Yemen: La guerra olvidada

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Un conflicto cada vez más intenso

El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí atacó desde el aire al grupo armado de los huzíes en Yemen, desencadenando un auténtico conflicto armado.

Durante los dos años siguientes, el conflicto se ha ido extendiendo y los combates se han propagado por todo el país. En todo Yemen se cometen espeluznantes crímenes de guerra y abusos contra los derechos humanos, causando un sufrimiento insoportable a la población civil.

A los incesantes bombardeos aéreos de las fuerzas de la coalición hay que añadir la batalla que libran en tierra las facciones rivales: por un lado los huzíes, grupo armado cuyos miembros son seguidores del zaidismo (rama del islam chií), aliados a los simpatizantes del ex presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh; por otro, las fuerzas contrarias a los huzíes, aliadas con el actual presidente, Abd Rabbu Mansour Hadi, y con la coalición liderada por Arabia Saudí.

En medio se encuentra atrapada la población civil, con más de 12.000 víctimas mortales y heridos, y una crisis humanitaria que crece vertiginosamente.

Durante dos años, la mayor parte del mundo ha hecho caso omiso de este feroz conflicto y ha tenido pocas noticias sobre sus devastadoras consecuencias.

Palabras de Amal Sabri, residente en Moca, con las que describe el ataque aéreo que se saldó con, al menos, 63 víctimas mortales
[Era] como el día del Juicio Final. Cuerpos y cabezas por todas partes, envueltos en llamas y cenizas.

Un alto precio para la población civil

La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen. Además de causar muertes y heridas a miles de civiles, el conflicto ha exacerbado una crisis humanitaria que ya era grave, producto de años de pobreza y mal gobierno, provocando un inmenso sufrimiento humano.

Unos 18,8 millones de yemeníes dependen actualmente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Para impedir la llegada de suministros a las fuerzas huzíes, la coalición ha impuesto un bloqueo aéreo y naval parcial que ha limitado gravemente la importación y aprovisionamiento de combustible y otros productos esenciales, obstaculizando el acceso a agua, alimentos, asistencia humanitaria y suministros médicos, y provocando un fuerte aumento de los precios de la alimentación. Esto ha conducido a millones de personas a una situación desesperada. Los destrozos provocados por los ataques aéreos en infraestructuras logísticas básicas, como puentes, aeropuertos y puertos, han supuesto también un grave obstáculo para la circulación de ayuda humanitaria esencial.

Mi hijo murió con sólo catorce horas de vida [...]. Los médicos nos dijeron que necesitaba cuidados intensivos y oxígeno porque no tenía suficiente líquido. Lo llevamos a todos los hospitales que pudimos hasta que finalmente murió. Quise llevármelo fuera de la ciudad, pero no había modo de salir.

Los destrozos provocados por los ataques aéreos en infraestructuras logísticas básicas, como puentes, aeropuertos y puertos, también han supuesto un grave obstáculo para la circulación de ayuda humanitaria esencial.

El grupo armado huzí y sus fuerzas aliadas están también poniendo en peligro la vida de miles de civiles en la ciudad meridional de Taiz al limitar la entrada de suministros médicos esenciales y de alimentos. Asimismo, el personal humanitario acusa a los huzíes de restringir en exceso la circulación de bienes y trabajadores, y de obligar a algunos programas de ayuda a cerrar.

El coste humano del conflicto

+4.600

civiles muertos durante el conflicto; +8.000 heridos

3 mill.

personas obligadas a huir de sus hogares a causa de los combates

18,8 mill.

personas que necesitan ayuda humanitaria: comida, agua, refugio, combustible y saneamiento

2 mill.

menores sin escuela

Los bandos en lucha 

Grupo armado de los huzis

Por un lado, está el grupo armado de los huzíes (los “Comités de Populares”, como se los conoce habitualmente), apoyados por algunas unidades del ejército y por grupos armados leales al ex presidente Ali Abdullah Saleh.

Fuerzas de la coalición

Por otro, la coalición militar dirigida por Arabia Saudí y apoyada por el presidente Hadi, que ha llevado a cabo ataques aéreos y operaciones en tierra en Yemen. Son miembros de esta coalición Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Qatar y Sudán. Estados Unidos y el Reino Unido han facilitado importante apoyo logístico y de inteligencia a la coalición. 

La fuerza de la explosión lanzó despedidas a mis hermanas y mi madre hasta una distancia de cinco metros. Murieron en el acto. No consiguieron desenterrar el cuerpo Hani hasta 12 horas después. El único sobreviviente mi padre, Faisal, (de 60 años).
Leila Hayal perdió a su madre y a cuatro hermanas en un bombardeo aéreo de la coalición que destruyó su casa de Taíz la madrugada del 16 de junio de 2015

La coalición está aliada con grupos armados hostiles a los huzíes, que operan sobre el terreno en Yemen, conocidos como “Comités de Resistencia Popular”. También reciben apoyo de unidades de las fuerzas armadas leales al presidente Hadi y de otras facciones.

Tipos de ataques prohibidos por el derecho internacional durante un conflicto:

Contra la población civil

Contra viviendas o edificios civiles

Contra instalaciones médicas

Lanzados desde áreas con población civil

Todos los bandos cometen abusos contra los derechos humanos 

Amnistía Internacional ha reunido indicios que ponen de manifiesto cómo todas las partes en el conflicto han cometido violaciones graves de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra.

