“Perdí a una amiga después de un aborto peligroso en Malawi”

Towera Ngwira sobre los obstáculos de las mujeres para recibir atención sanitaria

Towera Ngwira, de 29 años, es una activista por los derechos de las mujeres de Malawi que se dedica a empoderar a niñas adolescentes y mujeres jóvenes para que accedan a educación de calidad, atención para la salud y oportunidades económicas.

En esta entrevista cuenta los obstáculos que afrontan las niñas y las mujeres jóvenes en materia de atención para la salud y por qué es esencial que conozcan sus derechos…


¿Puedes hablarnos de tu trabajo y cómo llegaste a él? ¿Qué te anima a seguir adelante?

Mi trabajo está en la intersección de la justicia de género, la salud y los derechos sexuales y reproductivos, la justicia climática y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Soy una feminista joven del norte de Malawi y cofundé la Extra Mile Development Foundation que trabaja con mujeres jóvenes y niñas para abordar las desigualdades que afectan a su salud, su educación y sus oportunidades.

Llegué a este trabajo después de ver la brecha que hay entre los derechos sobre el papel y las realidades que viven las mujeres y las niñas. Cuando crecía en el norte de Malawi, fui testigo de cómo las niñas abandonaban la escuela, de las dificultades que tenían las mujeres jóvenes para acceder a atención para la salud y a oportunidades económicas, y de familias atrapadas en la pobreza. Estas experiencias me enseñaron que un cambio sostenible requiere escuchar a las comunidades, invertir en soluciones locales y asegurarse de que las mujeres y las niñas cuentan con los conocimientos y los recursos necesarios para tomar decisiones sobre su vida.

Lo que me anima a seguir adelante es ver a mujeres y niñas que encuentran su voz y su confianza en sí mismas. Eso puede adoptar la forma de una niña que permanece en la escuela, de una joven que se independiza económicamente o de una comunidad que empieza a cuestionar prácticas nocivas. Estos momentos me recuerdan que las comunidades no son solo beneficiarias, sino agentes de cambio.

Has trabajado con mujeres y niñas afectadas por ciclones y el desplazamiento por causas climáticas en Malawi. ¿Cómo han cambiado los desastres climáticos el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, como métodos anticonceptivos y atención para un aborto sin riesgos, en las comunidades con las que trabajas?

Los desastres climáticos no eliminan las necesidades de salud, sino que las hacen más urgentes al mismo tiempo que hacen más difícil llegar a los servicios. Los ciclones e inundaciones pueden desplazar a familias, provocar daños en centros de salud, y dejar inaccesibles carreteras y puentes. Además, puede que el personal sanitario y los suministros esenciales tengan dificultades para llegar a las comunidades afectadas.

Durante el ciclón Freddy en 2023, trabajamos con comunidades afectadas en Mulanje llevando información, productos de higiene menstrual y apoyo en planificación familiar a quienes no podían llegar fácilmente a los centros de salud.

Estas experiencias me han demostrado que el cambio climático es también un problema de salud pública y justicia social. Los desastres empeoran las desigualdades existentes para quienes ya viven en la pobreza o en zonas remotas. Por tanto, la preparación ante desastres tiene que incluir unos sistemas de salud resilientes que puedan seguir prestando servicios esenciales durante situaciones de emergencia.

En campamentos temporales y entornos de desplazamiento, las mujeres y las niñas suelen afrontar riesgos mayores de violencia sexual y de género, explotación y embarazos no deseados. ¿Qué historias o experiencias te han marcado y qué revelan sobre la relación entre la justicia climática y la justicia reproductiva?

Lo que me ha marcado es la rapidez con que las vulnerabilidades existentes empeoran durante una crisis. En entornos de desplazamiento, las mujeres y las niñas pueden perder sus sistemas de apoyo habituales, la intimidad, los medios de subsistencia y el acceso a protección, y sufrir riesgos mayores de violencia, explotación y embarazos no deseados.

Con nuestro trabajo en campos para personas desplazadas en Mulanje, que incluyen sesiones de concienciación sobre violencia sexual y de género, vimos la importancia de crear espacios seguros donde las niñas y las mujeres jóvenes pudieran comprender sus derechos, denunciar abusos y acceder a apoyo.

