Erica Njuguna, activista juvenil keniana: “La crisis climática afecta de manera singular a la generación Z”

Erica Njuguna, joven keniana de 22 años, es activista por la justicia climática y lucha por un futuro justo en el que no haya combustibles fósiles ni deudas. Es la coordinadora mundial de la Alianza Juvenil Radical No Gubernamental (ANGRY, por sus siglas en inglés) y comenzó a ejercer su activismo climático en 2017, cuando tras una grave sequía se racionó el agua en toda Kenia, incluso en Nairobi.

En esta entrevista, Erica conversa con Amnistía Internacional sobre su participación en el movimiento Viernes por el Futuro, lo que supone tomar las calles para protestar y por qué las reparaciones climáticas son esenciales.


¿Nos puedes contar qué te llevó a hacerte activista?

Me hice organizadora por la justicia climática después de sufrir en carne propia los efectos de la crisis climática. En 2017, una grave sequía provocó muchos cortes de suministro y racionamiento de agua, incluso en Nairobi. La vida se volvió insoportable.

¿Cómo te uniste al movimiento Viernes por el Futuro?

Me uní al movimiento Viernes por el Futuro cuando todavía estaba en el instituto.

Era un momento en el que mucha gente joven estaba abriendo los ojos ante la crisis climática. Organizábamos protestas en Kenia en las que instábamos a los gobiernos a actuar. Acudimos a la COP (la conferencia mundial anual sobre el cambio climático) con el movimiento Viernes por el Futuro para pedir más financiación climática para los países del Sur Global, más medidas de mitigación, la eliminación gradual de la industria de los combustibles fósiles y una inversión sustancial en energía renovable.

¿Cómo ha evolucionado tu activismo?

Recientemente he participado en las protestas de la generación Z que se han sucedido por toda Kenia. Se comenzó a protestar por las condiciones sociales y económicas derivadas de la enorme carga de la deuda del país. Es imposible hacer frente al costo de la vida en Nairobi y muchos productos están sujetos a impuestos.

Para poder pagar su deuda, el gobierno ha infrafinanciado los sectores sanitario y educativo, así como otros servicios básicos que la población necesita para sobrevivir. Como consecuencia, la vida se ha vuelto insoportable e insostenible, lo que ha llevado a multitud de jóvenes a actuar, a tomar las calles para pedir la cancelación de la deuda y un cambio de gobierno.

¿Por qué es tan importante que la generación Z participe en protestas, sobre todo en este momento?

Es de vital importancia que la juventud organice protestas para pedir la cancelación de la deuda y defender la justicia climática porque la situación nos está afectando de manera singular. La juventud ya se enfrenta a una grave crisis laboral. La gente joven no tiene trabajo. Al mismo tiempo, se está mercantilizando la educación, por lo que la juventud no puede acceder a ella. Las consecuencias de esta situación y de la infrafinanciación de los servicios sociales es lo que está llevando a la gente joven a protestar para pedir que el gobierno rinda cuentas y, más concretamente, para exigir un cambio de régimen.

También es importante crear conciencia política entre las personas jóvenes, de modo que comprendan cómo hemos llegado a este punto. Todavía nos falta reconocer que la realidad que vivimos tiene su origen en los sistemas de opresión capitalistas, neocoloniales e imperialistas subyacentes. En los movimientos de la generación Z falta esta educación política.

La vida se ha vuelto insoportable e insostenible, lo que ha llevado a multitud de jóvenes a actuar, a tomar las calles para pedir la cancelación de la deuda y un cambio de gobierno.

Erica Njuguna, activista juvenil keniana

¿Qué sientes cuando sales a protestar a las calles?

¡Puede llegar a ser aterrador! Hace poco, estábamos frente a la oficina general de correos del centro de Nairobi. Todo el mundo coreaba “queremos que se cancele la deuda” y “que se vaya Ruto” (el presidente).

Y entonces la policía actuó de forma muy agresiva, muy violenta. Yo estaba allí cuando la policía lanzó un bote de gas lacrimógeno que explotó. Todo el mundo empezó a correr, pero yo quedé acorralada en un lugar donde el gas lacrimógeno no paraba de salir.

No podía respirar. Me estaba asfixiando. La gente trataba de ayudarme para llegar a algún sitio donde poder respirar aire puro, pero no había forma de correr. Teníamos la visión borrosa. Apenas podíamos ver. Por un momento pensé que iba a morir por el gas lacrimógeno. Luego eso no fue nada comparado con cuando la policía nos disparó de verdad.

Como era de esperar, una multitud de jóvenes intentó invadir el Parlamento, y yo estaba en primera línea. La policía utilizó cañones de agua contra las personas jóvenes. El líquido era rosa y escocía al contacto con la piel.

Pasamos mucho miedo. Creo que mucha gente salió de allí con trastorno de estrés postraumático. Algo de lo que me di cuenta es de que muchas de las personas que se mostraban más valientes eran las más afectadas por esta crisis económica. Eran jóvenes de barrios marginales que no tienen nada que perder. No tienen empleo. No pueden costearse la atención sanitaria. La educación es muy cara. ¡Se necesita un cambio!

¿Cuál es el papel del colonialismo y las reparaciones en el panorama actual?

Es una pregunta muy pertinente: el papel del colonialismo y qué supondrían las reparaciones.

Los países del Sur Global son los que menos emisiones de gases de efecto invernadero han generado, pero somos los más afectados por la crisis climática. Los países del Norte Global están haciendo dos cosas: siguen invirtiendo en el sector de los combustibles fósiles, subvencionándolos, y no están formulando políticas para eliminarlos gradualmente. A su vez, esto echa más leña al fuego y está agravando la crisis climática.

Además, los mercados de carbono están expulsando a pueblos indígenas de sus propias tierras. Con ello, las empresas y los países del Norte Global pueden seguir contaminando mientras evitan hacer lo que les corresponde: eliminar gradualmente sus propias emisiones.

Las personas del Sur Global necesitan que los países que están causando la crisis climática proporcionen más dinero para la adaptación. El Norte Global nos debe reparaciones climáticas. Necesitamos billones de dólares para que los países del Sur Global podamos construir entornos habitables. Pero no nos está llegando ese dinero, y la mayor parte se aporta en forma de deuda. Eso es neocolonialismo en toda su esencia, ¿verdad?

¿Por qué la humanidad es tan importante ahora mismo y por qué debe triunfar?

Cabría pensar que todo el mundo comprende la importancia de la humanidad, pero con el auge del autoritarismo y la retórica de extrema derecha vemos que no es así.

Cada vez está más y más normalizada la falta de humanidad hacia las personas inmigrantes, las que están en la primera línea de la lucha contra la crisis climática, las personas queer y otros grupos minoritarios.

El 1% más rico controla los medios de comunicación y el discurso general. No quieren que nos centremos en el hecho de que la riqueza mundial se concentra en unas pocas manos. Hay personas billonarias mientras miles de millones pasan hambre y hacen frente a las graves consecuencias de la crisis climática. La humanidad debe triunfar, debemos mantenernos firmes porque no deberíamos tolerar que unas personas excesivamente avariciosas, el 1%, acaparen todos nuestros recursos a costa de la mayoría.

Por último, ¿nos podrías contar un poco sobre tu labor con Amnistía Internacional y por qué es importante que la juventud colabore con organizaciones como esta?

Amnistía ya dispone de una gran plataforma, y además la utiliza para visibilizar otras luchas que están teniendo lugar por el mundo y todo lo que está haciendo la juventud. Eso es lo que valoro de Amnistía.

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