Ante las elecciones parlamentarias que se celebran en Israel el 27 de octubre, Erika Guevara Rosas, directora general de Investigación, Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional, ha declarado:
“Mientras gran parte de la atención del mundo se centra en las inminentes elecciones parlamentarias de Israel, la población palestina —que lleva decenios sufriendo crímenes y violaciones de derechos sistemáticas a manos de los sucesivos gobiernos israelíes— tiene pocos motivos para esperar que los resultados se traduzcan en cambios positivos en materia de derechos humanos.
“En los últimos meses, las candidaturas electorales han explotado descaradamente el sentimiento antipalestino o incluso han amenazado con intensificar las violaciones de derechos humanos y los crímenes de derecho internacional en un intento de obtener rédito político. Las candidaturas han utilizado una retórica deshumanizadora contra la población palestina, han prometido seguir afianzando las medidas de anexión ilegal de Israel en la Cisjordania ocupada, y han amenazado con seguir devastando la Franja de Gaza ocupada. Candidatos de todo el espectro político también han presionado por la descalificación de Sami Abu Shehadeh, ciudadano palestino de Israel y presidente del partido Tajammou’ (Balad), y han exhibido un desprecio absoluto por el derecho a la libertad de asociación, expresión y reunión.
“En toda la Cisjordania ocupada, incluido el territorio de Jerusalén Oriental anexionado ilegalmente, Israel sigue desplazando sin piedad a familias y llevando a cabo demoliciones de viviendas mientras las restricciones militares a los agricultores palestinos y los crecientes ataques de colonos impulsados por el Estado han transformado la cosecha de la aceituna en una temporada de horror.
“En la Franja de Gaza ocupada, donde el genocidio de Israel continúa imparable, un año después del denominado alto el fuego los homicidios de civiles palestinos continúan y la expansión de las zonas de acceso restringido y el retraso indefinido de la reconstrucción han dejado a la población de Gaza atrapada en un estado de desplazamiento y desesperación prolongados. El cierre de los pasos fronterizos a los suministros comerciales también está obligando a la población civil a esperar en filas interminables para conseguir alimentos y pan, mientras las restricciones a la entrada de aceite lubricante amenazan con dificultar aún más la actividad de un sector sanitario ya devastado.
Mientras gran parte de la atención del mundo se centra en las inminentes elecciones parlamentarias de Israel, la población palestina —que lleva decenios sufriendo crímenes y violaciones de derechos sistemáticas a manos de los sucesivos gobiernos israelíes— tiene pocos motivos para esperar que los resultados se traduzcan en cambios positivos en materia de derechos humanos.
Erika Guevara Rosas, Amnistía Internacional
“La persistente impunidad por decenios de crímenes atroces asociados al cruel sistema de apartheid de Israel y su brutal ocupación ilícita, perpetuadas por los sucesivos gobiernos israelíes —con independencia de su orientación política—, no ha hecho sino impulsar la comisión de más crímenes contra la población palestina y ha alentado a Israel a cometer violaciones graves de derechos humanos más allá del Territorio Palestino Ocupado (TPO).
“Israel ha llevado a cabo ataques letales en Líbano que han causado la muerte de miles de personas, ha destruido deliberadamente viviendas e infraestructuras civiles, ha devastado medios de vida mediante la imposición de restricciones o negando a los agricultores el acceso a sus cultivos y tierras agrícolas, y ha seguido desplazando por la fuerza a decenas de miles de civiles de decenas de localidades en la frontera entre Líbano e Israel en el sur de Líbano. En Siria, Israel también ha llevado a cabo la destrucción ilícita de bienes civiles y sigue realizando mortíferos ataques militares.
“Millones de personas, incluida la población palestina del Territorio Palestino Ocupado, así como civiles de Líbano y Siria, sufren las consecuencias de las políticas y acciones israelíes, pero no tienen voz ni voto en las elecciones que afectarán a sus vidas. Los Estados con influencia sobre Israel deben hacer uso de las medidas diplomáticas y económicas a su disposición para garantizar la protección de sus derechos.
“Deben aumentar la presión sobre el gobierno que resulte elegido para que detenga el genocidio de Israel en Gaza, desmantele su sistema de apartheid, ponga fin a la limpieza étnica de comunidades de Cisjordania y ponga fin a su ocupación ilícita del Territorio Palestino Ocupado. Además, deben presionar a Israel para que ponga fin a los ataques ilícitos y cumpla sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario en toda la región, retire sus tropas del sur de Líbano y permita el retorno de la población libanesa desplazada a sus ciudades y pueblos.
“Los Estados pueden y deben actuar ahora para que Israel rinda cuentas y ponga fin a su implacable ataque a los derechos humanos en la región. Esto incluye suspender el Acuerdo de Asociación de la Unión Europea e Israel, imponer un embargo de armas a Israel y poner fin a toda cooperación que pueda contribuir a mantener la ocupación ilícita de territorio palestino por Israel.”
Información complementaria
Las elecciones parlamentarias de Israel se celebrarán el 27 de octubre de 2026. Millones de personas bajo el control directo de Israel —incluidas las que residen en el territorio de Jerusalén Oriental anexionado ilegalmente, el resto de Cisjordania y la Franja de Gaza— no tienen derecho a votar, mientras que sí habrá mesas electorales en los asentamientos ilegales israelíes.


