Un nuevo e innovador informe de investigación elaborado por Amnistía Internacional analiza el “virulento cóctel” de odio misógino, racista y xenófobo dirigido contra las mujeres y personas LGBTQI+ racializadas en Canadá.
El odio es interseccional: la violencia de género facilitada por la tecnología (VGFT) xenófoba contra las mujeres y personas 2SLGBTQI+ racializadas en Canadá saca a la luz un compendio de tácticas y tropos nocivos que se propagan por las redes sociales mientras la retórica contra las personas migrantes aumenta en Internet y en el mundo físico. La presentación del informe viene acompañada de unos nuevos vídeos e imágenes para las redes sociales —que forman parte de la campaña global Seguridad en Internet (para mujeres, niñas y personas LGBTI), de Amnistía Internacional— a fin de contrarrestar el odio en Internet con mensajes de resistencia crítica, inclusión y esperanza.
“Estamos en una epidemia de propagación de odio en el entorno digital concebida para intimidar, deshumanizar y atacar a las mujeres y personas LGBTQI+ migrantes y racializadas”, ha declarado Shreshtha Das, investigadora y asesora de género de Amnistía Internacional.
“Estos ataques exponen a las mujeres y personas LGBTQI+ racializadas a un virulento cóctel de odio racista, xenófobo y misógino que está impregnado de las ideas de supremacía blanca. Esperamos que, al sacar a la luz los falsos discursos cargados de odio y el modo en que se propagan, podremos señalar el perjuicio que causan, ayudar a las personas sobrevivientes a conseguir el apoyo que necesitan y contribuir a la labor de resistencia que lleva a cabo el activismo.”
Para llegar a sus conclusiones, el equipo investigador de Amnistía se basó en un análisis de textos asistido por ordenador de miles de publicaciones y comentarios de redes sociales, así como en entrevistas realizadas a mujeres y personas LGBTQI+ de comunidades negras, indígenas y otros grupos racializados que habían sufrido violencia de género facilitada por la tecnología (VGFT). (El término “LGBTQI+” se refiere a las personas que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales o queer, e incluye otros grupos minoritarios que se ven discriminados por su orientación sexual o identidad de género.)
Nos encontramos en medio de una epidemia de propagación de odio en el entorno digital concebida para intimidar, deshumanizar y atacar a las mujeres y personas LGBTQI+ migrantes y racializadas.
Shreshtha Das, investigadora y asesora de género de Amnistía Internacional
El análisis llevado a cabo por Amnistía Internacional constató que las personas migrantes racializadas y otras percibidas como tales —sobre todo las mujeres y la población LGBTQI+— son constantemente objeto de ataques misóginos, homófobos y racistas, como los insultos misóginos, el uso de un lenguaje racista deshumanizador equiparándolas con animales o enfermedades, y los discursos que las presentan como “cargas” económicas y candidatas a la exclusión, la expulsión del país y la violencia.
Ataques cargados de odio que propagan discursos falsos
Un tema predominante que apareció en el análisis de las redes sociales era el discurso racista de que la “inmigración masiva” representa una amenaza existencial para Canadá, y en concreto para su población de “herencia” blanca. Muchos ataques xenófobos en Internet mencionaban las teorías racistas del denominado “gran reemplazo” o “genocidio blanco”, que afirman erróneamente que las poblaciones cristianas blancas están siendo sustituidas de forma deliberada por personas migrantes no blancas y su descendencia. Estos discursos presentan a las personas migrantes racializadas, y otras percibidas como migrantes, como amenazas para la identidad, las tradiciones y las instituciones nacionales basadas en la identidad colona europea, que se consideran intrínsecamente superiores; y sirven para justificar la VGFT racista y xenófoba, fundamentada en la brutal injusticia histórica del colonialismo cuyas repercusiones siguen presentes.
En Canadá, las personas percibidas como procedentes de Asia meridional o musulmanas son las más afectadas por los ataques en Internet que aluden a la teoría del denominado “gran reemplazo”. En las publicaciones de redes sociales revisadas por Amnistía Internacional aparecían abundantes provocaciones pidiendo que se deportara a las mujeres y personas LGBTQI+ de comunidades racializadas, o se les decía a éstas que no formaban parte de Canadá y que debían “regresarse”, incluso en casos en los que la víctima era canadiense.
En el análisis de las redes sociales y las entrevistas directas que Amnistía llevó a cabo se constató que la visibilidad pública de las mujeres racializadas elocuentes se presentaba como una toma hostil de las instituciones canadienses. La periodista Saba Eitizaz contó a Amnistía Internacional que en uno de los correos electrónicos que había recibido en 2022, cuando fue objeto de un ataque de odio violento y organizado, se “hablaba con gran detalle de que iban a romper[le] la mandíbula para que no pudiera hablar, y así no [la] matarían”.
“El odio parecía estar más dirigido; no era nada más que rabia por el hecho de que yo incluso tuviera voz en los medios de comunicación canadienses.”