Estas experiencias muestran que los desastres climáticos no afectan a todas las personas por igual. La justicia climática, por tanto, debe ir más allá de reconstruir casas y carreteras: también debe proteger la dignidad, la salud y la seguridad de las personas, incluido el acceso a atención para la salud reproductiva durante emergencias.

Naciste, creciste y sigues trabajando en el norte de Malawi. ¿Cuáles son los principales obstáculos que afrontan las mujeres y las niñas de zonas rurales cuando buscan información sobre salud sexual y reproductiva, métodos anticonceptivos o a servicios de aborto sin riesgos?

Los obstáculos están interrelacionados. La distancia, el mal estado de las carreteras y el coste del transporte pueden dificultar llegar a los centros de salud. El estigma y el miedo a ser juzgadas también disuaden a las personas jóvenes de buscar asistencia, especialmente servicios relacionados con el aborto.

También hay conceptos erróneos sobre la anticoncepción, como el temor a que cause infertilidad u otros problemas de salud. El acceso limitado a información precisa, los altos niveles de analfabetismo, las expectativas culturales y las dinámicas de género pueden limitar aún más la capacidad de las mujeres para tomar decisiones sobre su cuerpo y su salud. Por tanto, necesitamos unos servicios que sean accesibles y respetuosos, una educación comunitaria basada en información precisa, más actividades de divulgación y unos sistemas de salud que acerquen la información y la asistencia sanitaria a las comunidades rurales.

Has experimentado, o han experimentado tus amistades o tu familia, alguno de los problemas sobre los que trabajas?

Sí. Estos problemas no son algo abstracto para mí. Al crecer y trabajar en zonas rurales de Malawi, he visto cómo la pobreza, las distancias, el estigma y la información limitada afectan a la vida de las personas. He visto a mujeres jóvenes tener un embarazo involuntario porque no pudieron acceder a métodos anticonceptivos o a anticonceptivos de emergencia a tiempo.

También perdí a una amiga después de un aborto peligroso en 2021. Lo que me marcó no fue solo su muerte, sino la demora en acceder a atención posaborto y el entorno hostil que encontró en el centro de salud. Esa experiencia convirtió el problema en algo muy personal; me mostró cómo el miedo a ser juzgada y un tratamiento inadecuado pueden convertirse en obstáculos para salvar vidas.

Detrás de cada estadística hay una persona: una hija, una hermana, una amiga o una madre. Por eso sigo comprometida con mejorar el acceso a servicios esenciales y garantizar que la gente es tratada con dignidad y compasión.

Cuando los desastres climáticos hacen inaccesibles zonas remotas, los servicios de salud pueden verse interrumpidos durante semanas o meses. ¿Cómo se las arreglan las comunidades locales cuando no disponen de ayuda?

Las comunidades dependen a menudo de estructuras locales como clubs juveniles, grupos de madres, organizaciones comunitarias, voluntariado, y educadores y educadoras de la comunidad. Estos grupos gozan de la confianza de las comunidades y están arraigados en ellas, por lo que pueden difundir información, identificar necesidades urgentes y conectar a las personas con la ayuda disponible.

Las comunidades pueden apoyarse entre sí, pero no pueden sustituir los centros de salud, al personal con formación sanitaria o los servicios del gobierno.

Towera Ngwira, activista de los derechos de las mujeres, Malawi

Sin embargo, la resiliencia de la comunidad no puede sustituir unos sistemas de salud pública que funcionen. Las comunidades pueden apoyarse entre sí, pero no pueden sustituir los centros de salud, al personal con formación sanitaria o los servicios del gobierno. Necesitamos una preparación ante emergencias más sólida y unos sistemas resilientes ante el cambio climático que garanticen la disponibilidad de los servicios esenciales durante las crisis.

En contextos donde la religión desempeña un papel central en la vida pública y la formulación de políticas, hablar del aborto puede ser un tema muy delicado. ¿Cómo han condicionado la fe y la religión las actitudes públicas hacia los derechos sexuales y reproductivos en tu comunidad?

