Veinticinco años de Escribe por los Derechos: Siete casos en los que ayudó a hacer justicia

Este año se celebra el 25 aniversario de la campaña global Escribe por los Derechos de Amnistía Internacional, que ha apoyado a más de 200 personas y grupos.

Desde hace 25 años hay personas que actúan contra la injusticia, escriben cartas y firman peticiones de apoyo a personas a las que se les han negado sus derechos humanos. Algunas han sido encarceladas por expresar pacíficamente sus opiniones. Otras han sido atacadas por ser quienes son o por amar a quien aman. Algunas han sido criminalizadas simplemente porque estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Desde que comenzó Escribe por los Derechos en 2001 se han emprendido más de 50 millones de acciones en forma de cartas, correos electrónicos, tarjetas, firmas de peticiones, publicaciones en redes sociales, etc. Las extraordinarias personas simpatizantes de Amnistía Internacional han escrito cartas tanto a quienes están viendo vulnerados sus derechos como a las autoridades con capacidad para hacer que las cosas cambien.

La gente emprende acciones porque cree que la esperanza y la humanidad pueden vencer al miedo.

Como consecuencia, más de 100 personas que protagonizaron nuestra campaña Escribe por los Derechos han visto un resultado positivo en su situación. Se ha liberado a personas detenidas ilícitamente, se han reunificado familias y se ha obtenido justicia. Y algo de igual importancia: se ha recordado a esas personas que no han sido olvidadas.

Estas son las historias de algunas de ellas, cuyas vidas han cambiado —e incluso se han salvado— gracias al apoyo de personas como tú…


Germain Rukuki – Burundi

 Un hombre iluminado por la luz del sol, mirando calle abajo.
Germain Rukuki, defensor de los derechos humanos, fue detenido en julio de 2017 y cumplía una pena de 32 años de prisión tras haber sido condenado por “rebelión”, entre otras cosas. Durante la campaña global Escribe por los Derechos de Amnistía Internacional, simpatizantes de 37 países actuaron para pedir su liberación inmediata e incondicional. Fue excarcelado el 30 de junio de 2021.

El 30 de junio de 2021, Germain Rukuki, defensor de los derechos humanos de Burundi, quedó en libertad tras haber cumplido más de cuatro años de su pena de 32 años de prisión. Había sido declarado culpable de varios cargos falsos relacionados con su trabajo de derechos humanos. Fue encarcelado antes de haber podido tener en brazos a su hijo menor, que nació unas semanas después de su arresto en julio de 2017.

A través de Escribe por los Derechos 2020, cientos de miles de personas de todo el mundo exigieron la liberación de Germain.

Estoy muy agradecido por el apoyo recibido de organizaciones de derechos humanos durante mi detención arbitraria y desde que fui excarcelado. Ser parte de la campaña Escribe por los Derechos de Amnistía Internacional fue increíble y las oleadas de mensajes y cartas de simpatizantes de la organización de todo el mundo me dieron fuerza y coraje y reforzaron mi compromiso con la defensa de los derechos humanos.”

Yves Makwambala y Fred Bauma – República Democrática del Congo

Los jóvenes activistas Yves Makwambala y Fred Bauma fueron puestos en libertad a finales de agosto de 2016 en República Democrática del Congo. Fueron 170.000 personas, cifra absolutamente impresionante, las que actuaron en su favor en el marco de la campaña Escribe por los Derechos 2015. “Cada carta, cada visita, cada palabra nos ha fortalecido y ha reforzado nuestra voluntad en esta larga pero justa lucha por la libertad y la democracia”, dijo Yves.

Seán Binder – Grecia

Mientras cae la noche, un hombre con jersey oscuro delante de un edificio intensamente iluminado.
Después de más de siete largos años, Seán Binder y las 23 personas encausadas en el mismo procedimiento fueron absueltas en Grecia de todos los cargos relativos a su labor humanitaria de rescate en Lesbos.

En enero de 2026, el defensor de los derechos humanos Seán Binder y otras 23 personas relacionadas con una ONG de búsqueda y salvamento fueron absueltos de todos los cargos en Grecia. Después de años sometido a juicio, Seán ya no se enfrenta a la posibilidad de ser condenado a 20 años de prisión por ayudar a personas refugiadas.

Su labor humanitaria ha salvado vidas, pero al igual que muchas otras personas en Grecia, Seán fue criminalizado por ayudar a quienes lo necesitaban. Amnistía Internacional llevaba desde 2018 haciendo campaña para que se retiraran los cargos que pesaban en su contra. En 2019, Seán se convirtió en caso de Escribe por los Derechos, y cientos de miles de personas de todo el mundo emprendieron acciones en su favor. Escribieron cartas, enviaron mensajes y exigieron justicia.

