Américas: Estados deben revertir la marea creciente de ataques contra personas que defienden derechos humanos relacionados con el medio ambiente

Ante las conclusiones publicadas hoy por la ONG Global Witness en su informe anual, Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, ha declarado:

“América Latina sigue siendo la zona más peligrosa del mundo para defensores y defensoras de los derechos humanos que trabajan en asuntos relativos a la tierra y el medio ambiente. El número de homicidios creció hasta alcanzar niveles sin precedentes el año pasado, y en Brasil se documentaron las peores cifras de la historia de un país. La situación también se ha deteriorado drásticamente en México, donde las bandas criminales se aprovechan de que el Estado no protege eficazmente a las comunidades rurales.

América Latina sigue siendo la zona más peligrosa del mundo para defensores y defensoras de los derechos humanos que trabajan en asuntos relativos a la tierra y el medio ambiente. El número de homicidios creció hasta alcanzar niveles sin precedentes el año pasado, y en Brasil se documentaron las peores cifras de la historia de un país.
Erika Guevara Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional

 

“Amnistía Internacional ha señalado asimismo Colombia, Honduras, Guatemala, Perú y Paraguay como países especialmente peligrosos para quienes defienden derechos humanos relacionados con el medio ambiente. Aparte de al homicidio, se exponen a otras muchas formas de hostigamiento y ataque, incluidas amenazas de muerte y sanciones penales mediante el uso indebido del sistema de justicia.”

“Plantarse ante agentes poderosos para proteger la propia tierra o el medio ambiente no debería ser equivalente a arriesgar la vida. Pero, dado que la corrupción, la impunidad y la represión fomentan en gran medida la violencia en toda la región, las autoridades deben tomar medidas inmediatas y efectivas para proteger a las personas que defienden los derechos humanos, muchas de ellas dedicadas a los derechos de los pueblos indígenas, y deben garantizar que sus comunidades son verdaderamente consultadas sobre cualquier proyecto que pueda afectarlas.”

Plantarse ante agentes poderosos para proteger la propia tierra o el medio ambiente no debería ser equivalente a arriesgar la vida. Pero, dado que la corrupción, la impunidad y la represión fomentan en gran medida la violencia en toda la región, las autoridades deben tomar medidas inmediatas y efectivas para proteger a las personas que defienden los derechos humanos
Erika Guevara Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional