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Declaración sobre la condición de preso de conciencia de Alexei Navalny

Tras una detenida evaluación, Amnistía Internacional ha decidido volver a designar a Alexei Navalny “preso de conciencia”.

En febrero, Amnistía tomó la decisión interna de dejar de usar la expresión “preso de conciencia” en relación con Navalny debido a la preocupación que suscitaban las declaraciones discriminatorias que hizo en 2007 y 2008, que podrían haber constituido apología del odio. El gobierno ruso y sus simpatizantes utilizaron esa decisión interna, que no teníamos intención de hacer pública, para seguir violando los derechos de Navalny, lo que es el colmo de la hipocresía viniendo de un gobierno que no sólo había tratado de matar a Navalny envenenándolo, sino que comete, desde hace dos décadas, actos inadmisibles que abarcan desde torturas y desapariciones forzadas hasta la represión generalizada de las libertades políticas en Rusia y otros países, así como crímenes de guerra en Siria.

Como consecuencia de este episodio, Amnistía comenzó a revisar su planteamiento general del uso de la expresión “preso/presa de conciencia”. Como primera medida provisional, hemos redefinido dicho planteamiento para no excluir a nadie de la designación de preso o presa de conciencia únicamente sobre la base de su conducta en el pasado. Reconocemos que las opiniones y la conducta de una persona pueden evolucionar con el tiempo. Es parte de la misión de Amnistía animar a las personas a que adopten positivamente una visión basada en los derechos humanos y no insinuar que están atrapadas permanentemente por su conducta en el pasado.

Por otra parte, el hecho de que Amnistía Internacional designe a alguien preso o presa de conciencia no implica ni significa en modo alguno que respalda sus opiniones. Amnistía sólo concuerda con opiniones expresamente coherentes con la protección y promoción de los derechos humanos. Algunas de las declaraciones realizadas por Navalny en el pasado son reprobables y no las respaldamos en lo más mínimo. Como organización de derechos humanos, Amnistía Internacional continuará luchando contra el racismo y todas las formas de discriminación dondequiera que existan.
Esto significa que, al confirmar la condición de Navalny de preso de conciencia, no estamos apoyando su programa político, sino poniendo de relieve la necesidad urgente de que las autoridades rusas reconozcan sus derechos, incluido el acceso a atención médica independiente, y actúen al respecto.

Alexei Navalny no está encarcelado por ningún delito reconocible sino por reclamar el derecho a participar en condiciones de igualdad en la vida pública para él y para sus simpatizantes, y por reclamar un gobierno libre de corrupción. Estos son actos de conciencia y han de reconocerse como tales.

En cambio, el presidente Putin y el gobierno ruso están restringiendo la libertad política y actuando en una represión brutal de cualquier persona que busca rendición de cuentas y justicia; son ellos quienes eligen deliberadamente actuar sin rastro alguno de conciencia.

Amnistía Internacional tomó una decisión equivocada que puso en entredicho nuestras intenciones y motivos en un momento crítico, y pide perdón por el impacto negativo que haya tenido en la persona de Alexei Navalny y en los y las activistas de Rusia y de todo el mundo que luchan infatigablemente por su libertad.

Amnistía Internacional tiene el firme compromiso de luchar contra la injusticia y la opresión dondequiera que ocurran. El Estado ruso está condenando a Alexei Navalny a una muerte lenta. Hay que parar esto inmediatamente. 

Seguimos pidiendo a todo el mundo que haga campaña con Amnistía por la excarcelación inmediata e incondicional de Alexei Navalny y por su acceso inmediato e incondicional a atención médica especializada independiente.