La era de los combustibles fósiles debe terminar. Cómo puede ayudar un Tratado sobre los Combustibles Fósiles

Los combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas— están presentes en casi todos los aspectos de nuestra vida diaria, lo que no está exento de consecuencias. Su producción y uso están impulsado una crisis climática global. La falta de medidas de nuestros gobiernos, pese a las concluyentes pruebas científicas, podría ser la mayor violación de derechos humanos intergeneracional de la historia.

Gobiernos de todo el mundo se reúnen esta semana en Colombia en la primera conferencia global para la transición más allá de los combustibles fósiles. Esta reunión sin precedentes representa una oportunidad crucial para que surja una “coalición de voluntades” que garantice la adopción de una hoja de ruta para un futuro sin combustibles fósiles.

Al abandonar los combustibles fósiles contaminantes y optar por energías renovables y sostenibles producidas de manera compatible con los derechos humanos, podemos evitar muchos de los devastadores daños relacionados con el clima que afectan a miles de millones de personas y a la naturaleza en todo el mundo.

¿Qué relación existe entre el cambio climático y los combustibles fósiles?

Se entiende por cambio climático los cambios en gran escala y a largo plazo en las temperaturas y los patrones meteorológicos del planeta. Desde el siglo XVIII, las actividades humanas son el principal motor del cambio climático. Con la quema de combustibles fósiles, hemos emitido cantidades cada vez mayores de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. Estos gases retienen el calor del sol y dan lugar al aumento a largo plazo de la temperatura media del planeta, lo que está causando fenómenos meteorológicos más frecuentes y graves, como tormentas violentas e inundaciones repentinas, así como fenómenos de aparición lenta como sequías prolongadas y elevación del nivel del mar.

El mundo se calienta ahora con mayor rapidez que en cualquier otro momento de la historia documentada. Según los datos sobre emisiones globales de 2024, aproximadamente el 69% de las emisiones globales de GEI proceden del sector energético, cuando se producen y queman combustibles fósiles para la generación de energía, para el transporte, procesos industriales y otros usos como calefacción y preparación de alimentos.

¿Qué relación existe entre los combustibles fósiles y nuestros derechos humanos?

La producción de combustibles fósiles está impulsando una crisis climática global que aumenta las desigualdades existentes y pone en peligro a muchas personas y ecosistemas. La contaminación tóxica, los derrames de petróleo y los residuos de estas actividades amenazan los derechos humanos a la vida, la salud, el agua y la alimentación y a un entorno saludable para millones de personas. Los proyectos de combustibles fósiles suponen a menudo la apropiación de tierras de pueblos indígenas, pisoteando su derecho a la libre determinación, sus medios de vida y su patrimonio cultural.

Las infraestructuras de combustibles fósiles también entrañan riesgos para la salud y los medios de vida de al menos 2.000 millones de personas en el mundo que viven cerca de lugares de extracción, aproximadamente la cuarta parte de la población mundial. Los defensores y defensoras que se oponen a proyectos de combustibles fósiles se enfrenta a intimidación, violencia e incluso la muerte cuando defienden nuestro derecho a un medioambiente saludable.

En muchos casos, quienes sufren las peores consecuencias del cambio climático son individuos y grupos ya marginados y cuyos derechos corren más peligro. Sin embargo, el cambio climático perjudicará a casi todas las personas en el planeta, al agudizarse las crisis del costo de la vida, la inseguridad alimentaria y la degradación ambiental.

Hay cada vez más indicios de que el sector de los combustibles fósiles conoce desde hace decenios los efectos nocivos de la quema de carbón, petróleo y gas y trata de bloquear los intentos de hacer frente al cambio climático. A pesar de la necesidad de desfosilizar la economía mundial, las empresas del sector de los combustibles fósiles han redoblado sus esfuerzos para consolidar los beneficios y seguir desarrollando sus actividades nocivas como si no ocurriera nada. Desde el lavado de imagen verde hasta el cabildeo y las donaciones políticas y los intentos directos de acallar la oposición y debilitar a los defensores y defensoras de los derechos ambientales, el sector ha utilizado diversas tácticas para maximizar los beneficios mientras proliferan los daños a los derechos humanos.