Amnistía Internacional ha documentado 34 ataques aéreos en seis gobernaciones (Saná, Sada, Hajjah, Al Hudayda, Taiz y Lahj) por parte de la coalición liderada por Arabia Saudí, que aparentemente violaron el derecho internacional humanitario —las normas que se aplican durante los conflictos, también conocidas como “leyes de la guerra”— y causaron la muerte de 494 civiles (de ellos, al menos 148 menores de edad) y heridas a 359. Algunos de estos ataques parecen haber tenido deliberadamente como objetivo bienes de carácter civil como hospitales, escuelas, mercados y mezquitas, por lo que podrían constituir crímenes de guerra.

La coalición encabezada por Arabia Saudí ha empleado también municiones de racimo, armas explosivas letales cuyo uso está prohibido por el derecho internacional. Al ser lanzadas, estas armas liberan decenas —a veces cientos— de “minibombas” que a menudo quedan sin explotar y pueden causar terribles heridas mucho después del ataque. Amnistía Internacional ha documentado el uso por la coalición de al menos cuatro tipos de municiones de racimo, incluidos modelos fabricados en Estados Unidos, Reino Unido y Brasil.

A diario, se utilizan en zonas residenciales armas de poca precisión que causan víctimas civiles. Estos ataques indiscriminados violan las leyes de la guerra.

Estaba de pie en la cocina cuando oí una explosión. De repente, sólo podía sentir algo en el cuello [...] Ahora estoy tetrapléjica, paralizada de cuello para abajo. Esa noche la metralla me entró por el cuello, y me salió por la séptima vértebra. Nos acabábamos de mudar a nuestra nueva casa; pensamos que estábamos a salvo. ¿Quién va a cuidar ahora de mi familia?
Anhar Najeeb, de 55 años y madre de dos hijos, resultó gravemente herida el 1 de julio de 2015, cuando un aluvión de cohetes cayó sobra la región de Adén, densamente poblada

Amnistía Internacional ha investigado también 30 ataques terrestres en Adén y Taiz, llevados a cabo por fuerzas tanto favorables como hostiles a los huzíes, en los que no se distinguió entre combatientes y población civil, y en los que murieron al menos 68 civiles, la mayoría de los cuales eran mujeres, niños y niñas. Combatientes de ambos bandos han empleado armas poco precisas —como fuego de artillería y mortero o cohetes Grad— en áreas civiles densamente pobladas. También han operado en zonas residenciales, lanzando ataques desde viviendas, escuelas y hospitales, o desde sus inmediaciones. Todos estos ataques son violaciones graves del derecho internacional humanitario y podrían constituir crímenes de guerra.

El grupo armado huzí, respaldado por las fuerzas de seguridad del Estado, ha lanzado una oleada de detenciones de adversarios, arrestando arbitrariamente a punta de pistola a las personas críticas –entre ellas defensores y defensoras de los derechos humanos, periodistas y personas del entorno académico– y sometiendo a desaparición forzada a algunas de ellas en el marco de una campaña de terror, concebida para acallar la disidencia en las zonas de Yemen bajo control huzí.

Por su parte, las fuerzas contrarias a los huzíes y aliadas al presidente Hadi y a la coalición, han puesto en marcha una campaña de intimidación y hostigamiento contra el personal hospitalario de Taiz, y están poniendo en peligro a la población civil, al haber apostado a combatientes o establecido posiciones militares cerca de centros médicos.

Armas que alimentan la crisis

“El flujo irresponsable e ilegítimo de armas a las partes beligerantes en Yemen ha contribuido directamente al sufrimiento de la población civil en una escala masiva. Es hora de que los líderes mundiales dejen de anteponer sus intereses económicos”, James Lynch, Amnistía Internacional.

Pese a las numerosas noticias sobre comportamientos temerarios en Yemen y sobre las devastadoras repercusiones que las violaciones graves del derecho internacional están teniendo sobre la población civil, muchos países han continuado vendiendo y transfiriendo armas a Arabia Saudí y a otros países miembros de la coalición para su uso en el conflicto. También se han desviado armas que han acabado en manos de las fuerzas huzíes y de otros grupos armados que luchan en Yemen.

Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Canadá y Turquía han declarado transferencias de armas a Arabia Saudí —incluidos drones, bombas, torpedos, cohetes y misiles— por valor de cerca de 5.900 millones de dólares estadounidenses entre 2015 y 2016.

Varios de estos países son Estados Partes en el Tratado sobre el Comercio de Armas, cuyo objetivo es “reducir el sufrimiento humano” y que prohíbe las transferencias de armas si existe un alto riesgo de que sean utilizadas para cometer violaciones graves del derecho internacional.

Amnistía Internacional insta a todos los Estados a que garanticen que no se suministra a ninguna de las partes en conflicto en Yemen —ni directa ni indirectamente— armas, municiones, equipos militares o tecnología que se puedan utilizar en el conflicto hasta que cesen estas graves violaciones. Esto abarca también el apoyo logístico y económico a estas transferencias.

Necesidad urgente de rendición de cuentas

En este contexto de anarquía y abusos, hay una necesidad urgente de verdad, rendición de cuentas y justicia para las víctimas del conflicto.

Dadas las aparentes deficiencias de las investigaciones emprendidas hasta la fecha por Arabia Saudí y Yemen, Amnistía Internacional considera que la única forma de conseguirlo es mediante una investigación internacional independiente, liderada por la ONU, sobre las presuntas violaciones cometidas por todas las partes en conflicto, a fin de que todos los responsables comparezcan en juicios con las debidas garantías, y de que se tomen medidas efectivas para abordar el sufrimiento de las víctimas y de sus familias, y para ayudarlas a reconstruir sus vidas.

#Yemen

Actúa ya para detener la venta de armas que propician violaciones y destruyen a la población civil de Yemen.

Tuit Tuit