Mi vida como... educadora en derechos humanos en formación

De Laura Maria De Marco

Laura Maria, de 30 años, educadora en derechos humanos en formación, pudo escoger su destino y controlar su propia historia. Sin embargo, recuerda que para muchas mujeres de su familia esa posibilidad no estuvo nunca a su alcance. Utiliza su experiencia personal como ejemplo de cómo la educación desempeña una función decisiva en la vida de las personas. Aquí nos explica lo importante que es trabajar sobre los derechos humanos con la gente joven.

“La educación en derechos humanos empodera a las ciudadanas y ciudadanos del futuro. La escuela puede ser el lugar idóneo y, un libro, una herramienta importante para facilitar este proceso. Como dijo Malala Yousafzai: 'Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo'.

Es un mensaje contundente, pero quizá para quienes ya gozan del derecho a la educación puede resultar difícil de entender. La educación es un derecho, pero también una necesidad: aporta las habilidades necesarias para darse cuenta de las injusticias, protegerse a uno mismo y ofrece más oportunidades.

Mi historia personal es la común storia contadina (historia rural) del sur de Italia. Tanto mi abuela materna como sus hermanas eran analfabetas. Eran huérfanas y vivieron la Segunda Guerra Mundial. Empezaron a trabajar en el campo cuando eran pequeñas. Ir a la escuela era solamente un sueño.

A mi madre le esperaba un destino parecido: habría llegado a ser profesora, pero mi abuelo la obligó a dejar la escuela a los 16 años y tuvo que ir a trabajar a una fábrica como costurera. Era mujer, he ahí la razón.

La historia de mi hermana y la mía han sido diferentes. Nosotras escogimos nuestro destino, somos libres, algo que en la actualidad es posible.

Este ha sido nuestro desagravio”.

La historia de mi hermana y la mía han sido diferentes. Nosotras escogimos nuestro destino, somos libres, algo que en la actualidad es posible. Este ha sido nuestro desagravio.
Laura Maria De Marco, educadora en derechos humanos en formación.
Laura Maria, educadora en derechos humanos en formación, interviene en una clase sobre derechos de las personas refugiadas en el instituto de secundaria Jacopone da Todi, en Todi, Italia, octubre de 2015 © Amnesty International

Palabras que contrastan, visiones diferentes

Como educadora en formación, Laura ha trabajado con estudiantes y docentes en actividades en el aula, como charlas introductorias sobre los derechos de las personas refugiadas, o involucrando a colegios en campañas de derechos humanos. “Amnesty Kids” es uno de los proyectos de educación en los que ha participado y que aspira a hacer accesibles los derechos humanos en las escuelas de primaria y secundaria de toda Italia:

“El objetivo de 'Amnesty Kids’ es empoderar a todos los niños y niñas para que puedan sentirse como activistas de derechos humanos. Para ello enviamos a las 130 clases participantes materiales didácticos, como libretas, folletos o libros ilustrados. Es útil entender la importancia de promover los derechos humanos y hacer que todo el mundo se involucre en ellos.

Con el equipo también estamos trabajando en la maratón de envío de cartas de Escribe por los derechos y nos centramos en el caso del caricaturista político malasio Zulkiflee Anwar “Zunar” Ulhaque, que se enfrenta a una larga condena de prisión por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión. Pedimos a más de 100 clases que pasaran a la acción y recibieron el material de “Acción Urgente para niños y niñas”, en el que se explica la campaña. Para mí fue muy interesante ayudar a redactar el texto final de la acción, dirigido a las niñas y niños, y ver cómo el mensaje tenía que ser claro pero atractivo al mismo tiempo.

Tras las clases sobre personas refugiadas y derechos humanos, los estudiantes de la escuela de secundaria Jacopone da Todi exhiben mensajes de bienvenida a los refugiados. Todi, Italia, octubre de 2015 © Amnesty International

Durante este periodo, el equipo también organizó una clase sobre personas refugiadas y derechos humanos en la escuela de secundaria Jacopone da Todi. Fue una experiencia apasionante y emotiva. Los estudiantes redactaron una lista de palabras clave que asociaban a las personas refugiadas y su travesía a Italia: escuchamos visiones muy diferentes y también palabras muy bonitas, como “esperanza”, “travesía”, “cambio”, “trabajo”, “sueño” y “oportunidad”.

Fue muy interesante comparar los puntos de vista de los estudiantes sobre las personas refugiadas con los mensajes que se transmiten a través de la prensa y los medios italianos o la opinión pública en general. En Italia, la situación es difícil: muchos políticos están contra las personas refugiadas y su discurso busca asustar a la gente para lograr compromisos políticos. Al mismo tiempo, nuestros problemas económicos y sociales hacen que aumente el racismo”.

Historias inspiradoras y encuentros estimulantes

Laura dice que los momentos intensos que compartía con jóvenes cuando abordaban casos e historias reales la ayudaron a darse cuenta de la importancia de brindarles oportunidades para involucrase en acciones de derechos humanos:

“Hacía mucho que no iba a la escuela, por lo que fue divertido y emocionante participar en octubre en un seminario en un centro de enseñanza primaria. El seminario formaba parte de las actividades educativas que promovían los derechos humanos a través de libros ilustrados. Además, los estudiantes asistieron a la lectura de Sogni di Libertà (Sueños de libertad).

Las palabras y las ilustraciones los ayudaban a debatir sobre sus derechos y a conocer las historias personales de los defensores y defensoras de los derechos humanos. Los estudiantes entendieron que el coraje de esas personas merece nuestra admiración y apoyo.

Durante mi formación, tuve la oportunidad de conocer a Naila Alabbasi, una mujer siria. Agentes del gobierno se llevaron de su casa a su hermana Rania, su marido y sus seis hijos y desde entonces no se los ha vuelto a ver. Desde 2013, Naila no sabe por qué los detuvieron ni ha recibido información de las autoridades sirias sobre ellos. El encuentro se produjo en una escuela de secundaria en Roma, en la que los estudiantes ya habían participado en otros proyectos educativos anteriormente. Los estudiantes quedaron impresionados con la historia de Naila y tuvieron la oportunidad de entender la situación de Siria. Estábamos conmovidos y nuestro silencio lo decía todo. Fue un honor para mí conocer a una mujer tan extraordinaria como Naila.

Naila Alabbasi, de Siria, explica a estudiantes italianos cómo agentes gubernamentales se llevaron a su hermana Rania, sus seis hijos y su marido en 2013, sin que se haya vuelto a tener noticias de ellos. Roma, Italia, diciembre de 2015 © Amnesty International

Estoy contenta de haber tenido la oportunidad de hablar sobre derechos humanos en una escuela con muchos niños y niñas, adolescentes y el profesorado. Di un poco de mí y recibí mucho más a cambio.

Creo que trabajar con amor nos hace felices y que nuestros esfuerzos pueden ayudar a cambiar el mundo y a combatir las injusticias.

El cambio supone recorrer un “largo camino”, pero podemos hacerlo, paso a paso.

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