Un año después de que la coalición entrase en el conflicto, el secretario general de la ONU ha afirmado que «Yemen está en llamas y lleno de armas».
Proporcionar armas y material a las facciones de las que se sabe que han violado reiteradamente las leyes de la guerra podría convertir a los proveedores de armas en cómplices de los crímenes de estas facciones y alimentará más las llamas de las atrocidades.

