Más de un mes después de que se anunciara un alto el fuego en Gaza el 9 de octubre, las autoridades de Israel siguen cometiendo genocidio contra la población palestina de la Franja de Gaza ocupada al continuar infligiendo deliberadamente unas condiciones de vida calculadas para causar su destrucción física. Israel restringe severamente la entrada de suministros y el restablecimiento de servicios esenciales para la supervivencia de la población civil —como alimentos nutritivos, suministros médicos y electricidad—; además, limita estrictamente las evacuaciones médicas.

