.

Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional

“Los combatientes de las ADF han asaltado comunidades y fincas, han atacado centros médicos, y saqueado e incendiado viviendas. La violencia de este grupo está contribuyendo a una intensificación de la crisis humanitaria. Sus ataques han aumentado el desplazamiento e interrumpido servicios básicos como el acceso a alimentos, atención médica y educación”.

“Los ataques incesantes del grupo ponen de relieve el alcance de la inseguridad y el solapamiento de crisis en la región oriental de la DRC, y subrayan la necesidad urgente de que el gobierno y la comunidad internacional intensifiquen los esfuerzos para proteger a la población civil y llevar a los responsables ante la justicia”.

“Estos abusos constituyen crímenes de guerra que el mundo no debe seguir ignorando. Como parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil, también constituyen crímenes de lesa humanidad”.

Amnistía Internacional llevó a cabo investigaciones en la provincia de Kivu Septentrional en noviembre de 2025. En total, se hicieron entrevistas a 71 personas, 61 de ellas presenciales con testigos directos y sobrevivientes de ataques, miembros de la sociedad civil, militares y policías, y personal humanitario, incluso de la ONU.

Las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) llevan años combatiendo contra las ADF con algún apoyo de la misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO). Las FARDC y las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda (UPDF) comenzaron una operación militar conjunta contra las ADF en noviembre de 2021.

“Disparaban a todo lo que se movía”

Amnistía Internacional documentó ocho ataques de las ADF en las provincias de Ituri y Kivu Septentrional: Siete en 2025 y uno en 2024. Según testigos, las fuerzas de seguridad, incluidas las tropas de las FARDC de bases próximas, no siempre respondieron o llegaron tarde al lugar de los ataques.

Aunque las ADF atacan a las fuerzas de seguridad, su objetivo principal, en los últimos años, es la población civil, A la que atacan deliberadamente no solo para robar comida, medicinas y otros suministros, sino también como represalia por operaciones militares.

El mapa muestra los cuatro territorios —resaltados en amarillo— dentro de las provincias de Kivu Septentrional e Ituri donde Amnistía Internacional documentó abusos cometidos por las ADF.

El 8 de septiembre de 2025, en la aldea de Ntoyo, combatientes de las ADF se hicieron pasar por civiles y se mezclaron con quienes asistían a un velatorio antes de atacar repentinamente a la gente. El baño de sangre —en el que se utilizaron martillos, hachas, machetes y pistolas— se saldó con la muerte de más de 60 personas en medio de la ausencia de las fuerzas de seguridad.

Un testigo dijo que había visto a los combatientes matar a su hermana con un hacha. Otra contó que los combatientes habían entrado en su casa y secuestrado a sus cuatro hijas. Una tercera encontró el cuerpo de sus progenitores por la mañana: su padre había muerto a tiros, mientras que su madre había sido golpeada con un martillo. Dijo: “Nunca había visto tantos cadáveres”.

El 12 de julio de 2025, las ADF mataron a ocho personas durante un asalto en Otmaber, en el territorio de Irumu de Ituri. Una mujer dijo a Amnistía Internacional que los combatientes habían disparado contra ella, su esposo y su hijo de siete años. Dijo: “Después de dispararnos, empezaron a incendiar casas […] [Mi hijo y yo] nos arrastramos despacio hasta una casa que no estaba quemada y pasamos la noche allí […] [El ejército] no vino ni siquiera por la mañana. Todo el mundo tuvo que valerse por sí mismo”.

Un voluntario sostiene una cruz mientras un familiar le sigue bajo una fuerte lluvia durante una ceremonia de entierro en Ntoyo, el 10 de septiembre de 2025. (Fotografía: Seros Muyisa / AFP)

El grupo también ha atacado en varias ocasiones centros de salud y saqueado suministros. En noviembre de 2025, atacó un centro de salud del pueblo de Byambwe, Donde mató al menos a 17 civiles e incendió cuatro salas. Una persona mayor que huyó a rastras del centro dijo: “No podías ponerte de pie; disparaban a todo lo que se movía”.

Varias personas que fueron testigos de ataques dijeron que tenían flashbacks y pesadillas. Una mujer sobrevivió a un machetazo en la cabeza mientras su hijo murió cuando incendiaron su casa en un ataque de agosto de 2025. Dijo: “El miedo me consume”.

Otra mujer que sobrevivió al mismo ataque dijo: “¿Qué hemos hecho para merecer estas cosas que nos están pasando? ¿Cuánto más debemos sufrir hasta que esto acabe?”

Secuestros y toma de rehenes

Amnistía Internacional documentó 46 casos de secuestro, siete de ellos para pedir rescate. Las víctimas sufrieron abusos y crímenes adicionales, como trabajo forzoso, tortura, esclavitud sexual y homicidios ilegítimos.

A menudo, las personas tomadas como rehenes y las secuestradas fueron obligadas a desempeñar labores de porteo y a servir de guías para las ADF. Los combatientes les daban poca comida, las hacían caminar durante días y llevar cargas pesadas mientras las insultaban y golpeaban. Muchas veces mataban a quienes mostraban signos de agotamiento.

Las personas secuestradas eran trasladadas entre campamentos situados en lo más profundo del bosque. Quienes eran retenidas por periodos más largos eran obligadas a realizar diversos trabajos bajo amenaza de muerte, Como buscar comida y agua, cocinar, recabar información, recoger entregas, sembrar minas terrestres y desempeñar diferentes tareas durante los ataques.

Una mujer que logró huir a finales de 2024, después de más de dos años de cautiverio, dijo a Amnistía Internacional: “Nos enseñaron a matar con armas y cuchillas […] En el bosque tenías que hacer lo que te mandaban. No podías ser débil”.

