Te doy la bienvenida

La solución a la crisis mundial de refugiados empieza con estas cuatro palabras: Te doy la bienvenida.

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Actualmente hay un número sin precedentes de personas en todo el mundo que se han visto obligadas a huir de sus hogares.

Pero en vez de mostrar una verdadera capacidad de liderazgo y acoger a estas personas refugiadas, la mayoría de los países les están dando con la puerta en las narices.

Las naciones más ricas del mundo dejan que un puñado de países se ocupen solos de casi toda la población refugiada mundial (más de 21 millones de personas). Entretanto, poderosas fuerzas políticas y mediáticas manipulan la realidad y deshumanizan a estas personas, presentándolas como “ilegales”, o como invasores sin rostro que suponen una amenaza para la seguridad.

Sin embargo, la realidad es que nuestros líderes incumplen su obligación de proteger a quienes huyen del terror y la persecución. Y que cada día que pasa, su indecisión y su pasividad causan un inmenso sufrimiento humano.

Si no podemos confiar en nuestros políticos para cambiar el mundo, lo haremos por nuestros propios medios.

Si no podemos confiar en nuestros políticos para cambiar el mundo, lo haremos por nuestros propios medios.

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William, de 11 años, es un refugiado que vive en un campo en el norte de Kenia. “Nací aquí en Kakuma, pero sé que teníamos mucho en Sudán. Teníamos tres casas: en una guardábamos el ganado, la otra era un cobertizo y la tercera era donde vivíamos”. © Amnesty International (Foto: Richard Burton)

Una oportunidad para volver a empezar

Nuestra encuesta de 2016 sobre las actitudes de la población mundial reveló que el 80% de las personas está dispuesto a dar la bienvenida a la población refugiada en sus países, sus comunidades, e incluso sus hogares.

Aunque el entorno político pueda ser profundamente hostil, Amnistía Internacional sigue siendo un movimiento de personas convencidas de que lo que nos une es mucho más fuerte que lo que nos separa.

Por eso, promovemos iniciativas populares, como el patrocinio comunitario de personas refugiadas. No hay que esperar a que los gobiernos se pongan de acuerdo para compartir la responsabilidad de soluciones importantes, tales como el reasentamiento.

Porque en este momento, personas de todo el mundo están colaborando entre sí, a título particular, para dar la bienvenida a la población refugiada: sencillamente, porque empatizan con hombres y mujeres que lo han perdido todo, y desean crear comunidades abiertas y acogedoras en las que vivir.

© Amnesty International
Sherihan (derecha), refugiada siria reasentada en Noruega
Si tuviera que desear algo, sería un empleo, independencia y estar con nuestros seres queridos. Una vida normal en condiciones de seguridad; así de sencillo.
Asad es un refugiado iraquí. Huyó por mar, atravesando el mar Egeo en una embarcación de caucho, y llegó a la isla griega de Kíos el 25 de noviembre de 2016, con su esposa y sus cuatro hijos. Terminaron maldurmiendo en la playa, en una endeble tienda de campaña. Hussein, su hijo de ocho años, tiene una enfermedad hepática. “Perdimos sus medicinas en el mar”, explica Asad a Amnistía Internacional.

Ha llegado el momento

Casi todos los líderes del mundo están dando la espalda a la población refugiada. En México y Estados Unidos, detienen a quienes huyen de la violencia extrema que asola Centroamérica. En Kenia, obligan a regresar a una peligrosa zona en conflicto a la población somalí que lleva años —o decenios— exiliada en el país.

Numerosos países europeos impiden a los refugiados y refugiadas pedir asilo, con lo que miles de ellos se ven en la necesidad de poner en peligro su vida para atravesar el Mediterráneo. Y por su parte, Australia encierra a quienes huyen de la tortura y la persecución en islas remotas, donde sufren terribles abusos y abandono.

Todo esto tiene que cambiar ya. Depende de cada uno y cada una de nosotros, y de todos a la vez.

Juntos, podemos abrir camino, haciendo algo concreto en este momento —aunque sea un pequeño gesto— para dar la bienvenida a las personas refugiadas en nuestras comunidades: desde firmar una petición a pronunciarnos en favor de los derechos de la población refugiada o apuntarnos a un grupo comunitario que la apoye.

Porque la solución a la crisis mundial de refugiados empieza con estas sencillas palabras: Doy la bienvenida a las personas refugiadas.

¿Qué pide Amnistía Internacional?

Todos los países pueden contribuir a proteger a las personas refugiadas mediante una solución denominada reasentamiento, y otras rutas seguras y legales. El reasentamiento puede proteger a las personas refugiadas más vulnerables: las que han sido torturadas, por ejemplo, o las mujeres en constante peligro de sufrir abusos. Las rutas seguras y legales son otras “vías” que conducen a la seguridad, y que los gobiernos pueden abrir en situaciones de emergencia, como la crisis de refugiados sirios. Los gobiernos pueden ofrecer:

Brindar estas oportunidades a un número mucho mayor de personas refugiadas les permitirá viajar a nuevos países de acogida de un modo seguro y organizado.

Comprometiéndose al reparto de responsabilidades con respecto a la protección de las personas refugiadas, los gobiernos pueden demostrar un verdadero liderazgo, invertir en las vidas y en el futuro de la gente y sacar lo mejor que hay en cada ser humano.

© Sergio Ortiz Borbolla

La crisis de refugiados en cifras

+21 mill.

personas refugiadas en todo el mundo (al concluir 2015)

86%

personas refugiadas que viven en regiones en desarrollo (fuente: ACNUR)

110.000

personas refugiadas reasentadas anualmente

© Amnesty International

#TeDoyLaBienvenida

¿Qué ocurrió cuando personas refugiadas y europeas se miraron a los ojos durante cuatro minutos?

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