© Mamoudou L. Kane / Amnesty International

Níger: Aumentan los homicidios y el reclutamiento de menores por grupos armados en la triple frontera del Sahel, según un nuevo informe

Un creciente número de niños y niñas son víctimas de homicidio y reclutamiento por parte de grupos armados en los conflictos que azotan la frontera de Níger con Mali y Burkina Faso; así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe publicado hoy.

El informe de 57 páginas,‘I Have Nothing Left Except Myself’: The Worsening Impact on Children of Conflict in the Tillabéri Region of Niger (“No tengo nada, excepto a mí misma”), documenta el devastador impacto en los niños del conflicto en Níger, en el que participan los grupos armados Estado Islámico en el Gran Sahara (ISGS) y Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), afiliado a Al Qaeda.

Ambos grupos han cometido crímenes de guerra y otros abusos en el marco del conflicto. Muchos niños y niñas están traumatizados tras haber presenciado los ataques letales perpetrados contra sus pueblos. En algunas zonas las mujeres y niñas están expuestas a secuestros y matrimonios forzados con combatientes y se les ha prohibido realizar actividades fuera del hogar.

Toda una generación de la región nigerina de Tillabery está creciendo rodeada de muerte y destrucción.

Matt Wells

“En la región nigerina de Tillabéri, toda una generación crece rodeada de muerte y destrucción. Los grupos armados han atacado repetidamente las escuelas y reservas de alimentos, y tratan de reclutar a menores”, ha señalado Matt Wells, director adjunto de Respuesta a las Crisis para Cuestiones Temáticas de Amnistía Internacional.

© Amnesty International

“El gobierno de Níger y sus socios internacionales deben adoptar medidas urgentes para vigilar los abusos y evitar que se sigan produciendo, así como para proteger los derechos fundamentales de todas las personas afectadas por este conflicto letal, especialmente los niños y niñas”.

Las autoridades de Níger no han protegido a la población civil. Testigos de los ataques cuentan que, a pesar de sus llamamientos urgentes, las Fuerzas de Defensa y Seguridad de Níger no suelen aparecer hasta mucho después de que los homicidios y saqueos hayan terminado.

Amnistía Internacional considera que la situación en Níger es un conflicto armado no internacional, habida cuenta de la intensidad de la violencia y del grado de organización tanto del Estado Islámico en el Gran Sáhara como del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes.

Homicidios selectivos de civiles

El conflicto en Tillabery ha experimentado una importante escalada desde principios de este año. Según datos de la organización Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), la violencia contra la población civil ha provocado 544 víctimas mortales relacionadas con el conflicto entre el 1 de enero y el 29 de julio de 2021, cifra que ya supera las 397 muertes por esta causa registradas en 2020.

En 2021, los grupos armados han matado a más de 60 niños y niñas en la zona de la triple frontera de Níger. El Estado Islámico en el Gran Sáhara, que opera principalmente en la zona fronteriza con Mali, parece ser el responsable de la mayoría de los homicidios a gran escala.

Amnistía habló con 16 niños que habían sobrevivido por poco a los ataques perpetrados por ese grupo armado contra sus pueblos. Los niños explicaron que unos atacantes enmascarados en moto habían abierto fuego, apuntando especialmente contra los hombres y los niños más mayores. Un niño de unos 13 o 14 años afirmó: “Ya estamos acostumbrados a escuchar disparos y a ver a personas [muertas] apiladas unas encima de otras”.

A veces tengo pesadillas en las que me persigue gente en moto, o veo a Wahab suplicando de nuevo [a sus atacantes].

Un niño que presenció el asesinato de su amigo de 12 años

Otro niño, testigo del asesinato de su amigo Wahab, de 12 años, en marzo de 2021, contó: “Pienso en Wahab y en cómo lo mataron. A veces tengo pesadillas en las que me persigue gente en moto, o veo a Wahab suplicando de nuevo [a sus atacantes]”.

Los combatientes han abierto fuego contra las casas, matando o hiriendo a civiles que intentaban esconderse. Una mujer y su hija bebé sufrieron heridas de bala mientras se escondían en su casa durante un ataque, probablemente del Estado Islámico en el Gran Sáhara.

Las Fuerzas de Defensa y Seguridad se han retirado de algunas zonas fronterizas tras sufrir bajas a manos de ambos grupos a finales de 2019, de manera que las autoridades nacionales no tienen presencia en la zona. Testigos de los ataques afirman que, en muchos casos, los homicidios y saqueos se prolongaron durante horas sin que las Fuerzas de Defensa y Seguridad diesen respuesta.

Un hombre de 50 años declaró a Amnistía Internacional: “Nos han abandonado”, palabras de las que se hicieron eco muchas otras personas.

Reclutamiento de menores

El reclutamiento de menores por parte del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes ha aumentado significativamente este año en el departamento de Torodi, cerca de la frontera con Burkina Faso.

Testigos afirman que el grupo ha reclutado a hombres jóvenes y niños de entre 15 y 17 años, y posiblemente más jóvenes, ofreciéndoles incentivos como comida, dinero y ropa.

Según informes, los niños reclutados reciben formación en el manejo de armas durante periodos que van de una semana a tres meses. También se sabe que el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes los utiliza como espías, exploradores y vigías, entre otras funciones definidas como participación en las hostilidades por el derecho internacional.

