Nuestro padre es valiente, aguardamos su regreso con esperanza en el corazón

El bloguero saudí Raif Badawi fue detenido el 17 de junio de 2012 y condenado en 2014 a 10 años de prisión por crear un foro en línea para el debate público y por presuntas injurias al islam. También se le impuso la pena cruel e inhumana de la flagelación, al ser condenado a recibir 1.000 latigazos; el 9 de enero de 2015 sufrió los primeros 50 en una plaza pública de Yidda.

Los hijos de Raif llevan muchos años sin ver a su padre. Cinco años después de su detención, las hijas de Raif, Najwa y Miriam, escriben a su padre con la ayuda de su madre, Ensaf Haider.

Najwa Badawi, de 14 años

Yo no podía entender por qué nos íbamos de Arabia Saudí. Sólo tenia ocho años. Un día nos despertamos, Doudi, Miriam y yo, y nos encontramos toda nuestra ropa metida en bolsas de equipaje.

Mamá estaba aterrada y se movía muy deprisa, y empecé a sentir mucho miedo.

“¿Qué pasa?” pregunté.

“Tenemos que irnos”, dijo ella. “Vuestro padre nos seguirá más adelante.”

Me sorprendió tanto que dejaras que nos fuéramos sin ti. No tenía ningún sentido. Durante todo el viaje estuve furiosa contigo. Pero no dije nada.

Han pasado dos años, y no viniste.

No dejaba de preguntarle a mamá: “¿cuándo va a venir?” Y ella siempre decía: “pronto, sólo es cuestión de tiempo”. Y yo esperaba.

Cuando nos fuimos a Canadá, pensé que nos darías una sorpresa en el aeropuerto. Pero no estabas allí. Y seguí enfadada.

Durante mucho tiempo estuve convencida de que nos habías abandonado. Pensaba que ya no nos querías ni te importábamos. Durante mucho tiempo estuve terriblemente preocupada por mamá. ¿Qué sería de nosotras sin ti?

Y todo el tiempo me guardé la rabia para mí misma, y no paró de crecer en mi interior; me sentía desconsolada y confusa.

---

Por fin llegó el día en que supe la verdad: que estabas en prisión, que te habían encarcelado por decir cosas en las que creías, que eras inteligente y patriótico y nunca nos habrías dejado si hubieras podido elegir.

Fue duro saber que llevabas todo este tiempo en la cárcel, pero la sensación de alivio fue mayor. Saber que todavía nos querías, que pensabas en nosotras, que te importábamos tanto.... disolvió toda mi rabia y me llenó de una profunda añoranza y fe en que algún día volveré a verte.

Todavía sigo esperando, pero ahora con mucha más esperanza en el corazón; esperanza de que el rey Salman te indulte y vuelvas a nuestro lado, querido y afectuoso como nunca.

Miriam Badawi, de 10 años

No recuerdo mucho del día en que nos fuimos de Arabia Saudí. Sólo tenía cuatro años. Lo que más recuerdo son las fotografías. Tu foto. Tu foto con mamá. Mamá se las lleva a todas partes.

Sobre todo esa foto en que estás tú con todos nosotros. La ha puesto en todos los sitios a los que hemos ido desde que nos marchamos: en Egipto, en Líbano, en Canadá. Siempre esa foto.

Intento acordarme de ti. Tu voz, tus abrazos... pero no puedo. Era muy pequeña, iba en brazos de mamá cuando te dejamos allí y huimos.

Aun así, te conozco muy bien. Sé que eres el hombre más bueno del mundo. Sé que nos quieres más que a nada en el mundo. Ahora lo sé; deseas estar con nosotras más que ninguna otra cosa en el mundo entero.

 

Sé que eres el hombre más bueno del mundo. Sé que nos quieres más que a nada en el mundo. Ahora lo sé; deseas estar con nosotras más que ninguna otra cosa en el mundo entero.
Miriam, 10 años, hija de Raif Badawi

Sé que nos echas de menos y me pregunto cómo estarás. A veces, cuando estoy muy enfadada, lo pago con mamá y le grito: “¿Cómo vamos a vivir sin papá? ¿Qué va a ser de nosotras?” Ella me abraza mientras lloro, me da palmaditas en la cabeza y me dice: “Va a venir. Seguro que va a venir”.

Me pregunto si alguien comprende realmente lo que se siente cuando echas tanto de menos a alguien. Es lo único que sé. Espero que llegue el día en que coja mi pequeña mano con su gran mano y me lleve al colegio. Y poder presumir de mi papá delante de los demás niños. Mirad a mi padre. Mirad qué grande es.

Mis amigos saben que estás en la cárcel por escribir, y que te dieron latigazos. No les cabe en la cabeza que alguien reciba un castigo tan horrible sólo por escribir. Yo también me quedé conmocionada al enterarme de lo que había pasado. Lloré mucho. Me imaginé tu espalda, destrozada. ¿Cómo pudieron hacerte algo así?

Pero yo sé, todos sabemos, que lo único que hiciste fue defender lo que creías.

A veces pienso que ojalá no hubieras escrito nada. Egoístamente, desearía que te hubieras quedado callado para que ahora estuvieras aquí conmigo.

Pero mamá dice que eres un valiente, que escribiste por tu país, que las personas como tú hacen historia. Y me siento tan orgullosa que podría explotar. Estoy deseando que llegue el día en que pueda señalarte a mi lado y decir: “¡Mirad! Éste es mi padre.

****

 

La condena de Raif Badawi fue confirmada en 2015.

Gracias a la presión que ya has ejercido sobre las autoridades saudíes, Raif no ha vuelto a recibir latigazos. Pero sigue en la cárcel y necesita tu apoyo más que nunca.