El análisis de la información recopilada que Amnistía Internacional llevó a cabo también señala que los derechos de las mujeres y las personas LGBTQI+ se han instrumentalizado con frecuencia para presentar a las poblaciones migrantes racializadas como una amenaza para la seguridad pública y, en particular, para las familias blancas “tradicionales”. “Los ataques en Internet en los que se mencionan ‘bandas de violación’ y ‘bandas de captación de menores con fines sexuales’ —supuestamente dirigidas por varones negros y de piel morena— y ‘violadores inmigrantes’ propagan información errónea y evocan un sentimiento de amenaza sexual inminente, principalmente para las mujeres y las niñas y niños blancos”, ha agregado Shreshtha Das. “Además de avivar la ira y el odio equivocadamente dirigidos a las comunidades migrantes racializadas, esto no contribuye en nada a abordar las causas fundamentales de la violencia de género.”
Esta retórica en Internet condice con las tendencias recientes de las denuncias de delitos de odio en Canadá: entre 2020 y 2023, la cifra anual de delitos de odio contra personas de Asia meridional creció un 90% y los delitos de odio contra personas musulmanas aumentaron un 150%, según Estadísticas Canadá. Los espacios en Internet no son distintos del mundo “fuera de Internet”, sino que reflejan y amplifican el discurso dominante —a menudo violento— sobre género, raza, migración y sus intersecciones.
El perjuicio para la salud mental y física
Como era de esperar, estos ataques dañan mucho a las personas que los reciben. Las mujeres y personas LGBTQI+ racializadas entrevistadas para el informe manifestaron sufrir graves perjuicios para su salud física y mental, lo que, a su vez, afectaba a su vida familiar y profesional. La periodista Erica Ifill, que en 2022 había sido objeto de un ataque de odio organizado, contó a Amnistía que se había sumido en una depresión profunda cuando empezó la campaña de odio en Internet. “Fue muy difícil, deprimente. Fue muy impactante… Me gusta llamarlo linchamiento digital. Me lincharon digitalmente.”
Sin embargo, las personas sobrevivientes entrevistadas para el informe afirmaron que habían encontrado escaso o nulo acceso formal a la justicia. Ante la falta de medidas estructurales de protección adecuadas, algunas de ellas han recurrido a formas de autocensura tales como activar la privacidad de sus cuentas de redes sociales, abandonar determinadas plataformas o publicar de forma más selectiva.
“Los cambios normativos no bastan”
En respuesta, Amnistía Internacional concluye el informe con una serie de recomendaciones de política orientadas a desbaratar los discursos cargados de odio, aplacar la violencia y el hostigamiento en Internet y garantizar un apoyo integral a las personas sobrevivientes de VGFT.
Las figuras políticas de todas las tendencias tienen la responsabilidad de señalar los discursos cargados de odio cuando se topan con ellos. Y el resto no debemos permitir que consientan la retórica deshumanizadora que amenaza la seguridad de la gente, en Internet y en la calle, y mucho menos que incurran en ella.
Ketty Nivyabandi, secretaria general de Amnistía Internacional Canadá (habla inglesa)
“Las autoridades canadienses deben adoptar medidas urgentes para prevenir y abordar de forma integral los discursos racistas y xenófobos que circulan en Internet —ha afirmado Ketty Nivyabandi, secretaria general de Amnistía Internacional Canadá (habla inglesa)—. Deben reconocer que los cambios normativos no bastan. Las figuras políticas de todas las tendencias tienen la responsabilidad de señalar los discursos cargados de odio cuando se topan con ellos. Y el resto no debemos permitir que consientan la retórica deshumanizadora que amenaza la seguridad de la gente, en Internet y en la calle, y mucho menos que incurran en ella.”
Contrarrestar los esfuerzos por sacar a determinadas voces del panorama exige resistencia y solidaridad colectivas para apagar el odio, reforzar el poder colectivo y transformar nuestro mundo juntos y juntas.
Elaheh Sajadi, responsable de campañas sobre derechos de género de Amnistía Internacional Canadá (habla inglesa)
Para acompañar el lanzamiento del informe, Amnistía Internacional ha puesto en marcha en las redes sociales una campaña centrada en Canadá en la que se cuestionan los discursos del “nosotros contra ellos” que dividen las comunidades, culpabilizan a las personas migrantes y avivan la violencia de género facilitada por la tecnología que pretende acallar a activistas y periodistas mujeres y LGBTQI+ que refutan estos relatos. La organización anima a la base de simpatizantes a difundir el vídeo de campaña, señalar estos discursos allá donde aparezcan y oponerse a su propagación amplificando los mensajes de solidaridad y reafirmando que somos mejores cuando nos unimos.
“Lo que observamos no es sólo una retórica ofensiva, sino un esfuerzo coordinado por sacar a determinadas voces del panorama —ha señalado Elaheh Sajadi, responsable de campañas sobre derechos de género de Amnistía Internacional Canadá (habla inglesa)—. Contrarrestarlo exige resistencia y solidaridad colectivas para apagar el odio, reforzar el poder colectivo y transformar nuestro mundo juntos y juntas.”