Niño en un campo de desplazados en la región de Tillabéri, Níger © Mamoudou L. Kane / Amnistía Internacional

Ataques contra la educación y la atención médica

Como parte de su oposición a una educación que consideran “occidental”, el Estado Islámico en el Gran Sáhara y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes han incendiado escuelas y amenazado al profesorado, lo cual ha derivado en un cierre generalizado de los centros escolares. A fecha de junio de 2021, al menos 377 escuelas de la región de Tillabery habían cerrado, privando de acceso a la educación a más de 31.000 niños y niñas.

Amnistía Internacional ha documentado que los grupos armados han atacado e incendiado escuelas en al menos cuatro departamentos de la región de Tillabery. La mayoría de las escuelas de las zonas rurales están construidas con paja, lo cual hace que ardan con facilidad.

También se ha amenazado al profesorado por hacer su trabajo. Un chico de 15 años de Mogodyougou contó: “Los profesores y profesoras se han ido. [Si se hubiesen quedado] los habrían matado.”

El cierre de los colegios ha privado de acceso a la educación a muchos niños y niñas que viven en zonas de conflicto durante largos periodos. Un chico de 14 años afirmó: “No queríamos que el colegio cerrase. Desde que cerró, nos hemos tenido que quedar en casa.”

El derecho internacional humanitario prohíbe los ataques a las escuelas a menos que el edificio escolar se esté utilizando con fines militares. Así pues, los ataques contra las escuelas y otros edificios con fines educativos documentados por Amnistía Internacional son constitutivos de crímenes de guerra.

El conflicto ha menoscabado significativamente el acceso de los niños y niñas a la atención médica, ya que los grupos armados han saqueado los centros médicos; además, las autoridades de Níger han limitado la libertad de circulación de la población civil y, en ocasiones, también han impedido el acceso de ayuda. Los índices de inmunización se han desplomado, y la incidencia de enfermedades como el sarampión va en aumento.

Ataques a la seguridad alimentaria

Durante sus ataques, el Estado Islámico en el Gran Sáhara ha quemado almacenes de grano y saqueado tiendas y ganado, dejando a las familias en la miseria y sin comida suficiente. Los niños y niñas corren un mayor riesgo de sufrir desnutrición y enfermedades relacionadas.

Una mujer con siete hijos contó a Amnistía Internacional que combatientes de ese grupo armado habían incendiado los graneros de su familia durante el ataque al pueblo de Zibane. Nos dijo: “Quemaron todo… No tengo nada, excepto a mí misma”.

Amnistía Internacional ha verificado, mediante el análisis de imágenes de satélite, que se han incendiado intencionadamente almacenes de grano, lo cual ha provocado el desplazamiento forzado de decenas de miles de personas y, en muchos casos, ha vaciado pueblos enteros debido a la falta de alimentos. 

El Estado Islámico en el Gran Sáhara y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes también imponen “tributos” periódicamente a las comunidades, y suelen recaudarlos haciendo uso de la violencia. Según las estimaciones de los organismos de ayuda humanitaria, es probable que aproximadamente 2,3 millones de personas lleguen a encontrarse en situación de inseguridad alimentaria a causa de los ataques, además de verse afectadas por la sequía y las inundaciones.

En toda la zona de Zaroumdareye se aprecian 21 graneros probablemente incendiados y otros 2 que también posiblemente lo fueron. © 2021, Planet Labs, Inc

Impacto psicosocial en niños y niñas

Estos implacables ataques tienen un profundo impacto en la salud mental y el bienestar de los niños y niñas. Entre los menores entrevistados, muy pocos habían recibido apoyo psicosocial.

Amnistía Internacional ha documentado diversos síntomas de trauma y angustia entre los niños y niñas, como por ejemplo pesadillas, alteraciones de los patrones del sueño, miedo, ansiedad y pérdida del apetito. La mayoría relatan que el sonido de las motos les desencadena recuerdos de los ataques.

Las autoridades del país y sus socios internacionales tienen que adoptar medidas urgentes para garantizar que los niños y niñas están mejor preparados para labrarse un futuro.

Matt Wells

Un niño de 15 años que había sido desplazado de su pueblo contó a Amnistía Internacional: “Lo que quiero es que vuelva la paz de verdad. Y [el gobierno] tiene que prestarnos atención, incluso aquí [en el campo para personas desplazadas]. Necesitamos agua y comida. Y educación. Tenemos que ir al colegio”.

“Las autoridades de Níger deben actuar con urgencia para garantizar el acceso a educación y atención psicosocial de los niños y niñas afectados por el conflicto en la región de Tillabery”, ha afirmado Matt Wells.

“Níger está al borde del abismo. Las autoridades del país y sus socios internacionales tienen que adoptar medidas urgentes para garantizar que los niños y niñas están mejor preparados para labrarse un futuro”.

Información complementaria

El conflicto estalló en Mali en 2012 y, desde entonces, se ha extendido a los colindantes Burkina Faso y Níger. Además de competir entre sí por el control de las zonas fronterizas, los grupos armados han mantenido frecuentes enfrentamientos con el ejército de Níger y fuerzas de países como Chad, Mali, Burkina Faso, y Francia.

Se estima que 13,2 millones de personas de los tres países necesitarán ayuda humanitaria este año, y aproximadamente 1,9 millones de personas han sido desplazadas internamente.

Metodología

Amnistía Internacional ha entrevistado a 119 personas, entre ellas 22 niños y niñas, 3 personas adultas jóvenes de entre 18 y 20 años, y 36 padres y madres y personas afectadas por el conflicto. Entre el resto de las personas entrevistadas hay personal de ONG y agencias humanitarias, personal de la ONU y funcionarios públicos.