Afganistán: Debe investigarse el abominable castigo de 100 latigazos por “adulterio”

La flagelación pública por “adulterio” a la que han sido sometidos un hombre y una mujer a manos de las autoridades locales en la provincia de Ghor, oeste de Afganistán, es abominable, y las autoridades afganas deben hacer rendir cuentas a los responsables. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional.

La pareja fue condenada ilegalmente a 100 latigazos por un tribunal de primera instancia de la localidad de Cheghcheran, en Ghor. Uno de los jueces del tribunal ejecutó posteriormente la condena en público, en presencia de policías y otras autoridades, el 30 de agosto de 2015, pero la flagelación no llegó a la atención pública hasta que fue retransmitida por la televisión afgana.

Las autoridades afganas deben iniciar de inmediato una investigación sobre este caso, y garantizar que todos los responsables rinden cuentas de sus actos. La información de que este atroz castigo de 100 latigazos fue impuesto por un tribunal de primera instancia que forma parte del sistema de justicia oficial de Afganistán resulta sumamente inquietante.
Horia Mosadiq, investigadora de Amnistía Internacional sobre Afganistán

“Las autoridades afganas deben iniciar de inmediato una investigación sobre este caso, y garantizar que todos los responsables rinden cuentas de sus actos. La información de que este atroz castigo de 100 latigazos fue impuesto por un tribunal de primera instancia que forma parte del sistema de justicia oficial de Afganistán resulta sumamente inquietante”, ha manifestado Horia Mosadiq, investigadora de Amnistía Internacional sobre Afganistán.

“El castigo corporal constituye una pena cruel, inhumana y degradante y, en este caso, con el grado de violencia y humillación que entraña, puede constituir tortura. Este tipo de penas están prohibidas por el derecho internacional. El hecho de que esta pareja haya sido condenada aparentemente por 'adulterio', un acto que, para empezar, jamás debería ser delito, agrava aún más este caso.”

“Este no es en absoluto un ejemplo aislado de la crueldad y la ilegalidad de las penas que se están imponiendo y ejecutando en Afganistán, sino que es algo especialmente habitual en el sistema de justicia no oficial que aún existe en numerosas zonas del país. El gobierno afgano debe hacer más por imponer una supervisión más estricta a todos los tribunales, tanto oficiales como no oficiales, y además debe abolir el castigo corporal en su totalidad.”

Los talibanes y otros grupos armados insurgentes también son a menudo responsables de infligir castigos corporales en público, y de llevar a cabo ejecuciones públicas.