Amnistía Internacional México muestra la diferencia que se logra al sentar a estudiantes de educación primaria en la silla del director, en lugar de dejar que sean meros espectadores pasivos. Se organizó un Festival de Cortometrajes sobre Equidad de Género para animar al alumnado a reflexionar sobre sus ideas respecto a la igualdad y comunicarlas escribiendo y dirigiendo sus propios cortometrajes.

Durante ocho meses, los estudiantes de 13 años del área de primaria del Colegio Alexander Bain, en Ciudad de México, utilizaron un programa de software profesional, en lugar de un libro de texto, para explorar cuestiones relativas a la desigualdad de género, y realizaron seis cortometrajes originales sobre el tema. Hablamos con uno de los estudiantes sobre su experiencia en el proyecto.
Santiago Villalobos tiene 13 años. Es estudiante de primaria, pero ya ha escrito y dirigido un cortometraje junto con dos compañeros de clase. Su película, Diferentes, mas no desiguales, habla de cómo la discriminación de género y las ideas sobre la desigualdad de género pueden transmitirse de generación en generación.

“Elegimos este tema para el vídeo Diferentes, mas no desiguales para mostrar cómo hay inequidad de género en la vida diaria, en la escuela, el trabajo y la casa, y no nos damos cuenta”, explica Santiago.
Diferentes, mas no desiguales cuenta la historia de una pequeña familia en la que el hijo observa el comportamiento de su padre y empieza a maltratar a las mujeres. El hijo después agrede a una niña de su colegio, y su profesor lo ve.
Ahora tengo una conciencia más amplia sobre la manera en que trato a los demás, ya sean hombres o mujeres. Yo creo que ahora me preocupa más tratar a las mujeres de manera equitativa.
Santiago Villalobos
En la película, el profesor explica al niño que los niños y las niñas son iguales, y le pregunta si alguien de su familia le está enseñando lo contrario. El vídeo termina con una conversación entre el niño y una niña de su clase, en la que él admite que estaba equivocado al repetir una conducta que es dañina para las mujeres.
Antes de los créditos, Santiago y sus compañeros proponen una serie de soluciones para abordar el problema de la discriminación de género, como informar a la familia o pedir ayuda al Instituto Nacional de las Mujeres.

“Pensé que quería hacer […] un video que hiciera reflexionar a las personas sobre cómo la desigualdad, de cualquier tipo, podía estar presente pero simplemente la ignoramos.”, dice Santiago. “Quería que la gente supiera de este problema, y qué mejor forma para hacer esto que con un vídeo, con una historia, con personajes con los que uno se puede relacionar.”
El cortometraje se exhibió públicamente en el Festival de Cortometrajes sobre Equidad de Género del colegio para animar a todo el alumnado a reflexionar sobre la desigualdad de género escribiendo y dirigiendo sus propios cortometrajes.
“Ahora tengo una conciencia más amplia sobre la manera en que trato a los demás, ya sean hombres o mujeres”, dice Santiago. “Yo creo que ahora me preocupa más tratar a las mujeres de manera equitativa.”
Santiago admite que antes de participar en el festival apenas sabía nada de la discriminación de género. Sin embargo, la realización de este proyecto ha sido una amena experiencia educativa para él y para sus compañeros y compañeras de clase.
“Creo que aprendí más haciendo este vídeo que sentado en la clase escuchando al profesor porque aquí nosotros fuimos los que decidimos que queríamos aprender sobre el tema, con esto me refiero a que no aprendimos solo lo que nos decían, también investigamos sobre los aspectos del tema que creímos que nos ayudarían para hacer el vídeo Diferentes, mas no desiguales.”
Gabriela Sánchez Aranda, coordinadora del Equipo de Educación en Derechos Humanos de Amnistía Internacional México, explica el espacio que el Festival de Cortometrajes sobre Equidad de Género proporcionó a los niños y las niñas para que pudieran reflexionar de manera crítica sobre las distintas formas de discriminación que las mujeres y las niñas sufren en la vida cotidiana.

“Las mujeres y las niñas son discriminadas a diario, de maneras sutiles o evidentes”, dice. “Se animó al alumnado a intercambiar opiniones y reflexionar, mediante sus guiones y cortometrajes, sobre cómo cambiar esta situación. De esta manera aportamos a la construcción de conocimientos, desarrollo de habilidades y actitudes favoreciendo también el desarrollo de habilidades digitales, las cuales son un requerimiento del perfil de estudiantes de este siglo.”
El Festival de Cortometrajes sobre Equidad de Género requirió muchos preparativos. Durante los ocho meses en los que se desarrolló el proyecto, los estudiantes participaron en talleres de derechos humanos y de igualdad de género, y recibieron formación sobre software de realización y edición de vídeo. El programa de Adobe Youth Voices les proporcionó el software profesional para la edición de vídeo e imágenes y formó a los educadores para que ayudaran a los estudiantes con sus vídeos.

“Fue sorprendente observar que niños y niñas crearon conciencia de que los derechos humanos empiezan en casa, en las familias, en el salón de clase y espacios de un colegio, y en la sociedad”, dice Gabriela. “[G]radualmente fueron convenciéndose de su capacidad de convertirse en agentes de cambio al exponer estos problemas a partir de sus vídeos. Observamos que los estudiantes fueron capaces de proponer situaciones tanto en casa como en el centro escolar de evidente discriminación y maltrato hacia mujeres y niñas. Crearon guiones de los cortometrajes para presentar la problemática en cuestión y propusieron alternativas para promover un trato más igualitario y equitativo.”

En total, en el festival se exhibieron seis películas diferentes, todas escritas y dirigidas por estudiantes de 13 años del área de primaria del Colegio Alexander Bain.


