Treinta años después de que el gobierno nigeriano ejecutara brutalmente a nueve destacados activistas ambientales —“los nueve ogonis”— por luchar para proteger el delta del Níger del gigante petrolero Shell, Amnistía Internacional exige su total exoneración. El aniversario coincide con el inicio de la cumbre del clima de la ONU (COP 30) en Brasil.
Las protestas de “los nueve ogonis” en 1995 llamaron la atención del mundo sobre la influencia devastadora del sector de los combustibles fósiles sobre el clima, la vida de la población, el medioambiente y la persistencia de la pobreza en las zonas de producción de petróleo.
En junio de 2025, el gobierno nigeriano indultó a «los nueve ogonis”. Aunque Amnistía Internacional acogió la noticia con satisfacción, esta medida no hizo en absoluto justicia con «los nueve ogonis” y sus familias.
Si bien su indulto fue un paso adelante, ‘los nueve ogonis’ merecen ser totalmente exonerados. Fueron ejecutados por un delito que no habían cometido.
Isa Sanusi, director de Amnistía Internacional Nigeria
“Los nueve ogonis”, liderados por el escritor y activista Ken Saro-Wiwa, fueron brutalmente ejecutados en 1995 por un régimen que deseaba ocultar los delitos de Shell y otras empresas petroleras. Estas empresas estaban destrozando las vidas y los medios de subsistencia de decenas de miles de personas en todo el delta del Níger con sus devastadores vertidos y fugas de petróleo, y continúan haciéndolo”, ha declarado Isa Sanusi, director de Amnistía Internacional Nigeria.
“Si bien su indulto fue un paso adelante, ‘los nueve ogonis’ merecen ser totalmente exonerados. Fueron ejecutados por un delito que no habían cometido. Sus amistades y familias ya han pasado bastante y merecen justicia.”
Esther Kiobel, esposa de Barinem Kiobel, ex funcionario y uno de «los nueve ogonis”, ha pasado 30 años luchando contra el enorme conglomerado petrolero tanto dentro como fuera de los tribunales, y no parará hasta que el nombre de su marido quede limpio.
“A mi esposo lo mataron como a un criminal y lo único que yo quería era que su nombre fuera exonerado, y es lo que sigo queriendo. Mi padre solía decirme: ‘Un buen nombre es mejor que el oro o la plata’. Eso es lo que me dio fuerza para luchar.”
Una campaña brutal
Las ejecuciones fueron la culminación de una campaña brutal del gobierno militar nigeriano para silenciar las protestas del Movimiento por la Supervivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP), que, bajo el liderazgo de Ken Saro-Wiwa, había hecho campaña para que cesara la contaminación causada por los vertidos de petróleo y la quema de gas.
“Un amplio informe de Amnistía Internacional concluyó que la empresa petrolera Shell había animado y motivado deliberadamente a las autoridades militares para que acabaran con las protestas del MOSOP, a pesar de las reiteradas violaciones de derechos humanos cometidas por ellas en Ogoniland, con especial énfasis contra Ken Saro-Wiwa y el MOSOP”, ha manifestado Isa Sanusi.
En 2018, Amnistía Internacional dio a conocer su informe al Departamento de Delitos Internacionales neerlandés para que valorara la posible responsabilidad penal de Shell por su papel en la represión militar de las manifestaciones del MOSOP.
Las autoridades neerlandesas determinaron, según una carta privada dirigida a Amnistía Internacional, que “una incursión a gran escala en 43 pueblos ogonis y en Giokoo” llevada a cabo por el ejército nigeriano, en la que se cometieron numerosos homicidios, se produjo tras la petición de ayuda de Shell para garantizar sus operaciones en marzo de 1994, una petición que Shell “sabía, o debería haber sabido” que conduciría a un uso desproporcionado de la fuerza.
Según la carta, las autoridades judiciales neerlandesas declinaron abrir una investigación penal sobre la responsabilidad de Shell, por carecer de “pruebas suficientes de que Shell tuviera la intención de que las tropas nigerianas mataran a los manifestantes” y considerar que no tenían ninguna posibilidad “realista” de recopilar tales pruebas.
Sin embargo, según Amnistía Internacional, había indicios suficientes para que las autoridades neerlandesas investigaran la responsabilidad penal de Shell.
