Los Estados deben actuar mientras la violencia de los colonos respaldados por Israel se intensifica al inicio de la cosecha palestina de aceituna

En respuesta a los últimos actos de violencia ejercida durante el fin de semana por colonos israelíes respaldados por Israel en la Cisjordania ocupada, de la que fueron víctimas también una delegación diplomática europea y una reportera gráfica del Washington Post, Heba Morayef, directora regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, ha declarado:

“Una vez más, el sistema israelí de apartheid está convirtiendo la cosecha de aceituna en una temporada de horror para las familias palestinas de toda la Cisjordania ocupada. Los ataques contra agricultores lanzados por colonos respaldados por Israel, que dañan, destruyen y roban cosechas, unidos a las restricciones de acceso a los olivares impuestas por el ejército israelí, están causando un sufrimiento inmenso y enormes pérdidas económicas a la población palestina”.

“La serie de ataques lanzados por colonos durante el fin de semana contra residentes palestinos de Khirbet Abu Falah y Taybeh en la zona de Ramala, de los que también fueron víctimas una reportera gráfica del Washington Post y una delegación diplomática europea, ofrece una visión de la realidad de agresión implacable contra la población palestina. Los intentos de altos cargos israelíes y personas candidatas a las elecciones de todo el espectro político de presentar esta brutalidad promovida por el Estado como la obra de unas pocas personas son una distorsión flagrante de la realidad.”

“Amnistía Internacional lleva mucho tiempo haciendo sonar las alarmas sobre el aumento exponencial de la violencia de los colonos respaldada por Israel contra la población palestina, una violencia que tiene como objeto, mediante la difusión del terror, realizar una limpieza étnica de dicha población palestina y expulsarla de la Cisjordania ocupada. Esta intensificación de la violencia ha sido alimentada por la persistente actitud de la comunidad internacional de no emprender acciones significativas contra el sistema mismo que permite la opresión continuada de la población palestina. Estos ataques deben recibir una enérgica respuesta de los Estados que afirman oponerse a la anexión israelí de territorio palestino, a su continua expansión de los asentamientos y a la violencia de los colonos respaldada por Israel.”

“Los Estados deben reconocer que los ataques de los colonos no son actos aislados, sino una política central del Estado israelí, y deben tomar medidas concretas para cumplir las obligaciones que han contraído en virtud del derecho internacional y evitar ser cómplices de las violaciones de derechos y crímenes cometidos por Israel contra la población palestina. Para ello deben detener toda actividad comercial, de inversión y de cooperación que contribuya a mantener la ocupación ilegal, el apartheid y la campaña de limpieza étnica en curso.”

“Asimismo, deben imponer sanciones específicas contra los funcionarios israelíes implicados de forma creíble en violaciones graves del derecho internacional y apoyar las iniciativas de justicia internacional y rendición de cuentas. Ocultarse tras una retórica hueca no es sólo cobardía: además permite nuevos abusos. Para la población palestina, sigue siendo mortal.”

Información complementaria

El 16 de octubre, decenas de colonos israelíes enmascarados atacaron a agricultores palestinos que cosechaban aceitunas cerca del pueblo de Abu Falah, al noreste de Ramala. Durante el ataque, según los informes, los colonos arrojaron piedras, utilizaron hondas, prendieron fuego a olivos y agredieron a personas palestinas. La reportera gráfica estadounidense Heidi Levine, que informaba sobre la cosecha de aceituna para The Washington Post, fue arrojada al suelo y pateada repetidamente a pesar de que llevaba equipo de protección que la identificaba claramente como miembro de la prensa. Además, le robaron su equipo fotográfico y su teléfono, y tuvo que ser hospitalizada con lesiones múltiples. El 19 de octubre, la policía israelí dijo que había detenido a 10 sospechosos como parte de una investigación sobre los hechos.

Al día siguiente, colonos israelíes enmascarados atacaron a un grupo que incluía a diplomáticos de Bélgica, Francia y Polonia, un alcalde francés, representantes católicos y residentes palestinos cerca del pueblo de Taybeh, también al noreste de Ramala. Según los informes, también resultó dañado un vehículo diplomático belga, y varios miembros de la delegación fueron agredidos.

El informe publicado en 2026 por Amnistía Internacional sobre la Cisjordania ocupada documentó la manera en que, desde finales de 2022, las autoridades israelíes han intensificado una campaña de limpieza étnica dirigida y promovida por el Estado, en la que han aterrorizado y desplazado forzosamente a miles de palestinos y palestinas de comunidades beduinas y de pastoreo en el Área C de Cisjordania para alterar de forma permanente su demografía. En la búsqueda de su objetivo de anexión formal, han acelerado la expansión de los asentamientos, han intensificado las restricciones a la circulación, han aumentado exponencialmente la financiación y el apoyo logístico, jurídico y político a los asentamientos y los puestos de avanzada, han distribuido armas a los colonos y han alentado, facilitado y tolerado abiertamente los ataques lanzados por colonos como herramienta deliberada de desplazamiento.

Desde octubre de 2023, las comunidades palestinas de la Cisjordania ocupada se han enfrentado a un fuerte aumento de los ataques lanzados por colonos para obligarlas a desplazarse mediante agresiones físicas, amenazas y acoso contra personas, destrucción de bienes, incendios, robo de cosechas, restricciones al acceso a las tierras agrícolas y de pasto, y robo y daños contra el ganado.

Amnistía Internacional pide a los Estados que suspendan todas las formas de cooperación que contribuyan a mantener la ocupación ilegal por parte de Israel, prohíban el comercio con asentamientos israelíes, impongan sanciones específicas a funcionarios israelíes directamente implicados en la campaña israelí de limpieza étnica y en los graves crímenes de derecho internacional cometidos contra la población palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza, impongan un embargo integral de armas y material de seguridad a Israel, y apoyen a los mecanismos internacionales de rendición de cuentas, incluidas las investigaciones en curso de la Corte Penal Internacional.