Rusia: Detenciones masivas endurecen el control férreo de las autoridades sobre la libertad de expresión

La campaña represiva de protestas pacíficas en toda Rusia, en la que cientos de personas han sido detenidas y otras muchas han sido golpeadas por la policía, demuestra el desprecio absoluto de los derechos humanos fundamentales por parte de las autoridades; así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

“La Constitución rusa consagra el derecho de reunión pacífica, aunque nadie lo diría después de las escenas que hemos visto hoy. Después de intentar intimidar a la gente con chantaje y hostigamiento para que se abstuvieran de participar en las manifestaciones, las autoridades de Moscú, San Petersburgo y otros lugares han castigado con palizas y detenciones a los varios cientos de personas que acudieron”, ha manifestado Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

El derecho de protesta pacífica es un derecho humano fundamental, no un privilegio que pueda concederse o negarse a capricho.
Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central

“El control férreo que ejercen las autoridades rusas sobre la libertad de expresión se endurece por momentos. El derecho de protesta pacífica es un derecho humano fundamental, no un privilegio que se concede o niega por capricho. Pedimos la liberación inmediata de todos los manifestantes pacíficos que se han visto afectados por estas detenciones, y que se respete íntegra y genuinamente el derecho a celebrar concentraciones pacíficas.”

Hoy se han celebrado concentraciones públicas de protesta contra la corrupción en ciudades y localidades de toda Rusia. Amnistía Internacional ha podido confirmar decenas de detenciones practicadas en Moscú, y toma nota de los informes de observadores independientes fiables que señalan numerosas detenciones en San Petersburgo, Vladivostok, Kaliningrado, Sochi, Tula, Lipetsk y Blagoveschensk.

Amnistía Internacional habló con un testigo presencial que describió escenas de palizas generalizadas por la policía en Moscú, así como cordones policiales para obstruir la circulación de las personas y vehículos en fila preparados para detener a los manifestantes.

En Rusia, para celebrar una reunión pública se necesita el permiso expreso de las autoridades, que suelen denegar por motivos arbitrarios.

En Moscú se autorizó a los manifestantes a concentrarse en la avenida Sajarov, una calle principal de la ciudad. Sin embargo, los organizadores no consiguieron alquilar un escenario y equipo de megafonía para la protesta. Según ellos, la razón era que las autoridades habían intimidado a las empresas que alquilan los equipos.

Aleksei Navalny, líder de la protesta y activista contra la corrupción, pidió a los manifestantes que, en vez de allí, se concentraran en una zona del centro de Moscú destinada a las celebraciones oficiales de días festivos. Las autoridades calificaron la iniciativa de provocación y llamamiento a una reunión ilegal, y el día de la concentración practicaron detenciones masivas.

Aleksei Navalny fue detenido por la mañana, cuando salía del bloque de viviendas donde reside, y acusado del delito administrativo de infringir reiteradamente la normativa sobre reuniones públicas, punible hasta con 30 días de reclusión. Amnistía Internacional piensa que fue detenido para que no pudiera sumarse a las protestas.