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¿Por qué Esperanza Spalding grabó una canción sobre Guantánamo?

 

Esperanza Spalding ha publicado hoy una nueva canción y un vídeo musical en apoyo de la decisión del presidente Obama de cerrar Guantánamo.

Esperanza Spalding, la cantante e instrumentista ganadora del premio Grammy, ha publicado hoy We Are America, una nueva canción y un vídeo musical que apoyan la decisión del presidente Obama de cerrar Guantánamo e instan al Congreso a ayudar a conseguirlo.

El vídeo incluye actuaciones especiales de Stevie Wonder, Janelle Monáe, Harry Belafonte y Savion Glover. El momento de su aparición no podía ser mejor, pues los senadores votarán en breve sobre disposiciones legales que ayudarían a cerrar el centro de detención. Puedes actuar en este enlace.

En esta entrevista, Esperanza Spalding explica por qué es tan importante cerrar Guantánamo.

Pregunta: ¿Qué te impulsó a poner en marcha este proyecto? ¿Cuál fue el detonante?
Esperanza Spalding: Fue la primera vez que oí hablar de la huelga de hambre. Estaba de gira en Europa y me sentí horrorizada y avergonzada por lo que estaba pasando. Recuerdo que comencé a investigar en Internet para ver qué podía hacer al respecto y vi que podía descargar aquel conjunto de materiales para la acción. Entre ellos había información importante que podía utilizarse para hacer una petición a tu representante. Y así lo hice, dirigí una petición a mi representante y a mis senadores. De hecho, recibí una carta de respuesta de una senadora que en esencia decía que no iba a ocuparse proactivamente del asunto pero que “tendrían presentes” mis comentarios, o algo así. Pero yo quería hacer algo más. Y lo cierto es que los miembros de mi banda acudieron a mí primero y dijeron que también querían hacer algo.

P: ¿Y por qué piensas que este asunto en particular es importante para ti? Me refiero a que hay muchas causas que podrías haber abrazado. ¿Por qué ésta? 
Esperanza Spalding: Supongo que porque he visto a mi madre arriesgarse por otras personas muchas veces a lo largo de los años. Es alguien que no puede soportar la injusticia nunca. Creo que su ejemplo me ha afectado, pero no suelo ser tan valiente como ella para alzar la voz. En algún momento de nuestra vida, todos hemos sido testigos silenciosos de cómo hacen daño a alguien y de cómo puede haber confusión y miedo para defender a esa gente. Sobre todo cuando puede formar parte de un grupo impopular o estigmatizado. Supongo que, en este caso concreto, pensaba en el hombre a quien habían detenido en su país o en un país en el que estaba de visita, ocupándose de sus asuntos, y lo habían arrojado a ese centro de detención, donde es degradado y humillado; donde su libro santo, su texto santo que él considera sagrado, es profanado, es tratado sin respeto; donde ni siquiera tiene acceso a una oportunidad justa de defender su inocencia. Veo eso y pienso: “¡Oh, Dios mío! Necesita un defensor”.

P: ¿Qué quieres decir exactamente con “un defensor”? ¿A qué clase de defensor te refieres?

Esperanza Spalding: Sé que tiene un defensor en su abogado. Tiene un defensor en su familia. Tiene un defensor en la comunidad de derechos humanos, en esas organizaciones que trabajan sin descanso por su libertad. Pero creo que necesita un defensor público. Necesita un defensor público que ayude a dejar claro que no se trata de él como individuo, sino de él como representante de la humanidad. Que tú, él y yo tenemos los mismos derechos en este planeta. Que tenemos esos derechos sólo por ser miembros de nuestra humanidad colectiva y que, aunque pueda no identificarme o relacionarme o estar de acuerdo con alguien –hasta podría odiar a alguien–, esa persona sigue gozando de los derechos otorgados por Dios, otorgados por quien sea, otorgados por la fuerza que sea. Derechos humanos básicos intrínsecos que la Declaración Universal de Derechos Humanos, que mi país ha ratificado, protege.
Entonces, al manifestar esa creencia, tiene que haber alguien que defienda públicamente a esos hombres. Y siempre he pensado que si un día llegaba a ser muy conocida en el mundo de la música, querría utilizar mi “celebridad” para ser defensora de la gente. Y me di cuenta de que para este asunto en particular, no había un defensor público, una figura bien conocida. Por ejemplo, cuando piensas en la degradación del medio ambiente, piensas en Leonardo DiCaprio o en Matt Damon, que han hecho oír su voz al respecto. O cuando piensas en la malnutrición o la pobreza infantil, puedes pensar en Angelina Jolie. Pero cuando piensas en las violaciones de derechos humanos que tienen lugar en Guantánamo, piensas en personas vestidas con monos de color naranja atadas a una verja en Washington DC: son las figuras más públicas que se relacionan con Guantánamo. Y pensé que no es justo. Y entonces pensé si... si mi estrella tiene el brillo suficiente, puedo ser su defensora para esto, quiero serlo.

P: Has mencionado a tu madre. ¿Qué aspectos de su experiencia o de la tuya piensas que han influido en tus motivaciones para este proyecto?
Esperanza Spalding: Recuerdo que en la escuela primaria había un niñito revoltoso, molesto y destructivo en mi clase que causaba problemas a la profesora porque era insoportable. Daba guerra y se comportaba de una manera realmente terrible. No hacía los deberes y nunca se portaba bien. Recuerdo perfectamente a mi madre viendo cómo pasaba todo esto y un día se dio cuenta de que entrecerraba los ojos al mirar a la profesora. Mi madre le preguntó si podía ver la pizarra. No sé cómo se le ocurrió hacer eso. El niño no respondió realmente. Ella sólo tuvo el presentimiento, así que convenció a la enfermera de la escuela para que le hiciera un examen de la vista, y resultó que estaba casi ciego. Aquel niño estaba casi ciego. Y vivía una situación familiar en la que a sus padres no les importaba realmente de que estuviera casi ciego, así que ella, mi madre, se convirtió en su defensora en la escuela. Se aseguró de que aquel niño usara gafas. No cambió su comportamiento de inmediato, porque había asuntos mucho más profundos. Pero ella defendió su capacidad de participar en la educación.

P: ¿Entonces reconoció que podía haber algo más detrás de lo que allí sucedía?
Esperanza Spalding: ¡Así es! Y fue su defensora aunque no era su “deber”: lo hizo proactivamente. Ella era así. Cuando pude comprender que el niño sufría, en el nivel que fuera, me sentí avergonzada porque siempre había secundado la antipatía general hacia aquel chico. Y entonces aparece mi madre hablándole con paciencia, la única que pensó en llevar a aquel niño a que le examinaran los ojos. Aquello me impactó de verdad, en la mente. Y ahora pienso: “Ah, haz como mamá... ¡aquello fue fabuloso!”. ¿Sabes? Así que hay algo de aquella experiencia que está relacionado con mi preocupación por este asunto. Tenemos que ir más allá de los estereotipos, de toda la negatividad, del estigma, de la cultura de resistencia y miedo, y abordar directamente los derechos intrínsecos básicos de todas las personas y luchar por ello. Así que no es por ninguna persona en concreto, se trata de los derechos humanos básicos de todas las personas.

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