10 de agosto de 2023, Herat, Afganistán Hombres afganos rescatan cadáveres y buscan pertenencias entre los escombros tras el devastador terremoto de magnitud 6,3 en Herat, que causó 2.000 muertes y dejó a 10.000 personas heridas. Personas afganas de luto cubren de tierra una sepultura después de las oraciones fúnebres por las víctimas de los terremotos en el pueblo de Kashkak, distrito de Zendeh Jan, provincia de Herat, el 8 de octubre de 2023. El número de víctimas mortales de los sucesivos terremotos que sacudieron el oeste de Afganistán aumentó drásticamente el 8 de octubre, superando las 2.000, y los informes indicaban cerca de 10.000 personas heridas. Los equipos de salvamento buscaron sin descanso entre las ruinas de los pueblos destruidos con la esperanza de encontrar signos de vida. Según las autoridades, más de 1.300 viviendas fueron demolidas después de que un terremoto de magnitud 6,3 seguido de fuertes réplicas afectara a zonas de difícil acceso situadas 30 kilómetros al noroeste de la capital de provincia de Herat.

Afganistán: La acción urgente es crítica tras el devastador terremoto

Ante la noticia del catastrófico terremoto que sacudió la provincia occidental afgana de Herat durante el fin de semana, Zaman Sultani, investigador regional de Amnistía Internacional para Asia Meridional, ha afirmado:

“Amnistía Internacional expresa sus más profundas condolencias a las familias que han perdido a seres queridos en el devastador terremoto.

Amnistía Internacional pide a las autoridades de facto talibanas que atiendan las necesidades inmediatas y esenciales de las comunidades afectadas y garanticen que las operaciones de salvamento y ayuda humanitaria se llevan a cabo sin discriminación y de manera compatible con las normas internacionales de derechos humanos. Es fundamental que toda ayuda cubra las necesidades de los grupos que corren mayor riesgo —mujeres, niños y niñas, personas mayores y personas con discapacidad, entre otros—, que en situaciones de crisis suelen enfrentarse a dificultades añadidas.

Las autoridades de facto talibanas deben garantizar que las operaciones de salvamento y ayuda humanitaria se llevan a cabo sin discriminación y de manera compatible con las normas internacionales de derechos humanos.

Zaman Sultani, investigador de Amnistía Internacional sobre Asia Meridional

La población de Afganistán ya sufre las consecuencias de una aguda crisis económica y varios años de conflicto. Ahora que se avecinan los meses de invierno y miles de familias con sus casas destruidas por el terremoto se enfrentan a un futuro incierto, Amnistía Internacional pide a las autoridades de facto y a la comunidad internacional que movilicen recursos de inmediato para apoyar el acceso a vivienda, alimentación adecuada, agua potable, saneamiento seguro y asistencia médica. Asimismo, las autoridades de facto deben garantizar el acceso seguro y sin trabas de los organismos humanitarios a las zonas afectadas.”

Información complementaria

El 8 de octubre, un fuerte terremoto sacudió la provincia occidental afgana de Herat. Ha sido uno de los terremotos más mortíferos del mundo este año, con más de 2.400 víctimas mortales según las autoridades de facto talibanas; según los datos de la Oficina de la ONU para la Coordinación de la Asistencia Humanitaria a Afganistán (OCAH) en Afganistán a fecha del domingo, las muertes eran superiores a 1.000 y había más de 1.600 personas heridas.

El sistema de asistencia médica de Afganistán, que depende casi por completo de la ayuda humanitaria extranjera, ha sufrido recortes demoledores en los dos años transcurridos desde que los talibanes tomaron el poder y se interrumpió gran parte de la ayuda internacional. Las iniciativas de ayuda humanitaria también pueden verse afectadas por la prohibición impuesta a las mujeres afganas de trabajar para la ONU y para ONG presentes en el país.