Los niveles de pobreza disminuyeron de forma significativa, principalmente gracias a las políticas de transferencia de ingresos, pero persistían las desigualdades estructurales y se seguían creando barreras al acceso pleno y efectivo a los derechos humanos. Las poblaciones en situación de vulnerabilidad, especialmente las personas negras y las de ingresos bajos, se vieron desproporcionadamente afectadas por los fenómenos climáticos extremos. La aprobación de una nueva ley ambiental y otras medidas legislativas ahondaron los retrocesos en las políticas ambientales y en los derechos territoriales de los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales. Además, se intensificó la violencia contra los defensores y defensoras de los derechos humanos, en particular ambientalistas, indígenas y quilombolas. Las operaciones policiales afectaban de manera mayoritaria a la población negra. La violencia contra las personas LGBTI y la basada en el género, especialmente los feminicidios de mujeres negras, continuaban siendo motivo de grave preocupación. Las dificultades para acceder a la justicia, sobre todo en casos de violencia policial, seguían menoscabando la rendición de cuentas por parte del Estado.
Leer másRetiene la pena de muerte solo para delitos graves, como los cometidos en épocas de guerra
Herramientas de campaña que se pueden emplear para intervenir con carácter de urgencia y defender los derechos humanos de alguien.
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