Ocho años después de que Amnistía pidiera por primera vez que se retiraran los cargos, Seán fue finalmente absuelto.

“Siento un inmenso alivio al saber que no pasaré los próximos 20 años en la celda de una prisión”, dijo Seán. “Pero al mismo tiempo, es inquietante que haya existido la posibilidad de que esto pasara.”

La historia de Seán es un potente recordatorio de lo que puede lograr la acción colectiva.

Moses Akatugba – Nigeria

Un hombre mira a la cámara con las manos unidas. Lleva un jersey rojo.
En 2005, Moses estaba esperando los resultados de sus exámenes de secundaria cuando fue detenido por el ejército nigeriano, que le disparó en una mano y lo golpeó. Tras ocho años en prisión, fue condenado a muerte por ahorcamiento. Amnistía Internacional se manifestó en su favor junto a activistas —incluidos muchos jóvenes— ante las embajadas de Nigeria en varios países. Moses fue puesto en libertad en 2019.

En 2005, Moses Akatugba era un estudiante de 16 años cuando fue detenido por la policía en el sur de Nigeria, por presunto robo a mano armada y el robo de tres teléfonos. La policía lo torturó durante los interrogatorios, lo golpeó y lo tuvo colgado cabeza abajo de un ventilador del techo durante horas. Le arrancaron las uñas con unos alicates para obligarlo a firmar una “confesión” que fue el único fundamento de su condena a muerte ocho años después.

Después de 10 años privado de libertad y de 800.000 cartas de personas de todo el mundo a través de Escribe por los Derechos 2014, el gobernador del estado nigeriano de Delta le concedió un indulto el 28 de mayo de 2015. Gracias a este torrente de solidaridad ahora puede contar su historia.

“Me siento abrumado. Gracias a Amnistía Internacional y a sus activistas por el enorme apoyo, que me ha ayudado a vencer en esta situación. “La membresía y activistas de Amnistía Internacional son mis héroes.

Rita Mahato – Nepal

Rita Mahato Chamar es una defensora de los derechos humanos de Nepal.

En 2009, la defensora de los derechos humanos Rita Mahato fue amenazada de muerte, violación y secuestro por ayudar a mujeres de Nepal que habían sufrido actos de violencia. Era asesora sobre temas de salud en el Centro de Rehabilitación de Mujeres (WOREC), una destacada ONG de Nepal, pero la policía no proporcionó a Rita protección ni investigó las amenazas. Tras la adopción de su caso por Amnistía para Escribe por los Derechos 2009, escuelas, campus universitarios y otras instituciones de todo el mundo comenzaron a enviar cartas, tarjetas postales y otros materiales en su apoyo. La publicidad y los carteles alcanzaron tal difusión que la policía y las autoridades locales comenzaron a llamar a Rita para ofrecerle apoyo, y la hicieron sentirse menos sola. Aunque el acoso ya ha terminado, Rita sigue defendiendo aquello en lo que cree.

“Todavía hoy, sigo trabajando por los derechos humanos y los derechos de las mujeres, y seguiré haciéndolo. “Trabajar por los derechos humanos no es fácil. Entendiendo la importancia y la responsabilidad del trabajo de derechos humanos, y mediante la colaboración y los esfuerzos colectivos, seguiré difundiendo las voces de las personas a las que no se escucha, con valentía, inspiración y determinación. Las cosas son ahora más fáciles para mí porque sé que no estoy sola.”

Aleksandra (Sasha) Skochilenko – Rusia

Una mujer de largo cabello castaño
Aleksandra (Sasha) Skochilenko visita Amnistía en Ámsterdam, Países Bajos, para dar las gracias por su apoyo.

La artista rusa Aleksandra “Sasha” Skochilenko fue detenida por protestar por la invasión en gran escala de Ucrania por Rusia. En marzo de 2022, sustituyó etiquetas de precios en un supermercado por otras de papel que contenían información censurada por los medios de comunicación controlados por el Estado ruso. Fue acusada de “difundir a sabiendas información falsa sobre las Fuerzas Armadas rusas” y condenada a siete años de prisión en diciembre de 2023. En 2024, gracias en parte a la presión internacional ejercida por Escribe por los Derechos 2022, Sacha fue finalmente puesta en libertad en el marco de un importante canje de prisioneros, en el que participaron Rusia y Bielorrusia, que acordaron un intercambio con Estados Unidos, Alemania, Noruega, Polonia y Eslovenia. Sacha vive ahora exiliada en Alemania.

“Gracias por todo el apoyo que me brindaron allá cuando estaba en prisión, porque me ayudó a sobrevivir. Me ayudó a creer en algunos milagros. Estoy aquí gracias al apoyo de ustedes.”

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