Para estas comunidades, así como para otros pueblos indígenas de Paraguay y de otros lugares, el derecho a las tierras ancestrales es vital para su cultura, su sustento y su modo de vida. Las consecuencias de la expulsión de sus tierras ancestrales son desastrosas para los Yakye Axa y los Sawhoyamaxa. Se ven obligados a vivir en asentamientos temporales sin un adecuado acceso a educación, comida, agua potable y asistencia médica.

