Uzbekistán: Torturas por la vía exprés

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Rusia está devolviendo a Uzbekistán a cientos de personas solicitantes de asilo, refugiadas y migrantes, que están siendo torturadas brutalmente.

Agentes de seguridad rusos han secuestrado a decenas de personas que solicitan refugio en Rusia metiéndolas a la fuerza en coches a plena luz del día, cubriéndoles la cabeza y confabulándose con agentes de seguridad uzbekos para devolver a quienes en su día solicitaron refugio.

En Uzbekistán la tortura está a la orden del día. A los que son devueltos, les patean los dientes, les rompen las costillas y los golpean hasta que confiesan. Lo que dicen es utilizado para condenarlos.

Di a las autoridades rusas que investiguen los secuestros de personas uzbekas solicitantes de asilo.

Familiar de un sobreviviente de tortura
Le rompieron a patadas casi todos los dientes […] Sólo le asoman unas puntitas por las encías.

Secuestro y tortura de un joven padre

Mirsobir Khamidkariev, joven productor cinematográfico, había solicitado asilo en Rusia cuando fue secuestrado a plena luz del día y devuelto a Uzbekistán. Allí lo torturaron.

Hace dos años, una calurosa tarde de verano, Mirsobir Khamidkariev productor cinematográfico uzbeko de 35 años, estaba sentado en el interior de un taxi junto a una farmacia de Moscú. Estaba esperando a que su esposa recogiera unos medicamentos para el hijo de ambos, de siete meses.

De repente, dos hombres se subieron al taxi y obligaron al conductor a salir de allí a toda velocidad.

Cuando finalmente el taxi paró, los hombres, que eran agentes de seguridad rusos, se llevaron a Mirsobir a un sótano, le pusieron una bolsa en la cabeza y le estuvieron dando golpes el resto del día. Al día siguiente lo llevaron al aeropuerto, donde unos agentes de seguridad uzbekos lo estaban esperando en la pista. Un avión llevó Mirsobir de vuelta a Uzbekistan, donde fue torturado.

En Uzbekistán, las fuerzas de seguridad torturaron a Mirsobir a lo largo de los dos meses siguientes. Le dieron golpes –destrozándole la dentadura y rompiéndole las costillas– hasta que hizo una “confesión” que después se utilizó para incriminarlo.

Sobre la base de esta “confesión”, Mirsobir fue condenado a ocho años de prisión por delitos “contra el Estado” y enviado a un campo penitenciario en un lugar remoto, donde se encuentra actualmente. Nunca le han dado ocasión de impugnar legalmente su secuestro.

El juicio en su contra se celebró sin garantías, y desde que fue torturado no recibe la asistencia médica que necesita y pide. Las autoridades rusas no han llevado a cabo una investigación efectiva sobre su secuestro. Y no es el único solicitante de asilo de Uzbekistán al que secuestran en Rusia y entregan para que sufra daños a manos de las autoridades uzbekas: hay decenas más como él.

EN CIFRAS

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El número de años que lleva en el poder el presidente Karimov

“Mi hijo Erkin era una persona solidaria y sabía escuchar."

"Se desvivía por ayudar a sus seres queridos: familia, amigos y compañeros. Tenía estudios y una profesión, y era muy trabajador. Rechazaba la adulación y era sincero y honesto, y a veces esto le hizo caer en desgracia ante sus superiores. Pero la gente no daba crédito cuando supo lo que le había pasado.”

En 2006, Erkin Musaev fue detenido cuando se disponía a tomar un vuelo a Kirguistán, donde pensaba asistir a una conferencia como parte de su trabajo con el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD). Él sostiene que le colocaron en el equipaje un expediente con información confidencial.

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No hay justicia para las víctimas

Tras su detención, Erkin permaneció varias semanas recluido sin ningún contacto con el exterior. Su familia no tenía ni idea de dónde estaba, ni siquiera sabía si estaba vivo. Todavía tardaron cuatro meses en volver a verlo. Su padre, Aidzhan Musaev, profesor de geología de 81 años, cuenta así lo ocurrido.

“Mientras nosotros buscábamos a Erkin, él estaba siendo brutalmente torturado. Durante un mes estuvieron dándole golpes por el día e interrogándolo por la noche. Le dijeron que su familia lo había denunciado. Lo obligaron a firmar la confesión de un delito de espionaje."

“No se puede expresar con palabras lo que sentimos en aquel momento. Fue dolor, frustración, incredulidad y dolor. Y cuando nos enteramos de lo que le había pasado en realidad, la frustración fue aún mayor y quisimos que se hiciera justicia."

Por el designio de alguien, a mi hijo le han robado nueve preciosos años de su vida. Mi obligación como padre es defender a mi hijo injustamente acusado y exigir que se haga justicia.
Aidzhan Musaev, padre de Erkin

Actualmente, Erkin sigue en la cárcel y su estado de salud está emporando a toda prisa. “Después de nueve años en prisión, no hay duda de que ha cambiado espiritualmente. La tortura y la presión psicológica lo han envejecido y necesita asistencia médica acorde a la gravedad de su estado. En la cárcel, como mucho le dan aspirina. Lo habitual es que no le hagan caso." Escribe para exigir su liberación.

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Autoridad del servicio de seguridad a un ex detenido
Nadie que haya venido aquí ha sido declarado inocente y liberado. A todo el que traen lo declaran culpable. Tienen que admitir su culpabilidad.

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