Pueblos Indígenas
© Zoë Tryon
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Resumen

En el mundo existen más de 5.000 pueblos indígenas diferentes que hablan más de 4.000 lenguas.

Tienen diferentes costumbres y culturas, pero comparten algunas desagradables realidades: la expulsión de sus tierras, la negación de su cultura, las agresiones físicas y ser tratados como ciudadanos de segunda clase.

Los pueblos indígenas suelen ser marginados y sufrir discriminación en los sistemas legales de los países. Esto hace que corran además el riesgo de sufrir la violencia y abusos. Quienes defienden sus derechos humanos y denuncian sus violaciones sufren intimidación y violencia, a menudo con el apoyo del Estado.

Los esfuerzos pacíficos de los pueblos indígenas para mantener su identidad cultural o ejercer el control sobre sus tierras ancestrales y sus recursos pueden ser etiquetados de traición o "terrorismo".

Amnistía Internacional trabaja con los pueblos indígenas para elaborar leyes que hacen falta con urgencia para proteger sus tierras, su cultura y sus medios de vida. En el ámbito internacional, los pueblos indígenas han hecho oír sus voces y han presionado efectivamente a los gobiernos. Amnistía Internacional les ha apoyado, por ejemplo, en la redacción de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007).

También trabajamos para que puedan volver a su hogar. Después de más de 20 años de vivir en condiciones deplorables junto a una transitada carretera, la comunidad indígena sawhoyamaxa de Paraguay ganó su batalla legal y retornó a sus tierras ancestrales. “Los indígenas sólo lloramos cuando logramos nuestra libertad", dice el dirigente comunitario Carlos Marecos. “Y hoy es como si estuviéramos saliendo de una cárcel. Por eso, muchos lloraron de la emoción."

Guatemala, Mayo 2014. © James a. Rodriguez/mimundo.org

Desposeídos y en peligro

Los pueblos indígenas suelen compartir un valor clave: la estrecha relación entre su identidad, su estilo de vida y sus tierras. Actúan como "guardianes" o "custodios" de las tierras para la siguiente generación. Perderlas significa perder la identidad.

Las tierras en las que viven los pueblos indígenas suelen ser ricas en recursos y han sido apropiadas, vendidas, alquiladas o simplemente saqueadas y contaminadas por gobiernos y empresas privadas. Muchos indígenas han sido arrancados de sus tierras con políticas discriminatorias o conflictos armados. Los activistas por los derechos indígenas sufren actos violentos e incluso son asesinados cuando tratan de defender a sus comunidades y sus tierras.

En muchos países, más del 50 por ciento de los indígenas vive en las ciudades. En las últimas tres décadas, muchos indígenas se han trasladado desde sus tierras ancestrales a las zonas urbanas. Algunos en busca de oportunidades de educación y trabajo, mientras otros huyen de abusos contra los derechos humanos, sobre todo en relación con sus derechos sobre las tierras y la supervivencia de su cultura.

Lejos de unos recursos y unas tradiciones vitales para su bienestar y su supervivencia, muchos indígenas no pueden disfrutar plenamente de sus derechos humanos. Por el contrario, sufren marginación, pobreza, enfermedades y violencia; y, en algunos casos, la extinción como pueblo.

Amnistía Internacional pide:

Los gobiernos deben implementar leyes y políticas que hagan realidad la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, sobre todo en torno a los siguientes aspectos:

• garantizar que los pueblos indígenas tienen voz en las decisiones que les afectan;
• mantener sus identidades culturales propias;
• vivir sin discriminación ni la amenaza del genocidio;
• tener acceso seguro a las tierras y a unos recursos esenciales para su bienestar y estilos de vida.

Más información sobre el tema

Los pueblos indígenas sufren discriminación y marginación. En el continente americano, por ejemplo, en comparación con otros ciudadanos, las mujeres y los hombres indígenas tienen más probabilidades de cobrar un sueldo inferior, tener niveles educativos inferiores y tener menos esperanza de vida. En el mundo, los indígenas sufren tasas superiores de pobreza, carencia de tierras, malnutrición y desplazamiento interno, y niveles inferiores de alfabetización y menos acceso a los servicios de salud.

Las mujeres indígenas afrontan múltiples formas de discriminación debido a su cultura, clase y género. Es más probable que mueran en el parto y que la discriminación desemboque en abusos de las autoridades y de personas de otras comunidades. En la década de 1990, las autoridades estatales esterilizaron sin su pleno consentimiento a más de 2.000 mujeres indígenas y campesinas de Perú. El 22 de enero de 2014, la fiscalía de Lima cerró su caso. Se les negó la justicia sin más.

La violencia en el ámbito familiar puede producirse en todas las comunidades. Pero con la alteración de los estilos de vida tradicionales, las mujeres indígenas a veces pierden estatus en su propia sociedad o se encuentran con que la frustración derivada de la discriminación racial y sexual que afectan a la comunidad en general se convierte en violencia en su propia casa.

Esta discriminación, marginación y violencia se producen una y otra vez en todo el mundo. Desde el África meridional, donde los niños san, ovahimbas y de otros pueblos indígenas tienen muy difícil el acceso a la educación, hasta el sureste asiático, donde la mayoría de las mujeres y niñas objeto de trata transfronteriza proceden de comunidades indígenas.

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Cifras básicas

370M

Hay 370 millones de personas en más de 70 países que se identifican como indígenas.

5K

Existen al menos 5.000 pueblos indígenas diferentes en el mundo.

70%

Hay pueblos indígenas en todas las regiones del mundo, aunque aproximadamente el 70 % vive en Asia.