Euromaidán: justicia aplazada, justicia denegada

De Levan Asatiani, Amnesty International’s Campaigner on Ukraine Kyiv,

Hace aproximadamente un año, al menos 77 personas murieron a consecuencia de los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes del Euromaidán de Kiev y otros 1.000 resultaron gravemente heridos.

Estas cifras pueden parecer estadísticas aburridas, pero, en lo que a mí respecta, se transformaron en historias de injusticia personales y reales durante la presentación del informe de Amnistía Internacional: A year after EuroMaydan, justice delayed, justice denied que ha tenido lugar en Kiev esta mañana. Vladyslav Tsilytskiy, una de las víctimas de la violencia policial del Euromaidán que más abiertamente ha vertido críticas, estaba presente en el lanzamiento del informe.

Lucha por la justicia

Vladyslav, programador informático de 23 años, llegó al centro de Kiev el 20 de enero de 2014 para sumarse a otras personas que protestaban pacíficamente por los abusos sistemáticos contra los derechos humanos, la corrupción y un conjunto de leyes draconianas promulgadas tres días antes. El 20 de enero fue uno de los días en que la policía reprimió las protestas con más dureza. Valdyslav fue capturado por agentes de la policía antidisturbios (Berkut), que lo esposaron, lo golpearon, le agarraron la cara, lo arrastraron sujetándolo por los labios y lo rociaron de gas lacrimógeno en los genitales. La paliza que le propinó la policía fue grabada en vídeo.

Vladyslav presentó una denuncia por los malos tratos sufridos, pero, al igual que ocurrió con otras víctimas de abusos policiales del Euromaidán, nunca lo han interrogado en tanto que víctima y no ha recibido información alguna sobre la investigación de su denuncia.

De los centenares de víctimas de la violencia del Euromaidán, muchas han guardado silencio. Le pregunté a Vladyslav por qué se había decidido a hablar abiertamente. Me respondió que la justicia era el motor de su lucha. “Reclamar justicia es lo mínimo que puedo hacer. Apenas ha habido resultados hasta ahora, pero no voy a rendirme. Veo una y otra vez el vídeo de la paliza que recibí para mantener viva la indignación y poder seguir luchando por la justicia”.

El Maidán hoy

Tras la conferencia de prensa fui paseando hasta el Maidán Nezalézhnosti (Plaza de la Independencia), o simplemente “Maidán”, el campo de batalla entre la policía y los manifestantes hace un año. Ahora el Maidán ya está limpio de escombros y parece una plaza típica del centro de una capital europea, con edificios suntuosos y estatuas brillantes de los fundadores de la ciudad y de héroes medievales.

El Maidán también está lleno de pequeños monumentos en recuerdo de los héroes modernos de Ucrania: las víctimas que se sacrificaron en el Euromaidán por dar al país un futuro mejor. La gente se acerca a las fotos, enciende velas y reza.
No hay excusa para retrasar la justicia

Unos 600 kilómetros al este del Maidán, persiste el principal problema al que se enfrenta el gobierno ucraniano: el acuerdo recién firmado en Minsk parece frágil, pues continúan los combates entre los separatistas prorrusos y las fuerzas leales a Kiev en la ciudad de Debaltseve. Durante mi estancia en Kiev, me contaban representantes de la sociedad civil que el gobierno esgrime el conflicto como excusa cada vez que se lo acusa de retrasar la justicia que se le debe al Euromaidán, así como de otros problemas internos, como la falta de capacidad y recursos de los organismos públicos ucranianos.

Esta semana, Kiev se prepara para celebrar actos de conmemoración de las víctimas del Euromaidán. El gobierno ha instalado un escenario sobre la plaza, donde tendrá lugar un concierto conmemorativo y diversos cargos pronunciarán discursos.
Creo que la mejor manera en que Ucrania podría honrar a sus héroes caídos es respetar los valores por los que los manifestantes que murieron sacrificaron sus vidas, investigando la violencia del Euromaidán y llevando a los responsables ante la justicia. Ha transcurrido un año y no hay excusa para retrasar la justicia.
El activismo ucraniano sobrevive

Al final de la presentación del informe de Amnistía Internacional, los periodistas se acercaron a Vladyslav para entrevistarlo. Cuando le preguntaron si había valido la pena todo el sufrimiento del Euromaidán, respondió sin dudar: “Sí, por supuesto, ha valido la pena. Volvería a hacer lo mismo.”