La era de los combustibles fósiles debe terminar

Para proteger los derechos humanos y nuestro futuro común, la era de los combustibles fósiles debe terminar. Esto significa la eliminación completa, rápida, justa y financiada del carbón, el petróleo y el gas, y el fin de las subvenciones de miles de millones de dólares a los combustibles fósiles que mantienen vivo este mortífero sector. Sólo entonces podremos limitar los peores efectos del cambio climático y garantizar que nuestro planeta está protegido para que tanto las generaciones presentes como las futuras puedan vivir de manera sostenible y con dignidad.

¿Qué barreras se oponen a la transición para abandonar los combustibles fósiles?

  • Inexistencia de reglas que frenen la extracción y producción de combustibles fósiles: La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París establecen objetivos en cuanto a emisiones pero no límites vinculantes a la producción de combustibles fósiles, lo que permite al sector, sus financieros y los gobiernos aliados ampliar la extracción.
  • Trampas en la arquitectura financiera internacional: Muchos países de bajos ingresos hacen frente a onerosas cargas de deuda que pueden inducirles a dedicarse a la producción de combustibles fósiles para pagar su deuda e impedir que inviertanen energías renovables y en adaptación climática para proteger a su población de daños.
  • Dependencia excesiva de financiación privada para financiar la transición: Los países de altos ingresos, que son los que tienen más responsabilidad en el cambio climático, están eludiendo su obligación de proporcionar la financiación que los países de bajos ingresos necesitan para la acción por el clima. En cambio, recurren a la financiación privada. En muchos casos, esto sume aún más a los países en la deuda y limita su capacidad para financiar servicios como salud y educación. La financiación privada puede ayudar a reducir algunos efectos del clima, pero no es adecuada para una adaptación que puede salvar vidas pero no genera beneficios.
  • Acuerdos comerciales que favorecen los intereses de los combustibles fósiles: Los Estados que intentan introducir medidas para frenar proyectos de combustibles fósiles suelen hacer frente a pagos punitivos a las empresas en virtud de acuerdos comerciales que favorecen los intereses de inversores extranjeros.
  • Derechos sometidos a presión: Se está silenciando a los defensores y defensoras de los derechos ambientales y las comunidades en primera línea de la crisis climática. En muchos casos son objeto de intimidación, ataques y leyes restrictivas por alzar la voz contra proyectos extractivos. Estas amenazas forman parte de una ofensiva global contra el espacio de la sociedad civil, agravada por leyes punitivas dirigidas contra activistas ambientales, supervisión deficiente de las empresas y uso creciente de seguridad privada para proteger las infraestructuras de combustibles fósiles.

¿Qué es la Iniciativa del Tratado sobre los Combustibles Fósiles?

La Iniciativa del Tratado sobre los Combustibles Fósiles es una alianza de Estados y una red mundial de organizaciones de la sociedad civil que propugnan un nuevo instrumento jurídico vinculante para impulsar una transición rápida y justa para abandonar el petróleo, el gas y el carbón. El Tratado sobre los Combustibles Fósiles que se propone podría crear las condiciones en las que los Estados tengan capacidad para coordinar el final de las nuevas exploraciones y la expansión de la producción de combustibles fósiles, gestionar un abandono gradual justo de la producción existente de acuerdo con la ciencia y financiar una transición justa para trabajadores y trabajadoras y comunidades afectadas.

Este tratado complementaría el Acuerdo de París al abordar el lado de la oferta de la crisis climática y colmar una laguna fundamental: los acuerdos actuales sobre el clima se centran en las emisiones pero no regulan la producción de combustibles fósiles, a pesar de que la extracción es la causa fundamental de la crisis climática actual. En cambio, son muchos los dirigentes mundiales que siguen impulsando el aumento de la producción de combustibles fósiles, que ha situado el calentamiento global en camino de superar de forma permanente el objetivo de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.

La iniciativa del tratado cuenta con el apoyo en continuo aumento del Parlamento Europeo, Estados vulnerables al clima, ciudades, organismos de salud y organizaciones de la sociedad civil como Amnistía Internacional.

¿Cómo impulsaría el Tratado sobre los Combustibles Fósiles un cambio real?

El Tratado sobre los Combustibles Fósiles propuesto se centra en tres pilares:

  • Transición justa: Acelerar un cambio justo a energías diversificadas, accesibles y renovables,
  • No proliferación: Crear las condiciones que garanticen el final de la expansión del petróleo, el gas y el carbón,
  • Abandono gradual equitativo: Reducir paulatinamente los combustibles fósiles existentes a niveles seguros, con los países ricos a la cabeza y apoyando a otros para que se sumen.

