En respuesta a un anuncio realizado hoy por el ministro del Interior francés, según el cual se suspenderá temporalmente el uso de granadas aturdidoras en el control policial de las protestas de estudiantes de educación secundaria, Anne Savinel-Barras, presidenta de Amnistía Internacional Francia, ha declarado:
“Aunque la suspensión del uso de estas granadas en el control policial de las actuales protestas de estudiantes de educación secundaria es un primer paso importante y bien recibido, es preciso ir más allá. Estos peligrosos artefactos, que tienen un largo historial de causar lesiones graves, deben ser prohibidos permanentemente en el control policial de todas las protestas. El no hacerlo provocará inevitablemente más lesiones graves y prevenibles”.
Estos peligrosos artefactos, que tienen un largo historial de causar lesiones graves, deben ser prohibidos permanentemente en el control policial de todas las protestas.
Anne Savinel-Barras, Amnistía Internacional Francia
“Las protestas no deben ser campos de batalla. Las granadas aturdidoras están concebidas para conmocionar, desorientar y sembrar el pánico, a menudo entre densas multitudes de manifestantes. A causa de la explosión y la metralla, algunas pueden causar pérdida permanente de audición y mutilaciones que cambian la vida.”
“La prohibición permanente del uso de todas las granadas aturdidoras en el control policial de todas las reuniones públicas debe formar parte de una reforma completa de la normativa sobre el uso de la fuerza contra todas las personas que se manifiestan, con el fin de garantizar que Francia cumple todas las obligaciones que ha contraído en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, incluido el derecho de reunión pacífica.”
Información complementaria
Amnistía Internacional Francia lleva además mucho tiempo pidiendo la suspensión del uso del denominado “lanceur de balle de défense” (lanzador de balas de defensa, LBD) en el control policial de las protestas. Este arma ya ha causado numerosas lesiones graves en Francia, especialmente durante la represión del movimiento de los Chalecos Amarillos.
El 7 de octubre de 2026, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció en la emisora de radio RTL que, hasta que se investigue el caso, se suspendería el uso de granadas aturdidoras en el control policial de las protestas de estudiantes de educación secundaria a raíz de la grave lesión sufrida por un adolescente de 15 años en Lens. Los medios de comunicación y las autoridades han informado de que esta lesión fue causada por una granada aturdidora.
En junio de 2026, Amnistía Internacional pidió una prohibición global del uso de granadas aturdidoras en el control policial de las protestas.