Soldados de las FARDC inspeccionan el lugar de una emboscada de las ADF contra dos vehículos el 7 de abril de 2021 en Mbaou, Beni. (Fotografía: Brent Stirton/Getty Images.)

Reclutamiento y utilización de niños y niñas

La ONU considera a las ADF uno de los grupos de la RDC más responsables del reclutamiento y uso de niños y niñas, A quienes explota como combatientes y en trabajos de porteo, cocina y vigilancia, entre otros. Muchas personas que habían estado secuestradas y numerosos testigos dijeron que habían visto a niños y niñas que creían que tenían tan solo 10 años participando en los ataques del grupo.

Amnistía Internacional entrevistó a dos menores que habían estado secuestrados y a tres jóvenes secuestrados cuando eran menores y a quienes las ADF habían utilizado con varios fines. Las personas entrevistadas tenían entre 13 y 17 años cuando fueron secuestradas.

Un joven, secuestrado cuando tenía menos de 15 años y que estuvo en cautividad unos dos años, dijo: “Me pusieron en un grupo encargado de buscar comida […] Nos predicaban el islam […] Cuando era la hora de rezar, rezaba con ellos. Si te negabas, podían matarte”.

Una joven que fue secuestrada cuando tenía menos de 15 años dijo: “Empezaron a enseñarnos árabe porque eran musulmanes. Después de las clases de árabe nos daban entrenamiento de combate. Cuando acabamos ese entrenamiento, empezamos a participar en algunos ataques”.

Sometidos a numerosos abusos, incluso tortura y otros malos tratos, estos niños y niñas deben considerarse primero y sobre todo víctimas. También se les deben conceder protecciones adicionales como sobrevivientes de trata que no podían dar su consentimiento legal a su propia explotación.

Violencia contra mujeres y niñas

Amnistía Internacional entrevistó a cinco mujeres y dos niñas que fueron secuestradas por las ADF y obligadas a contraer “matrimonio”. Los testigos dijeron que no se permitían relaciones “extramatrimoniales”; sin embargo, varias de las entrevistadas mencionaron incidentes de violencia sexual a manos de combatientes de las ADF hacia mujeres y niñas fuera del “matrimonio”.

Las entrevistas indican que las ADF daban “esposas” —a veces, muchas— a combatientes como incentivo de reclutamiento, y que la práctica es sistemática en los campamentos del grupo. Las mujeres y niñas eran sometidas a largos periodos de violencia sexual y física.

Una mujer contó a Amnistía Internacional que sobrevivió tras recibir un machetazo en la cabeza durante un ataque de las ADF en agosto de 2025, en el que su hija de tres años murió y su casa fue incendiada. © Amnesty International

Las mujeres y niñas también contaron que las habían obligado a convertirse al islam y que las habían adoctrinado en la versión de la religión del grupo. Dijeron que las entrenadoras y los jefes de campamento les habían dicho expresamente que tenían que aceptar que les dieran “esposos” si no querían morir; a varias las obligaron a ver cómo mataban a otras que habían desobedecido las órdenes.

Una joven que fue secuestrada cuando era adolescente contó una conversación que había tenido con el jefe del campamento: “Dije que todavía era joven. Él preguntó cuántos años tenía y le dije que 16. Dijo: ‘Eso es [edad] suficiente; aquí damos esposos a niñas de tan solo 12 años. O aceptas un esposo o te matamos”. Dijo que su “esposo” la maltrataba reiteradamente y que la amenazaba con ser “sacrificada” si trataba de huir.

O aceptas un esposo o te matamos.

Amenaza del jefe del campamento a una joven secuestrada cuando era adolescente.

Seis de las siete mujeres y niñas que fueron tomadas como “esposas” dijeron que se habían quedado embarazadas como consecuencia del matrimonio forzado. Cuando estas mujeres y niñas víctimas de trata finalmente lograron salir de esa vida de esclavitud sexual y servidumbre doméstica, se enfrentaron a sospechas y estigmatización. Una mujer dijo que la presión de su familia política para que matara a los dos hijos que habían nacido en el bosque casi la llevó a quitarse la vida.

Varias entrevistadas dijeron que, tras ser liberadas de manos del grupo, tenían graves dificultades económicas y problemas para acceder a servicios médicos y atención especializada.

Recomendaciones

Las autoridades de la RDC deben tomar más medidas para proteger a la población civil, lo que incluye trabajar con la ONU y las comunidades locales, mejorar los mecanismos de alerta temprana y permitir una respuesta rápida ante posibles ataques. Hacen falta un enfoque integral de seguridad, justicia y rendición de cuentas, así como programas significativos de reintegración, para abordar las necesidades de las comunidades y las personas sobrevivientes.

“Las personas sobrevivientes nos dijeron que era urgente que se restablecieran la paz y la seguridad en la región oriental de la RDC para poder reconstruir sus vidas”, dijo Agnès Callamard.

“El gobierno congoleño debe tomar medidas mucho más contundentes para garantizar la protección de la población civil. La comunidad internacional debe respaldar con firmeza al Estado congoleño para mejorar las iniciativas destinadas a proteger a la población civil, garantizar la justicia y proporcionar un apoyo a largo plazo y sostenible a víctimas y sobrevivientes. El desinterés de la política internacional y los círculos de donantes respecto de las amenazas y crímenes generalizados de las ADF solo servirá para seguir socavando la seguridad y los derechos humanos en la región oriental de la RDC”.

Información complementaria

Las ADF surgieron en la década de 1990 en Uganda al fusionarse varios grupos de la oposición antes de refugiarse en Zaire (actual RDC). En 2019, el Estado Islámico reconoció oficialmente el juramento de lealtad de las ADF y el grupo se convirtió finalmente en la Provincia del Estado Islámico en África Central.