Estratagemas jurídicas para destruir al “enemigo interno”: ONG rusas calificadas de “agentes extranjeros”

“Primero vinieron a por a los socialistas y yo guardé silencio, porque no era socialista.“Luego vinieron a por los sindicalistas y yo guardé silencio, porque no era sindicalista.“Después vinieron a por los judíos y yo guardé silencio, porque no era judío.“Entonces vinieron a por mí, y no quedaba nadie para hablar en mi nombre.”

Entre los numerosos carteles colgados en las paredes de las oficinas de las Madres de Soldados de San Petersburgo hay uno azul que tiene estampado en relieve el famoso lamento del pastor protestante Martin Niemöller sobre la Segunda Guerra Mundial.Ella Polyakova, fundadora de la ONG, veterana defensora de los derechos humanos y pacifista, ve en estas frases un paralelismo con la situación a la que se enfrenta actualmente.Madres de Soldados está entre los centenares de ONG rusas que son blanco de inspecciones y otras formas de persecución de las autoridades con arreglo a la draconiana “Ley de Agentes Extranjeros” aprobada en julio de 2012.Desde el 28 de agosto de este año, Madres de Soldados es una de las ONG que ha sido tildada en la práctica de espía extranjero: al mismo tiempo, los medios de comunicación estatales han desprestigiado a las organizaciones y a sus directores.En ruso, el término “agente extranjero” se asocia indeleblemente al espionaje de la época de la guerra fría y evoca otros epítetos como “traidor” o “enemigo”.¿Cuál es el delito de Ella Polyakova? Se atrevió a hablar en público sobre la presunta muerte de soldados rusos en Ucrania, en un contexto en el que las autoridades rusas han negado repetidamente toda participación en el conflicto armado.

 