El tratado se está construyendo sobre los principios de no discriminación, participación, transparencia, equidad intergeneracional y rendición de cuentas, en consonancia con la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el deber legal de los Estados de proteger el clima para hacer efectivos los derechos de las personas.

¿Cuál es el paso siguiente para el Tratado sobre los Combustibles Fósiles?

La Primera Conferencia Mundial sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles que se está celebrando (Santa Marta, 24-29 de abril de 2026) reúne a gobiernos, personalidades académicas, sectores privados, sociedad civil y personas expertas para identificar vías para lograr un abandono gradual justo desde el punto de vista jurídico, económico y social. La reunión brindará un espacio para coordinar la cooperación, compartir políticas que pongan coto a nuevos elementos que impulsen la demanda de combustibles fósiles y aceleren la reducción gradual planificada de las actividades de extracción de conformidad con el objetivo de 1,5 °C de temperatura, confirmado por la Opinión Consultiva de la CIJ.

La organización de la conferencia en un importante puerto carbonero indica que incluso las economías que dependen de los combustibles fósiles quieren hacer una transición justa, con el apoyo de países que son grandes emisores históricos como Países Bajos, coorganizador de la conferencia. Tras la falta de avances de la COP30 en lo relativo a una hoja de ruta global para el abandono gradual, los organizadores de la conferencia (Colombia y Países Bajos) tienen la intención de informar a la ONU de cualquier avance antes de la COP31, que se celebrará este año en Turquía.

Amnistía Internacional pide que la conferencia dé lugar a un llamamiento claro a negociar sin demora un Tratado sobre los Combustibles Fósiles.

Cumbre de los Pueblos por un Futuro Libre de los Combustibles Fósiles

La Cumbre de los Pueblos por un Futuro Libre de los Combustibles Fósiles, que se celebra paralelamente a su homóloga oficial de la sociedad civil, también congrega a pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, sindicatos, mujeres, activistas juveniles y comunidades en primera línea. La Declaración de la Cumbre hará su aportación en una Asamblea de los Pueblos distinta el 27 de abril que presentará una “Hoja de ruta de los Pueblos” unificada a los gobiernos que asistan al Segmento de Alto Nivel para reclamar una transición arraigada en la justicia, la equidad, los derechos humanos y la paz.

¿Qué puedes hacer ahora mismo?

Desde hace decenios, el sector de los combustibles fósiles y sus patrocinadores defienden que el desarrollo humano requiere combustibles fósiles. Pero ahora sabemos que, con el pretexto del crecimiento económico, han servido más bien a la codicia y a los beneficios, han violado los derechos con casi total impunidad y han destruido la atmósfera, la biosfera y los océanos. Debemos levantarnos contra estas prácticas nocivas, oponer resistencia a los modelos económicos coloniales y extractivistas y a la represión de los derechos que sirve de base al sector de los combustibles fósiles mundial, y exigir que nuestros líderes y lideresas cumplan con sus obligaciones y compromisos.

Puedes ayudar pidiendo a tu gobierno que respalde la Iniciativa del Tratado sobre Combustibles Fósiles, apoye el alivio de la deuda y una nueva financiación pública para transiciones justas y proteja a los defensores y defensoras y a las comunidades en primera línea. Puedes presionar por la protección social y la adquisición de nuevas capacidades para las personas que trabajan en el sector de los combustibles fósiles y acceso a energías renovables producidas de forma sostenible para todas las personas. Uniendo nuestras fuerzas debemos reclamar la aplicación plena de la Opinión Consultiva de la CIJ, que reafirmó que la protección del medioambiente es indispensable para la realización de los derechos humanos.

Los Estados deben emprender el abandono gradual completo, rápido, justo y financiado de los combustibles fósiles, así como una transición justa hacia energías renovables producidas de manera compatible con los derechos humanos. Amnistía Internacional insta a la adopción y aplicación urgentes de un Tratado sobre los Combustibles Fósiles. Esta es nuestra oportunidad para convertir el impulso en acción para salvar nuestro planeta y el futuro de la humanidad.

Un futuro justo y sin combustibles fósiles es necesario y posible. La humanidad debe triunfar.

El conocimiento es poder

Actúa contra los combustibles fósiles

Personas en todo el mundo están exigiendo el final de los combustibles fósiles. Las comunidades de primera línea están oponiendo resistencia y tú puedes unirte a ellas.