El 16 de septiembre de 2026, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunciará su discurso anual sobre el Estado de la Unión Europea. Caroline Hansen, responsable de trabajo de incidencia en relación con la política exterior de la UE en Amnistía Internacional, y Claudio Francavilla, director asociado para el trabajo de incidencia en la UE de Human Rights Watch, afirman que el discurso de este año debe ser una oportunidad para cumplir promesas hechas en el pasado y presentar por fin la prohibición del comercio con asentamientos israelíes ilegales.
El discurso sobre el Estado de la Unión Europea del año pasado ocupó titulares cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso por fin la suspensión de la parte sobre comercio del Acuerdo de Asociación de la Unión Europea e Israel y sancionar a ministros y colonos israelíes. Un año después, no se ha adoptado casi ninguna de esas medidas y, cuando son cada vez más los países de la UE y aliados que adoptan prohibiciones sobre el comercio con los asentamientos israelíes ilegales, la Europa de von der Leyen se está quedando atrás.
Esta inacción tiene consecuencias no solo para su propia credibilidad y la de la UE, sino, sobre todo, para la vida de millones de personas desplazadas, muertas o heridas en Palestina y en toda la región.
Von der Leyen debe aprovechar el discurso de este año para poner remedio a esto, en primer lugar, cumpliendo las propuestas del año pasado y después, garantizando que la UE se une a quienes prohíben el comercio con los asentamientos ilegales de Israel.
Las propuestas de Von der Leyen del año pasado no se hicieron hasta que hubo una declaración oficial de hambruna en la Franja de Gaza, donde las autoridades israelíes, como parte de su campaña genocida, bloqueaban ilegalmente la ayuda humanitaria.
Sus propuestas se formularon después de multitudinarias protestas en toda Europa en las que se exigía poner fin a la inacción y la complicidad de la UE, y de llamamientos de varios Estados miembros de la Unión y grupos de la sociedad civil para que se suspendiera el Acuerdo de Asociación de la Unión Europea e Israel, cuya cláusula esencial sobre derechos humanos la UE concluyó que Israel había incumplido.
“Me duele de verdad decir estas palabras”, confesó antes de anunciar sus propuestas, que también incluían sanciones selectivas contra ministros y colonos israelíes “extremistas”, y la suspensión de una financiación de la UE por valor de varios millones de euros destinada a proyectos israelíes.
Pero allí se detuvo. Cuando Alemania e Italia obstaculizaron la suspensión del Acuerdo, y Hungría y Chequia vetaron las sanciones contra ministros israelíes, Von der Leyen se mostró reacia a hablar, en marcado contraste con su actitud sobre los reiterados vetos de Hungría a las sanciones de la UE contra Rusia.
Y mientras la UE reiteraba sus condenas a los asentamientos israelíes ilegales, Von der Leyen se resistía a los crecientes llamamientos en favor de introducir una prohibición sobre el comercio de la UE que fomentara la economía de los asentamientos y los abusos relacionados.
Von der Leyen también calló cuando el ministro de Relaciones Exteriores israelí Gideon Sa’ar arremetió contra la jefa de la política exterior de la UE Kaja Kallas, y no hizo ningún comentario cuando la comisaria de la UE Dubravka Šuica se reunió con Sa’ar en Tel Aviv poco después, lo que dejó de manifiesto una división y una ausencia de solidaridad crecientes en su Comisión que refleja las que existen entre los Estados de la Unión.
Mientras Europa mostraba debilidad, divisiones y su incapacidad para imponer más que algunas sanciones contra los colonos israelíes, la situación en la región seguía deteriorándose.
Abusos cada ve más graves de Israel
Cuando Von der Leyen pronunció su discurso en 2025, habían muerto en la Franja de Gaza al menos 64.000 personas palestinas. Esa cifra es ahora de casi 74.000 a pesar del llamado “alto el fuego” en vigor desde octubre de 2025. Las autoridades israelíes siguen imponiendo restricciones severas, arbitrarias e ilegales a la ayuda mientras tienen a la población confinada en aproximadamente el 30% del territorio, y hablan abiertamente, una vez más, de sus planes de limpieza étnica en Gaza para eliminar su población palestina.
En Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, a pesar de las protestas de la UE y de otros aliados próximos, las autoridades israelíes han acelerado la expansión de los asentamientos ilegales. Esto ha tenido como resultado la aceleración de las demoliciones de viviendas, las apropiaciones de tierras, la fragmentación y la desposesión de personas palestinas, características de la limpieza étnica y el apartheid de Israel contra la población palestina. Al menos 88 personas palestinas, 22 de ellas menores de edad, han muerto en Cisjordania solamente este año, lo que eleva el total desde octubre de 2023 a casi 1.100.
Las autoridades israelíes también adoptaron un proyecto de ley sobre la pena de muerte que en la práctica se aplica solamente a la población palestina, y siguen deteniendo a miles de personas palestinas sin cargos ni juicio —incluso médicos como Hussam Abu Safiya—, a muchas de las cuales someten a torturas sistemáticas.
En Líbano, a pesar de los acuerdos de alto el fuego que entraron en vigor el 17 de abril y el 20 de junio, desde que empezó la escalada de marzo de 2026 los ataques israelíes han causado la muerte de al menos 4.383 personas, entre las que había 261 niños y niñas, 399 mujeres y 135 profesionales de la salud, según el Ministerio de Salud libanés. Las fuerzas israelíes siguen causando destrucción y desplazamientos masivos generalizados cometiendo actos que Amnistía Internacional ha concluido que constituyen crímenes de guerra.
Las responsabilidades de Von der Leyen
Como presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen tiene la obligación de garantizar que todas las políticas de la UE —incluidas las relativas a comercio y asuntos exteriores— cumplen el derecho internacional.
No puede esconderse detrás de la ayuda humanitaria de la Unión a la población palestina al mismo tiempo que no hace nada para abordar las razones por las que esta ayuda es tan urgentemente necesaria. Tampoco puede culpar a los Estados miembros por no aprobar sus poco convincentes propuestas: debería interactuar con ellos de forma activa y abierta, e instarles a que cumplan las obligaciones legales establecidas en la Convención sobre el Genocidio de la ONU.
Cuando se pronunció el discurso del año pasado, Amnistía Internacional, Al Haq, B’Tselem, expertos y expertas de la ONU y la Asociación Internacional de Especialistas en Genocidio eran algunas de las entidades que ya habían concluido que Israel estaba cometiendo un genocidio contra la población palestina en la Franja de Gaza. Poco después, una comisión independiente de investigación de la ONU confirmó esas conclusiones.
Pero acepte o no Von der Leyen la calificación de genocidio es irrelevante: en virtud de la Convención sobre el Genocidio, el conocimiento de un “riesgo grave” de genocidio da lugar al “deber de prevenir”, lo que obliga a todos los Estados partes en ese tratado —todos los Estados de la UE incluidos— a “emplear todos los medios razonablemente a su disposición para prevenir el genocidio en la medida de lo posible”. Para la UE, esto significa suspender el Acuerdo de Asociación y sancionar a las autoridades israelíes.
Von der Leyen debe asimismo reafirmar el compromiso de la UE con la justicia internacional y proponer el uso del estatuto de bloqueo de la UE para proteger a la Corte Penal Internacional y a quienes cooperan con ella de las devastadoras sanciones impuestas por Estados Unidos como parte de su campaña para desmantelarla y proteger a sus funcionarios y a los funcionarios israelíes de la rendición de cuentas.
Von der Leyen debe usar su discurso para proponer una prohibición en toda la UE del comercio con los asentamientos ilegales de Israel. Al igual que hizo con el Acuerdo de Asociación, no necesita el apoyo previo del Consejo del Consejo de la UE. Con independencia de lo que pueda “dolerle”, debe poner la propuesta sobre la mesa y colaborar activamente con los Estados miembros —en especial Alemania e Italia— para garantizar que cuenta con la necesaria mayoría cualificada para aprobar una medida que exige el derecho internacional.
Ante la agitación y la inestabilidad en todo el planeta, Europa y el mundo necesitan con urgencia unos líderes y lideresas comprometidos y con principios decididos a hacer cumplir las normas —especialmente las concebidas para prevenir, castigar y reparar las peores atrocidades— y a adoptar todas las medidas necesarias a tal fin.
Para la Unión Europea, otro año de fracasos, inacción y propuestas a medias es un golpe para su credibilidad. Para la población palestina y muchas otras personas de la región, es una cuestión de vida o muerte.
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Suspendan el Acuerdo Comercial de la Unión Europea e Israel
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