Efectos devastadores aún hoy
Aún hoy, en las comunidades locales siguen sintiéndose los efectos de las ejecuciones de «los nueve ogonis”.
Durante 60 años, Shell y otras empresas petroleras han sido responsables de vertidos y fugas de petróleo debido a la falta de mantenimiento de los oleoductos y pozos y a sus deficientes medidas de limpieza, que han destrozado la salud y los medios de vida de buena parte de los 30 millones de personas que habitan el delta del Níger, la mayoría de las cuales vive en la pobreza. Los vertidos de petróleo han causado un daño permanente a las tierras de cultivo, los cauces de agua y las fuentes de agua potable, afectando a la salud de la población y dejando a las comunidades sin posibilidad de cultivar ni pescar.
“La ejecución de estos activistas ha permitido al gobierno nigeriano y a las empresas petroleras, entre ellas Shell, reprimir las protestas e intimidar a la población del delta del Níger que reclama justicia y el fin de su tóxica contaminación”, ha declarado Isa Sanusi.
Sin embargo, las comunidades de Ogale y Billeafectadas por los vertidos se niegan a ser silenciadas. Este año llevaron a Shell ante la Corte Real de Justicia de Londres para exigir al gigante del petróleo que limpiara los vertidos que han destrozado sus medios de vida y su salud y han provocado la devastación generalizada del medioambiente local. La causa se verá en marzo de 2027.
Los combustibles fósiles, centro de atención
Con el comienzo de la COP 30, la atención del mundo dirige hacia los devastadores efectos de los combustibles fósiles, y Amnistía Internacional pide a los Estados que se comprometan a su eliminación gradual completa, rápida, equitativa y financiada y a la transición justa hacia una energía sostenible para todas las personas.
Cuando se cumplen 30 años de estas ejecuciones, esperamos que a las comunidades locales de Nigeria se les dé espacio para celebrar actos conmemorativos sin sufrir el acoso de las autoridades.
Isa Sanusi, director de Amnistía Internacional Nigeria
“Cuando aún quedan por limpiar grandes vertidos de petróleo, la historia de «los nueve ogonis” es más relevante que nunca. Su lucha continúa y su recuerdo perdurará siempre, así como la lucha de muchas otras personas activistas que continúan defendiendo el medioambiente”, ha afirmado Isa Sanusi.
“Cuando se cumplen 30 años de estas ejecuciones, esperamos que a las comunidades locales de Nigeria se les dé espacio, tiempo y dignidad para celebrar actos en conmemoración de ‘los nueve ogonis’ sin sufrir el acoso de las autoridades.”
El 12 de noviembre, Amnistía Internacional publicará Extinción por extracción: Por qué el ciclo de vida de los combustibles fósiles amenaza la vida, la naturaleza y los derechos humanos, un nuevo informe sobre defensores y defensoras ambientales que incluye una dedicatoria a «los nueve ogonis” y un estudio completo de la contaminación por petróleo en el delta del Níger.
Amnistía Internacional pide a Shell que lleve a cabo una consulta significativa con las comunidades afectadas sobre sus planes de retirada. Independientemente de cualquier abandono de las actividades y como parte de esta consulta, Shell debe proporcionar también un plan de reparación completa que incluya detalles de todas las limpiezas ya realizadas y en curso en todas sus áreas de operación, así como una compensación adecuada por los daños graves y sostenidos que han sufrido las comunidades afectadas como resultado de las actividades de la empresa en el delta del Níger. Todos estos planes y procesos deben ajustarse a las leyes y normas internacionales de derechos humanos.
INFORMACIÓN GENERAL
“Los nueve ogonis”, liderados por el activista ambiental y escritor Ken Saro-Wiwa, eran Barinem Kiobel, John Kpuinen, Baribor Bera, Felix Nuate, Paul Levula, Saturday Dobee, Nordu Eawo y Daniel Gbokoo. Todos ellos fueron ejecutados tras un juicio manifiestamente injusto el 10 de noviembre de 1995. Los nueve hombres, que fueron acusados injustamente de participación en un asesinato, en realidad fueron procesados por denunciar los demoledores efectos de la producción petrolera de Shell en la región Ogoni del delta del Níger.
Amnistía Internacional ha publicado numerosos informes que documentan el impacto dañino de las operaciones de Shell en las comunidades nigerianas.


