La represión de los abogados de China: dos años después, continúa el tormento

Han pasado dos años desde que China comenzó su ataque sin precedentes contra abogados defensores de los derechos humanos y activistas en todo el país. Casi 250 profesionales del derecho y activistas han sido atrapados en la red de arrastre desde y para muchos el tormento continúa.

Jin Bianling no ha tenido noticias de su marido desde noviembre del año pasado. Jiang Tianyong, prominente abogado chino de derechos humanos, llamó a su esposa en los Estados Unidos, después de viajar a Changsha, provincia de Hunan, para visitar a la esposa de un abogado de derechos humanos detenido. Nunca subió al tren de regreso a Pekín: unos policías se lo llevaron.

Jiang Tianyong ahora languidece en una cárcel en Changsha, y ni familia ni abogados pueden visitarlo. Está a la espera de saber si va a ser juzgado por “subvertir el poder estatal”, cargo sancionable con una pena máxima de cadena perpetua.

Lloro todas las noches y cada vez duermo menos, pero tengo que cuidar mi salud y atender bien a nuestra hija para que, cuando lo dejen en libertad, lo podamos acoger lo mejor posible.
Jiang Tianyong trabaja por la liberación de su esposo, el abogado Jiang Tianyong.

No es la primera vez que Jiang Tianyong se ve en apuros a causa de su activismo. En 2009 fue inhabilitado para el ejercicio de la abogacía tras haber defendido casos de personas conocidas y de practicantes de Falun Gong, considerados “delicados” en China. A pesar de los constantes actos de hostigamiento y detenciones, siguió con su trabajo de derechos humanos. Hemos hablado con su esposa para conocerlo mejor:

“Señor, ¿dónde está mi esposo?”

Foto publicada en Twitter por la esposa de Jiang Tianyong, preguntando por su paradero © Jin Bianling

Cuando habían pasado 44 días desde la desaparición de mi esposo, publiqué en Twitter una foto dirigida al Departamento de Seguridad Pública Municipal de Changsha, preguntando por su paradero. El abogado que hemos contratado para representarlo presentó una solicitud para reunirse con él, pero se la denegaron porque mi esposo era sospechoso de “poner en peligro la seguridad nacional”. No sabemos si lo han torturado, ni si ha podido tomar sus medicinas para la hipertensión y se encuentra bien físicamente.

He intentado todo lo posible para poner en palabras cuánto lo echo de menos. Por ejemplo, publiqué una foto en Internet con el siguiente mensaje: “Jiang Tianyong, tienes que resistir por más dificultades que surjan. Tu hija, tus padres y yo esperamos tu regreso”. También he lanzado una petición en la Red, con la esperanza de atraer más atención al caso.

Cuando pienso cómo le rompieron las costillas la última vez que desapareció [en 2014], y cómo lo han torturado en repetidas ocasiones, me preocupa que esta vez pueda ser aún peor. También me preocupa mucho su salud. Lloro todas las noches y cada vez duermo menos, pero tengo que cuidar mi salud y atender bien a nuestra hija para que, cuando lo dejen en libertad, lo podamos acoger mejor.

Foto publicada en Internet con las palabras “Te queremos, Jiang Tianyong”. © Jin Bianling

El juicio de los medios de comunicación

El gobierno chino no siguió los debidos cauces legales, sino que se llevó a Jiang Tianyong antes de buscar pruebas. A continuación, utilizó los medios de comunicación para desacreditarlo. Este procedimiento no se ajusta a derecho, y Jiang Tianyong es un profesional del derecho, un abogado que ha ejercido su derecho de utilizar el marco jurídico establecido por China para defender a grupos vulnerables. ¿Qué tiene eso de ilegal?

Sin embargo, el 16 de diciembre, más de una decena de medios de comunicación estatales publicaron artículos en Internet en los que lo calumniaban, afirmando que los órganos de seguridad pública lo habían detenido por presunta “posesión ilegal de secretos de Estado, colusión con instituciones, organizaciones y personas extranjeras y facilitación ilegal de secretos de Estado al extranjero”. Cuatro días después, la Liga de la Juventud Comunista publicó un vídeo en Weibo [canal chino de microblogs] en el que se llamaba a Jiang Tianyong “abogado de pacotilla”. Me parece totalmente inconcebible. Nuestra familia no había recibido aún ninguna notificación sobre el caso, y sin embargo los medios de comunicación ya habían informado al respecto.

En lugar de seguir los cauces legales, juzgaron a Jiang Tianyong en los medios de comunicación del Estado. Estaba tan indignada que presenté varias querellas contra los medios de comunicación que habían ensuciado su reputación.

Ayudando siempre a las personas necesitadas

Desde que mi esposo aceptó varios casos delicados, como los de Chen Guangcheng y Gao Zhisheng, nuestra familia ha sufrido un acoso constante. Siempre que salíamos, teníamos que mirar para ver si alguien nos seguía. A menudo, al llegar a casa, nos encontrábamos la cerradura bloqueada. Con frecuencia, inmovilizaban mi bicicleta, e incluso nuestra hija se vio afectada en la escuela.

Intenté convencer a mi esposo para que dejara de aceptar ese tipo de casos, pero me respondió: “si veo una injusticia y no me permiten ayudar, no conseguiré dormir ni comer”. Al final, no había otra opción. Como no le permitían salir del país, no tuve más remedio que salir yo con nuestra hija. Nos fuimos a Estados Unidos en 2013.

Jiang Tianyong siempre se guio por el principio de que, como abogado, su deber era ayudar a las víctimas de atropellos judiciales de conformidad con la legislación china. Mi mayor deseo ahora es que lo absuelvan a él y a los demás abogados afectados por la oleada de represión de 2015 para que se reúnan con sus familias y sus seres queridos lo antes posible.