Crimea: Opositores acosados, atacados y silenciados un año después de la anexión

Photo: Crimean Tatars attend a memorial ceremony marking the 70th anniversary of the deportation of Tatars from Crimea, near a Mosque in Simferopol, on May 18, 2014. © MAX VETROV/AFP/Getty Images

Las autoridades de facto en Crimea no han investigado una sucesión de actos de secuestro y tortura de opositores y han recurrido a una campaña incesante de intimidación para acallar la disidencia; así lo afirma Amnistía Internacional en un documento que ha publicado hoy con motivo del primer aniversario de la anexión.

En Violations of the rights to freedom of expression, assembly and association in Crimea, Amnistía Internacional pone de relieve que las autoridades de facto de Crimea están llevando a cabo un verdadero catálogo de abusos contra los derechos humanos de medios de comunicación afines al gobierno ucraniano, organizaciones de activistas, la comunidad tártara de Crimea y personas que critican al régimen.

“Desde que Rusia se anexionó Crimea, las autoridades de facto están aplicando gran diversidad de tácticas de matonismo para reprimir la disidencia; ante la profusión de secuestros perpetrados entre marzo y septiembre, muchos críticos destacados han abandonado la región.Los que se han quedado sufren múltiples formas de hostigamiento por parte de las autoridades, decididas a silenciar a sus opositores”, ha afirmado John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

Desde que Rusia se anexionó Crimea, las autoridades de facto están aplicando gran diversidad de tácticas de matonismo para reprimir la disidencia
John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

No hay investigaciones eficaces sobre los secuestros y las torturas

Desde la anexión, al menos siete personas han sido secuestradas y sigue sin conocerse la suerte que han corrido.Al menos otra persona secuestrada ha aparecido sin vida y con señales de tortura.  

Amnistía Internacional ha documentado las desapariciones de tres tártaros crimeos.El 29 de septiembre de 2014, cuatro hombres con uniformes negros obligaron a subir a una furgoneta a Islyam Dzhepparov, de 19 años, y a Dzhevdet Islyamov, de 23, y desde entonces no se los ha vuelto a ver.Reshat Ametov, de 39 años, fue secuestrado cuando asistía a una manifestación en marzo de 2014.Su cadáver apareció más tarde con señales de tortura.Nadie ha sido obligado a rendir cuentas hasta la fecha.

Andriy Schekun, dirigente de la organización Casa Ucraniana, que promueve la lengua y la cultura ucranianas, fue secuestrado por paramilitares prorrusos y permaneció 11 días recluido en un lugar secreto donde sufrió descargas eléctricas en marzo de 2014.Tras la terrible experiencia, fue entregado a las fuerzas armadas ucranianas.Tampoco ha respondido nadie por su tortura.Otros tres miembros de la organización desaparecieron en mayo de 2014 y no se les ha vuelto a ver.

“Las autoridades crimeas de facto nos dicen que están investigando todos los casos de secuestro y tortura, pero aún no hemos visto una sola prueba concreta de ello”, ha afirmado John Dalhuisen. 

Represión de los medios de comunicación

Además, las autoridades de facto están generando un clima de miedo en Crimea, utilizando la intimidación y una legislación restrictiva para amordazar a los medios de comunicación y las ONG.

El 26 de enero de 2015, unos 30 hombres armados con el rostro cubierto pertenecientes a una unidad especial de la policía, acompañados de 10 miembros de las fuerzas de seguridad, registraron las oficinas del canal de televisión tártaro crimeo ATR, interrumpieron la emisión y se llevaron documentos que se remontaban a febrero de 2014.

Antes de sufrir el registro, el canal ya estaba ejerciendo la autocensura y había dejado de usar las palabras “anexión” y “ocupación” después de los avisos de las autoridades a varios miembros de la redacción calificando sus emisiones de “extremistas” y amenazándolos con el procesamiento.

Varios periodistas y blogueros han huido de Crimea por miedo a sufrir persecución.Entre ellos está Elizaveta Bogutskaya, conocida bloguera afín al gobierno ucraniano a quien citaron para ser interrogada después de que representantes del “Centro para Combatir el Extremismo” registraran su domicilio y se llevaran datos para someterlos a inspección. 

Tras la anexión, las autoridades de facto establecieron que todos los medios de comunicación debían volver a inscribirse legalmente.La conocida agencia de noticias tártara crimea QHA no ha podido hacerlo, sin que se le den explicaciones concretas sobre los motivos de que su solicitud no sea admitida.

Sin derecho a protestar ni a celebrar la cultura tártara crimea

Las protestas públicas están prohibidas en la práctica en Crimea.Los permisos solicitados por tártaros crimeos para celebrar reuniones culturales y manifestaciones se deniegan la mayoría de las veces, y los que se conceden obligan a celebrarlas en lugares de difícil acceso.Así ocurre especialmente con los actos conmemorativos tradicionales. 

También han dejado de existir varias destacadas organizaciones independientes, en su mayoría organizaciones dedicadas a asuntos de derechos humanos.El Mejlis, Parlamento que representa a la comunidad tártara crimea, no ha sido reconocido como tal y sus prominentes miembros sufren una campaña de acoso y persecución.

Un año después de la anexión de Crimea, la actitud de las autoridades de facto y sus amos rusos puede resumirse en una sencilla expresión: si no te gusta, o te marchas, o te callas
John Dalhuisen.

“Un año después de la anexión de Crimea, la actitud de las autoridades de facto y sus amos rusos puede resumirse en una sencilla expresión: si no te gusta, o te marchas, o te callas”, ha dicho John Dalhuisen.

“Aunque es evidente la escasa voluntad de los miembros de la comunidad internacional para convencer a Rusia de que restablezca la integridad territorial de Ucrania, como mínimo deberían presionarla mucho más para que respete los derechos de todos los residentes en Crimea.”