Pre-COP31: Los dirigentes mundiales deben mostrar su apoyo a Oceanía con acciones, no sólo con discursos

  • Australia debe traducir en acciones concretas su reivindicación de ejercer el liderazgo climático de Oceanía
  • Se insta a los gobiernos a poner fin a la era de los combustibles fósiles y aportar mayor financiación climática basada en subvenciones
  • Amnistía Internacional lanza una campaña centrada en los defensores y las defensoras de los derechos ambientales

Dirigentes, comunidades y miembros de la sociedad civil de Oceanía acudirán a Fiyi y Tuvalu para las reuniones de la Pre-COP31, y la ausencia prevista de muchos dirigentes mundiales no debe convertirse en otra excusa para la inacción frente al cambio climático, ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

Las reuniones tendrán lugar tras un verano marcado por temperaturas extremas en Europa, donde agosto de 2026 ha igualado el récord del mes más cálido jamás registrado. Frente a la amenaza inminente de un fenómeno de El Niño que se prevé de gran intensidad, incendios forestales generalizados, sequías e inundaciones, la nueva advertencia de la ONU de que el mundo se encamina rápidamente a sobrepasar los umbrales de calentamiento hace más acuciante la necesidad de tomar medidas.

“Los líderes mundiales llevan años hablando sobre las amenazas climáticas a las que se enfrenta Oceanía. Ahora deben acudir a Fiyi y Tuvalu, escuchar a las comunidades de Oceanía y actuar. El aumento del nivel del mar ya está haciendo desaparecer las tierras, los medios de vida y las culturas de la población. Preocuparse pero no actuar no contendrá el avance de la marea”, ha afirmado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

“Quienes no asistan personalmente no quedarán eximidos de responsabilidades. Su ausencia no detendrá la subida del nivel del mar ni eliminará las obligaciones de los países de altas emisiones hacia unas comunidades que son las que están pagando el precio más alto por una crisis en la que su responsabilidad es mínima.

“Que haya un asiento vacío no es el mayor fracaso. El mayor fracaso es una promesa vacía. La Pre-COP31 debe convertir años de retórica en compromisos y acciones concretos para que se haga realidad la ambición climática que el mundo necesita en la COP31 de noviembre.”

La ministra de Medioambiente de Fiyi ha declarado que la cumbre liderada por Oceanía se celebrará “asistan o no” los principales dirigentes mundiales.

Que haya un asiento vacío no es el mayor fracaso.
El mayor fracaso es una promesa vacía.
La Pre-COP31 debe convertir años de retórica en compromisos y acciones concretos para que se haga realidad la ambición climática que el mundo necesita en la COP31 de noviembre.

Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional

Oceanía está dando la voz de alarma

Amnistía Internacional ha documentado cómo el cambio climático está vulnerando ya los derechos humanos en Tuvalu, Kiribati y otros Estados insulares del Pacífico. La subida del nivel del mar, el calor extremo, las sequías y la intrusión salina están amenazando los derechos al agua, la alimentación, la salud, una vivienda adecuada y un futuro seguro. Tuvalu contribuye menos del 0,003% a las emisiones de gases de efecto invernadero globales, pero se enfrenta a algunas de las consecuencias más graves de la crisis climática.

Durante su visita a Tuvalu en 2025, Agnès Callamard fue testigo de los esfuerzos de las comunidades y las autoridades por recuperar el terreno frente al avance del mar y garantizar que la población pueda seguir viviendo en su tierra.

“A cualquier dirigente mundial que dude en hacer frente a la mayor crisis de nuestro tiempo le diría que viniera a Tuvalu, hablara con la gente que convive con el avance del mar y el calor extremo, y presenciara su lucha diaria para adaptarse, proteger sus derechos y resistirse a los efectos de una crisis climática que no causaron. El terreno ganado al mar en Tuvalu no es una foto turística. Representa la lucha de un país por su supervivencia”, declaró Agnès Callamard.

Un grupo de estudiantes de Oceanía llevó la lucha contra el cambio climático hasta la más alta instancia judicial internacional, y gracias a su iniciativa, en julio de 2025 la Corte Internacional de Justicia emitió una histórica opinión consultiva en la que dejó claro que los gobiernos tienen la obligación legal de proteger los derechos humanos frente a los efectos del cambio climático

“Oceanía no debería tener que suplicar que el mundo le preste atención. La acción en materia climática ya no es simplemente una opción política. Es un imperativo legal y moral,” declaró Agnès Callamard.

“Los gobiernos deben terminar con el uso y la expansión de los combustibles fósiles mediante transiciones justas que no dejen a nadie atrás, gravar a quienes más contaminan y aportar más financiación climática basada en subvenciones, proporcionando reparaciones climáticas y asegurándose de que las comunidades que están en primera línea de la crisis climática tienen los recursos y el poder necesarios para decidir su propio futuro. Oceanía está dando la voz de alarma. Si el mundo no actúa aquí, fracasará en todas partes.”

