China
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Resumen

El gobierno continuó redactando y promulgando leyes nuevas que entrañaban graves amenazas para los derechos humanos con el pretexto de la “seguridad nacional”. El premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo murió bajo custodia. Se detenía, procesaba y condenaba a personas que se dedicaban al activismo y a la defensa de los derechos humanos sobre la base de acusaciones vagas y demasiado amplias, como “subvertir el poder del Estado” y “provocar peleas y crear problemas”. La policía recluía a defensores y defensoras de los derechos humanos fuera de los centros de detención oficiales, a veces en régimen de incomunicación, durante periodos prolongados, lo que aumentaba el riesgo de que sufrieran tortura y otros malos tratos. Se intensificó el control sobre Internet. Aumentó la represión de las actividades religiosas de los cultos no reconocidos por el Estado. La represión en el marco de campañas “contra el separatismo” o “antiterroristas” siguió siendo especialmente dura en la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang y en las zonas de población tibetana. La libertad de expresión en Hong Kong se vio atacada al utilizar el gobierno cargos imprecisos y demasiado amplios para enjuiciar a activistas en favor de la democracia.

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