Ucrania: Despreciable ataque a la libertad de expresión. Matan con coche bomba a un periodista

El homicidio esta mañana del destacado periodista Pavel Sheremet, perpetrado con un coche bomba en el centro de Kiev, es un acto censurable que ha sacudido la libertad de expresión en Ucrania. Así lo han manifestado Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Pavel Sheremet, que escribía para el principal sitio web de noticias del país, Ukrayinska Pravda, se dirigía al trabajo cuando su automóvil estalló a las 7.45 de la mañana.

“Este ataque contra un periodista es un crimen atroz, y la violación máxima de la libertad de expresión. El homicidio de Pavel Sheremet debe investigarse de manera exhaustiva, imparcial e independiente, y los responsables deben comparecer ante la justicia en un juicio justo”, ha manifestado Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central. “Pedimos una mejor protección para los periodistas en Ucrania, país que cuenta con un triste historial de violencia contra profesionales de los medios de comunicación.”

El homicidio de Pavel Sheremet debe investigarse de manera exhaustiva, imparcial e independiente, y los responsables deben comparecer ante la justicia en un juicio justo.
Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central

Nadie se ha atribuido la responsabilidad del ataque, pero Khatiya Dekanoidze, directora de la Policía Nacional de Ucrania, ha declarado que supervisará personalmente la investigación.

Pavel Sheremet, de 44 años, era un periodista y presentador de televisión bielorruso que llevaba muchos años exiliado en Ucrania a causa de la represión ejercida contra los medios de comunicación en su país. En 1997, el gobierno bielorruso lo encarceló, presuntamente por cruzar de forma ilegal la frontera entre Bielorrusia y Lituania.

Anteriormente había trabajado en Rusia como periodista y presentador de televisión, y se había trasladado a Kiev hacía cinco años a causa del deterioro de la libertad de prensa en Rusia. Mantenía una postura sumamente crítica hacia las autoridades bielorrusas, rusas y ucranianas y, en 1998, el Comité para la Protección de los Periodistas le concedió su Premio de Libertad de Prensa por su labor periodística.