En la Rusia de hoy en día, el trabajo de organizaciones sobre asuntos que se desvían de la línea del partido provoca de inmediato levantamientos de ceja e invita a un aumento de la vigilancia.Según Ella Polyakova, “el principal objeto de la ley es impedir que las organizaciones de derechos humanos influyan en la opinión pública”.Además de Madres de Soldados –que defiende los derechos humanos de quienes sirven en las fuerzas armadas rusas–, el Ministerio de Justicia acusa de “cumplir las funciones de un agente extranjero” a ONG que trabajan en cuestiones tan dispares como la observación de elecciones, el medio ambiente, la homofobia y otros tipos de discriminación."Mentira manifiesta"En un principio, las autoridades esperaban que los denominados “agentes extranjeros” se registrasen como tales por iniciativa propia e imprimiesen ese calificativo en todas sus publicaciones.Sin embargo, las ONG se aliaron y se opusieron a esa clasificación. Llevaron su causa a los tribunales tras hacer un pacto según el cual nunca aceptarían tales condiciones voluntariamente.“El término ‘agente’ siempre hace referencia a una persona que cumple las órdenes de otra. Eso es una mentira manifiesta. Es inaceptable. Ningún donante extranjero nos ha dado nunca una orden concreta; no trabajaríamos de ese modo”, declaró Oleg Orlov, presidente de la junta directiva del Centro de Derechos Humanos Memorial, con sede en Moscú, que se ocupa de un amplio conjunto de cuestiones de derechos humanos y es una de las ONG contra las que se dirigen las medidas.La ley establece dos criterios principales para calificar una ONG de “agente extranjero”: participar en “actividades políticas” y recibir financiación extranjera.La mayor dificultad radica en definir “actividades políticas”. Al hacer las autoridades rusas una interpretación amplia del término, diversos tipos de organizaciones entran en conflicto con organismos estatales.Oleg Novikov, portavoz de Verdicto Público, ONG que aborda los abusos policiales, atribuye esta “lógica primitiva” al temor de las autoridades de que su base de poder se vea socavada por influencias extranjeras.La organización de Oleg Novikov ha estado en el punto de mira simplemente por prestar asistencia letrada gratuita a personas detenidas en el transcurso y después de las protestas de oposición que tuvieron lugar en la plaza Bolotnaya de Moscú en 2012.Inspección de ONGPoco después la entrada en vigor de la ley, a finales de 2012, la Fiscalía federal y el Ministerio de Justicia empezaron a inspeccionar oficinas de ONG. Su objetivo era encontrar alguna justificación, por pequeña que fuese, para calificar a las organizaciones de “agentes extranjeros”.Numerosas ONG contaron a Amnistía Internacional que estas inspecciones solían durar hasta un mes o más y con frecuencia participaban en ellas una variedad de organismos estatales: representantes de la Fiscalía, del Ministerio de Justicia, inspectores fiscales, inspectores de trabajo, el regulador de los medios de comunicación y a veces incluso funcionarios del departamento de bomberos o de saneamiento.Hasta reporteros del canal nacional NTV llegaron a acompañar en ocasiones a los funcionarios. En una de tales inspecciones de la oficina de Amnistía Internacional en Moscú, en marzo de 2012, al personal se le dijo que la presencia de los periodistas era una “coincidencia”.Algunas ONG se vieron sometidas a esta desagradable experiencia más de una vez. Entre tanto, su trabajo legítimo se interrumpía mientras hacían malabarismos para satisfacer los requisitos de las inspecciones.Las ONG a las que posteriormente se les ordenó registrarse como “agentes extranjeros” recibieron cuantiosas multas cuando se negaron a ello. Las consiguientes batallas judiciales y campañas de difamación intimidaron a trabajadores de ONG, ocasionaron una disminución de las donaciones y, en algunos casos, indujeron a las organizaciones a cerrar definitivamente.El genio había salido de la lámpara, y lo peor todavía estaba por llegar.El segundo asaltoContrariadas por no haber logrado obligar a las ONG independientes a registrarse como “agentes extranjeros”, las autoridades rusas dieron otra vuelta de tuerca a la ley en junio de 2014. Se facultó al Ministerio de Justicia para, de forma unilateral, clasificar en la práctica a las organizaciones como espías extranjeros.Las ONG afectadas se han visto envueltas de nuevo en prolongadas batallas judiciales para limpiar sus nombres. Alrededor de una docena de ellas han acabado por llevar su causa al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde el proceso está en curso.Mientras tanto se ha intensificado la persecución contra las organizaciones.“Después de la adopción de la ley empezó una nueva vida”, contó Ella Polyakova, refiriendo que habían entrado ilegalmente en su oficina y que habían cortado algunas de las líneas telefónicas. Las llamadas a la línea directa de la organización han disminuido, probablemente por miedo a que la información esté sujeta a vigilancia.La sede de Memorial en Moscú ha sufrido actos vandálicos en dos ocasiones: alguien pintó un grafiti con las palabras “agente extranjero” en el muro exterior y unos desconocidos destrozaron la puerta de entrada.Grigory Melkonyants, director adjunto de Golos, única red rusa de observadores electorales independientes, habló de la merma de apoyo público: “En general, ha cambiado la actitud de la gente hacia las ONG. Los políticos y los funcionarios se han vuelto contra nosotros debido a la propaganda”.En 2012, Golos devolvió 7.000 euros del Premio Sájarov a la Libertad de Expresión, pero ello no impidió que clasificaran a la organización como “agente extranjero” y que se viera envuelta en largos meses de batallas judiciales.El mes pasado hubo un breve atisbo de esperanza, cuando un tribunal municipal de Moscú dictó que la organización no era un “agente extranjero”. Sin embargo, unos días después, el Comité Electoral Central impidió a observadores de Golos hacer un seguimiento de los colegios electorales en las elecciones regionales rusas.Hay temores de que se estén preparando restricciones aún más estrictas. Ya se están debatiendo nuevas enmiendas a la ley para impedir que representantes de los organismos estatales colaboren con organizaciones que figuren en la lista.“Enemigo interno”La “Ley de Agentes Extranjeros” es el elemento principal de un conjunto de leyes represivas promulgadas desde que Vladimir Putin regresó a la presidencia en 2012.Consideradas en su conjunto, estas leyes reflejan la percepción oficial de que la sociedad civil es una “quinta columna” empeñada en socavar el Estado, explicó Aleksandr Daniel, destacado historiador del Centro de Investigación Histórica de San Petersburgo, de la organización Memorial.“Actualmente se está forjando la cosmovisión oficial. Existe un concepto de Estado según el cual éste es siempre fuerte y está rodeado de enemigos, que operan a través del enemigo interior”.Esta forma de pensar no ha hecho sino afianzarse desde marzo de 2014, tras la intervención militar de Rusia en Crimea y el conflicto armado en el este de Ucrania. Ahora, cualquier persona se convierte en blanco si cuestiona las motivaciones o acciones del Estado, y la disidencia se aplasta casi siempre de inmediato.“Sigo sin poder respirar con libertad al tomar en consideración todo lo que está ocurriendo”, declaró Aleksandr Daniel.Trabajar por un futuro mejorLas ONG rusas se mantienen firmes en que sus actividades están destinadas únicamente a ayudar a la gente corriente de Rusia.Lo más increíble de la situación es que las autoridades respetan otras facetas del trabajo de estas organizaciones.Algunas de las organizaciones de derechos humanos que están en el punto de mira reciben al mismo tiempo subvenciones presidenciales por algunas de sus actividades.Ella Polyakova, de la organización Madres de Soldados, es incluso miembro del Consejo Presidencial para la Sociedad Civil y los Derechos Humanos. Ha instado al Consejo a que plantee el asunto directamente al presidente Putin.Por tanto, la lucha continúa.“Hoy tenemos problemas con el gobierno. Recibimos un apoyo considerablemente menor de la sociedad. Pero esto no cambia nuestro rumbo. Tenemos que hacer lo que hacemos: quizás debamos hacerlo con más intensidad”, afirmó Aleksandr Daniel.Oleg Orlov coincide: “Soy un patriota: amo a mi país y quiero que la situación mejore. Nuestro gobierno llama a esto política. Yo, sin embargo, creo que querer ver una mejora es un deseo natural de todo ciudadano.”Pese a que el margen para la libertad de expresión mengua a pasos agigantados, muchas personas en Rusia están expresando su opinión públicamente. Entre el 6 y el 12 de octubre, activistas de Amnistía Internacional mostrarán su solidaridad con ellas durante una semana de acción destinada a hacer saber a los dirigentes rusos que el resto del mundo no guardará silencio. Actúa e infórmate en www.amnesty.org/Speak-Out-Russia.