La fe desempeña un papel significativo en la vida de Malawi y puede influir mucho en las actitudes hacia los derechos sexuales y reproductivos, la contracepción y el aborto. A veces, las creencias o las interpretaciones religiosas pueden contribuir a la resistencia y a dificultar un debate abierto. Sin embargo, no todas las comunidades religiosas son iguales. Muchos dirigentes religiosos están dispuestos a participar en conversaciones constructivas sobre salud, dignidad y bienestar. Creo que necesitamos unos espacios respetuosos donde las comunidades puedan hablar de sexualidad, contracepción, embarazo y aborto sin vergüenza y encontrar un terreno común.

Has hablado de la importancia de amplificar las voces religiosas afines a los derechos humanos. ¿Qué has aprendido de tu trabajo con dirigentes y comunidades religiosas que promueven la compasión, la dignidad y el acceso a la salud sexual y reproductiva y por qué crees que estas voces son importantes?

He aprendido que unos dirigentes religiosos favorables pueden ser unos socios poderosos a la hora de reducir el estigma y promover la compasión. Debido a que son voces que gozan de confianza, pueden ayudar a las comunidades a reflexionar sobre normas nocivas y crear espacios seguros para conversaciones difíciles. Estos dirigentes pueden también construir puentes entre comunidades, personal sanitario y responsables de políticas, garantizando que se escucha lo que preocupa a la gente al mismo tiempo que se promueven la dignidad, la empatía y la inclusión.

De cara al futuro, ¿qué cambios te gustaría ver por parte de responsables de políticas, donantes, dirigentes religiosos y la comunidad internacional para garantizar que las mujeres y las niñas de Malawi tienen acceso a sus derechos sexuales y reproductivos con independencia del lugar donde vivan y de su condición social?

La atención para la salud debe considerarse un servicio público esencial, no algo a lo que se da prioridad solamente durante una crisis. Las personas con responsabilidad política tienen que reforzar los sistemas de salud, las infraestructuras y el acceso a unos servicios de calidad, sobre todo en las comunidades rurales y más desatendidas. La resiliencia climática debe integrarse también en la planificación de la salud para que los servicios puedan continuar durante un desastre.

Los donantes deben prestar un apoyo sostenible e invertir en organizaciones dirigidas localmente que comprendan las realidades de la comunidad. Los dirigentes religiosos pueden ayudar a reducir el estigma y promover un diálogo constructivo. Lo que es más importante: la juventud debe participar de forma significativa en la elaboración de políticas y programas. Todo el mundo, con independencia de dónde viva y de su condición social o económica, debe poder acceder a atención para la salud de calidad, a información y a la oportunidad de vivir con dignidad.

¿Por qué el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional es importante en tu contexto local?

Las organizaciones como Amnistía Internacional ayudan a amplificar las voces locales y a llevar la atención internacional a los problemas que afectan a las comunidades. Las organizaciones locales suelen tener experiencias valiosas, pero oportunidades limitadas para difundirlas más allá de sus contextos inmediatos. Las organizaciones internacionales pueden reforzar el trabajo en materia de incidencia, investigación y rendición de cuentas al mismo tiempo que crean oportunidades para la colaboración entre países y movimientos. Esta solidaridad recuerda a los y las activistas locales que las comunidades no trabajan solas en la promoción de los derechos humanos y la justicia social.

¿Qué mensaje quieres transmitir a la juventud de Malawi, especialmente a quienes, como tú, luchan por el cambio?

No subestimes nunca el poder de tu voz. El cambio comienza cuando tenemos la voluntad de identificar desafíos, hablar con honestidad sobre ellos y trabajar en unión para encontrar soluciones. Sigue aprendiendo, mantente al corriente y ten el valor de plantear cuestiones que afectan a tus comunidades. Habrá obstáculos, y a veces creeremos que el progreso es lento, pero los cambios significativos empiezan cuando la gente se niega a rendirse. Tu voz, tus ideas y tu contribución importan, y tienes un papel en la configuración del futuro de Malawi.

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