La acción en materia climática ya no es simplemente una opción política. Es un imperativo legal y moral

Agnès Callamard

Australia debe convertir la colaboración en acción

Australia será quien presida las negociaciones de la COP31, y por tanto tiene una especial responsabilidad de apoyar a sus vecinos de Oceanía y garantizar un resultado ambicioso y centrado en los derechos humanos. Australia no puede reivindicar su liderazgo climático con credibilidad mientras continúa apoyando la expansión de los combustibles fósiles, una expansión que agrava los daños a los que se enfrentan las comunidades de Oceanía.

Según las recomendaciones de Amnistía Internacional con vistas a la COP31, Australia y otros gobiernos deben utilizar la Pre-COP31 para lograr avances en tres prioridades:

  1. Detener la crisis climática desde su origen, poniendo fin a la expansión de los combustibles fósiles y acelerando una transición para dejarlos atrás que sea completa, rápida, justa, financiada y respetuosa con los derechos humanos, en la que los Estados más responsables lleguen más lejos y más rápido. Las energías renovables son menos caras que los combustibles fósiles: los gobiernos deben dejar de apoyar a sus aliados en este sector con subvenciones financiadas por los contribuyentes.
  2. Apoyar a las comunidades para que prosperen asegurándose de que el mecanismo de transición justa sea operativo, sirva para rendir cuentas y pueda ayudar a lograr financiación y apoyo para las comunidades afectadas, incluidos los pueblos indígenas.
  3. Aumentar la financiación por parte de los países de altos ingresos y altas emisiones donde más se necesita, incrementando significativamente la financiación pública basada en subvenciones para la mitigación, la adaptación y la reparación por pérdidas y daños, sin generar más deuda a los países de bajos ingresos.

En palabras de Agnès Callamard, “El liderazgo de Oceanía ha ayudado a seguir luchando para no superar los 1,5°C de calentamiento, pero sus comunidades no pueden asumir ellas solas el peso del liderazgo en materia de cambio climático. Australia debe utilizar su papel de presidente de las negociaciones para convertir las demandas de Oceanía en resultados de la COP31, empezando por detener la crisis desde su origen con una transición justa que deje atrás los combustibles fósiles.”

Sin defensores y defensoras de los derechos ambientales no hay justicia climática

Los gobiernos no pueden hacer justicia climática excluyendo a las comunidades afectadas o silenciando a quienes cuestionan proyectos perjudiciales. En todo el mundo, pueblos indígenas, defensores y defensoras de los derechos ambientales y comunidades situadas en primera línea de la crisis climática están resistiéndose a la expansión de los combustibles fósiles y luchando por un futuro más justo y sostenible. Sin embargo, muchas sufren hostigamiento, vigilancia, criminalización, violencia y restricciones del derecho a protestar pacíficamente.

El trato que Australia dispense a los y las activistas pacíficos por el clima será una prueba importante de su liderazgo climático. Otro motivo de preocupación son las restricciones de la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica en Fiyi.

En vísperas de la COP31, Amnistía Internacional ha lanzado la campaña global “Proteger nuestro futuro: Defensores y defensoras de los derechos ambientales impulsan una transición justa”, centrada en los defensores y las defensoras de los derechos ambientales y en las alternativas por las que están luchando en todo el mundo. Esto incluye a los pueblos indígenas de Australia, que están impugnando prospecciones de petróleo y gas en alta mar que afectan a sus tierras y sus aguas.

La campaña mostrará cómo puede ser la resistencia, la dignidad y una transición justa basada en el poder de la gente cuando las comunidades se niegan a que sus tierras, sus aguas y su futuro se sacrifiquen en aras de los beneficios económicos que generan los combustibles fósiles.

Australia y Fiyi deben garantizar que la sociedad civil, los pueblos indígenas, las comunidades afectadas y las personas defensoras de los derechos ambientales pueden participar, alzar la voz y protestar pacíficamente sin discriminación, intimidación ni represalias.

“Los defensores y defensoras de los derechos ambientales están protegiendo nuestro futuro común. Los gobiernos deben escucharlos, protegerlos y garantizar que tienen voz y voto en las decisiones sobre el clima”, ha declarado Agnès Callamard.

“Los resultados de la COP31 deben ser algo más que promesas. Cualquier otra cosa supondría traicionar nuestra responsabilidad compartida de respetar los derechos humanos y garantizar la justicia climática.”

Los defensores y defensoras de los derechos ambientales están protegiendo nuestro futuro común. Los gobiernos deben escucharlos, protegerlos y garantizar que tienen voz y voto en las decisiones sobre el clima

Agnès Callamard

Información complementaria

Las reuniones de la Pre-COP31 liderada por países de Oceanía tendrán lugar en Nadi (Fiyi) y Tuvalu del 5 al 8 de octubre de 2026. La COP31 se celebrará en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre de 2026.

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