México: Defender tu hogar de un proyecto eléctrico puede costarte la vida

De Garance Tardieu and Itzel Plascencia López of Amnesty International Mexico Puebla, México,

Situada en la Sierra Norte de Puebla, Cuetzalan es un pueblo de coloridos paisajes y riquezas naturales y culturales. Este pueblo conserva las formas de vivir de sus ancestros. La cultura indígena que caracteriza a la mayoría de la población e impregna el pueblo, ofrece una manera de vivir y de pensar la relación con la naturaleza que nos invita a cuidar el medio ambiente.

La Unión de Cooperativas Tosepan es una organización social integrada por campesinos indígenas de la Sierra Norte de Puebla, con la finalidad de mejorar su calidad de vida. Se dedican a la producción sustentable y al comercio justo de café, miel y pimienta y cuidan el medio ambiente. Además luchan por tener una vivienda y alimentación digna y el mejoramiento de los servicios básicos como agua potable, luz y drenaje.

Hoy, siete integrantes de la Unión de Cooperativas Tosepan y otras organizaciones que defienden el medio ambiente en la Sierra enfrentan una denuncia penal interpuesta en enero de 2017 por la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esta denuncia se basa en un campamento de protesta que instaló en noviembre de 2016 la Asamblea de Pueblos Maseual, Totonaku y Mestizos en un terreno privado al lado de donde se pretendía construir la subestación eléctrica. La Asamblea consideraba que la obra se estaba realizando sin su consentimiento y sin antes haber realizado una consulta libre, previa e informada con las comunidades.

Hoy la defensa del territorio en Cuetzalan no sólo pone en riesgo la libertad de personas defensoras de derechos humanos, sino que ya podría haber cobrado la vida de un defensor medioambiental. El 14 de mayo, Manuel Gaspar Rodríguez, miembro del Movimiento independiente obrero campesino urbano y popular (MIOCUP) y del Centro de derechos humanos Antonio Esteban, fue asesinado en Cuetzalan. Manuel enfrentaba la misma denuncia penal interpuesta por la CFE.

Muchas veces se acusa a las comunidades y a las personas defensoras de la tierra, territorio y medio ambiente de oponerse al desarrollo y a los proyectos económicos. Sin embargo, la Tosepan y las personas defensoras en la Sierra Norte de Puebla solo piden que se les consulte previo a la entrada de estos proyectos a su territorio. Ellas y ellos promueven un desarrollo más respetuoso de la naturaleza y de su cultura y que beneficie a todos los miembros de la comunidad.

En abril de 2018, empezó una campaña de estigmatización contra integrantes de la Unión de Cooperativas Tosepan. Empezaron a difundirse comentarios y artículos que descalificaban la organización a través de un medio impreso y las redes sociales. Estas campañas peligrosas abren la puerta a ataques más graves.

Las autoridades mexicanas tienen la obligación de reconocer la legítima labor de las personas defensoras. También deberían garantizar que el sistema de justicia no se use con el único objetivo de debilitar y deslegitimizar la lucha de las personas defensoras de derechos humanos.

Alrededor del mundo hay personas valientes que alzan la voz para defender los derechos de las demás. Es nuestro deber como ciudadanos protegerlos y asegurarnos de que puedan seguir exigiendo estos derechos. La lucha por el territorio no debe ser una condena de muerte.

Cuetzalan pide a gritos que protejamos a sus guardianes. Firma aquí la petición para exigir que protegen a las personas defensoras de derechos humanos y que no sean criminalizadas por ejercer su libre derecho a defender: https://amnistia.org.mx/cuetzalan/

Una versión de este artículo fue publicada por el Huffington Post