#NOESUNADELINCUENTE

En Irlanda, la prohibición casi total del aborto criminaliza a las mujeres que buscan la atención médica que necesitan. Pide a Irlanda que cambie su legislación sobre el aborto.

  • Campañas
© Corbis

Está embarazada. Necesita abortar

Cuando acude a una clínica, el doctor o doctora guarda silencio, intimidado por la ley. Da igual que la hayan violado, que su embarazo no sea viable o que su salud corra peligro: en Irlanda no puede abortar.

Si se lo puede permitir, viaja al extranjero para recibir el tratamiento que necesita. En caso contrario, toma una píldora abortiva en la propia Irlanda, con lo que infringe la ley.

No se le debe negar una atención médica a la que tiene derecho.
Es una mujer que necesita abortar.
No es ninguna delincuente.

Cerys, que viajó a Inglaterra para abortar
Es como una operación secreta: los vuelos, las horas... ¿en quién puedes confiar? Te sientes como una delincuente.

Lily: “Lo que hacen es exportar el problema”

En 2012, Lily viajó a Inglaterra para abortar, tras haber sabido que el feto que llevaba en sus entrañas no podía sobrevivir.

“Cada persona tiene que tomar la mejor decisión para ella misma y para su familia, pero reconozcamos que esto ocurre en vez de exportar el problema y pensar que no pasa nada mientras los hospitales británicos nos sigan admitiendo, para seguir diciendo después que en Irlanda no hay aborto.”

3 datos

14

Número de años que puedes pasar en la cárcel si abortas ilegalmente en Irlanda.

4.000

Mujeres salen de Irlanda cada año para abortar en otros países.

4.000 euros

Importe máximo de la multa que debe pagar un profesional médico por derivar a una mujer a servicios de aborto.

Gerry Edwards
Agarré el sobre que contenía los restos de nuestro hijo [...] aquél era nuestro funeral [...] un sobre entregado en la puerta.
© Amnesty International / Eugene Langan
© Amnesty International / Eugene Langan

No se puede llorar la pérdida

Gaye y Gerry Edwards esperaban un hijo cuando se enteraron de que al feto que Gaye llevaba le faltaba una parte del cerebro.

Gaye estaba embarazada de 20 semanas. Según la legislación irlandesa, tendría que llevar a término el embarazo, aunque el feto no pudiera vivir.

“Gaye no tenía fuerzas para ir al trabajo – dice Gerry–. Estaba en ese momento en que incluso personas que no conocen de nada a la embarazada le tocan el vientre y le dicen: 'debes de estar encantada' [...]. Fingir no estaba bien, pero tampoco podíamos decir que el bebé no iba a sobrevivir […] la gente se habría sentido violenta.”

“No salí de la casa durante las dos semanas que transcurrieron entre el diagnóstico y la interrupción”, explica Gaye. “¿Qué me iba a decir la gente? Era un aislamiento total.”

Gaye y Gerry no pudieron aguantar. Reservaron un vuelo a Inglaterra y la interrupción se hizo en el extranjero.

Pidieron que les enviaran las cenizas a Irlanda, posibilidad que no siempre se brinda a las familias. Pero hacer esto significó no tener la oportunidad de llorar como es debido la pérdida. 

Un funeral en un sobre

“Los restos de Joshua llegaron durante el día –dice Gerry–. La urbanización estaba vacía porque la gente estaba en el trabajo. Era un gran sobre acolchado y no caí en la cuenta de lo que era. Gaye pudo ver la furgoneta de reparto y se lo imaginó, y se vino abajo mientras yo intentaba actuar con normalidad ante el repartidor.

Agarré el sobre que contenía los restos de nuestro hijo [...] aquél era nuestro funeral [...] un p*** sobre entregado en la puerta […]. Si hubiéramos continuado en nuestro hospital, habríamos recibido la misma atención, nuestras familias podrían haberlo visto, podríamos haberlo velado, podría haber tenido un funeral. Nos sentimos solos. No había nadie con quien hablar, nadie lo comprendía.”

© Amnesty International / Eugene Langan

© Emma Loughran
© Emma Loughran

Irlanda: Cambien la legislación sobre el aborto

Una hermana a la que obligan a continuar con su embarazo. Una amiga a la que obligan a poner en peligro su vida. Un médico que tiene miedo de tratar a su paciente. Una mujer que tiene que salir de Irlanda.

Éstas son las consecuencias de la legislación irlandesa sobre el aborto, una de las más restrictivas del mundo. En Irlanda sólo se permite el aborto en caso inminente de muerte. En todos los demás casos, está rigurosamente prohibido. Sin embargo, sí es legal viajar al extranjero para abortar.

Me hizo sentir marginada […]. Hicimos por nuestra hija lo mejor que pudimos en unas circunstancias horribles.
Orla, cuya hija de 15 años se desplazó a Reino Unido para abortar

 

Gerry y Gaye, Lily, Orla y Cerys nos han explicado las repercusiones de la legislación sobre el aborto. ¿No es hora de que Irlanda la modifique?