Arabia Saudí ejecuta a mujer indonesia presunta enferma mental

La ejecución hoy de una mujer indonesia aquejada presuntamente de una enfermedad mental no es más que el último de los homicidios patrocinados por el Estado de Arabia Saudí, que han acusado recientemente un macabro y repentino aumento, ha declarado Amnistía Internacional.

Los medios de comunicación estatales de Arabia Saudí informaron de la ejecución esta mañana en Medina de Siti Zainab Binti Duhri Rupa, condenada a muerte en 1999 tras “confesar” bajo custodia policial haber matado a una mujer que supuestamente la había maltratado tras contratarla como trabajadora doméstica el año anterior.

Las autoridades han esperado más de 15 años, hasta que el más joven de los hijos de la víctima ha alcanzado la edad adulta para decidir si la familia quería perdonar a Siti Zainab o pedir su ejecución en virtud del qisas (castigo equivalente al delito cometido).

Imponer la pena de muerte a una persona presuntamente aquejada de una enfermedad mental y ejecutarla parece una falta básica de humanidad. Esta práctica ha sido ampliamente condenada en la escena mundial y Arabia Saudí debe aprovechar esta ocasión para reconsiderar su postura sobre la pena de muerte
Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional

Photo: © Documentation of CIMW

“Imponer la pena de muerte a una persona presuntamente aquejada de una enfermedad mental y ejecutarla parece una falta básica de humanidad. Esta práctica ha sido ampliamente condenada en la escena mundial y Arabia Saudí debe aprovechar esta ocasión para reconsiderar su postura sobre la pena de muerte”, afirmó Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Una resolución de la ONU pide a los Estados que no ejecuten ni impongan la pena de muerte a ninguna persona que sufra cualquier tipo de trastorno mental.

Fuentes de Indonesia afirman que en noviembre de 1999 Siti Zainab reconoció haber apuñalado 18 veces a su empleadora por sus presuntos “malos tratos”. Antes de su detención, había enviado dos cartas en las que decía que su empleadora y el hijo de ésta habían sido crueles con ella.

Según informes, Siti Zainab hizo esta “confesión” durante el interrogatorio policial y posteriormente fue condenada a muerte.

Siti Zainab no tuvo representación legal en ninguna fase de las actuaciones ni acceso a un representante consular durante el interrogatorio a cargo de la policía, cuando hizo su “confesión”. Los informes indican que la policía sospechaba que sufría una enfermedad mental cuando fue interrogada.

El gobierno indonesio ha emitido una declaración de protesta ante las autoridades saudíes por no notificar la ejecución al gobierno ni a la familia de Siti Zainab antes de que se llevara a cabo.

En el informe mundial de 2014 de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte publicado a principios de mes, Arabia Saudí figuraba, una vez más, entre los cinco primeros países que realizan ejecuciones. En lo que va de año, Arabia Saudí ha ejecutado al menos a 60 personas, la mayoría de ellas por decapitación. En 2014 realizó en total 90 ejecuciones.

“Sea cual sea el erróneo propósito que subyace en el estremecedor aumento de las ejecuciones en Arabia Saudí en lo que va de año, debe suscitar la condena internacional. Las autoridades del reino saudí deben poner fin a esta ola de ejecuciones y establecer una moratoria oficial al uso de la pena de muerte”, concluyó Philip Luther.