Colombia y Perú: La inclusión no tiene fronteras

Marco es un hombre trans venezolano de 28 años que vive en Lima. Se acostumbró a usar audífonos para enfrentar al mundo atiborrado que lo rodea. “Cuando me quito los audífonos y empiezo a despertar, veo lo poco discreta que es la gente. Te miran de arriba abajo, te escanean como si fueras un bicho”.

Augusto, una persona no binaria venezolana de 27 años en Bogotá, cuenta que en Venezuela siempre protestaba por sus derechos. Sin embargo, cuando una policía le paró en Colombia y luego de oír su acento le quitó el teléfono para revisar si era robado, dijo “Eso no lo puedes hacer, o sea, en Venezuela es ilegal, pero ¿qué puedo hacer yo si soy venezolano, soy inmigrante?”.

Las personas LGBTIQ+ venezolanas que viven en Perú y Colombia enfrentan discriminación y violencia por su identidad de género u orientación sexual, y estas se suman a las que enfrentan millones de personas venezolanas viviendo fuera de su país por su nacionalidad. Por si fuera poco, cuando son víctimas de violencia de género enfrentan grandes obstáculos para denunciar por miedo a ser deportadas y por la discriminación que viven durante los procesos de denuncia por ser de Venezuela.

La inclusión no tiene fronteras, los programas de inclusión para las personas refugiadas ameritan un enfoque de género que tome en cuenta las dificultades y riesgos particulares que enfrentan la población LGBTIQ+.

¡Pide a los gobiernos de Perú y Colombia que actúen por la protección de las personas LGBTIQ+ venezolanas!