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Hermana Helen Prejean: Educar contra la pena de muerte

Este año, el Día Mundial contra la Pena de Muerte se ha dedicado a “enseñar la abolición”. Para conmemorar la ocasión, la hermana Helen Prejean, activista contra la pena de muerte de renombre mundial, ofreció a Amnistía Internacional su relato personal sobre cómo la educación de las personas en el asunto de la pena de muerte puede cambiar las cosas.

La hermana Helen Prejean ha sido directora de educación religiosa en la parroquia de St. Frances Cabrini, en Nueva Orleans (Estados Unidos). Ha sido también directora de formación en su comunidad religiosa y ha dado clase a estudiantes de primer y segundo grado de enseñanza secundaria.

La hermana Helen comenzó su labor ministerial con presos en 1981, cuando dedicaba su vida a los pobres de Nueva Orleans. Aunque residía en el complejo residencial de Saint Thomas, hizo amistad por correspondencia con Patrick Sonnier, asesino convicto de dos adolescentes condenado a morir en la silla eléctrica de la Prisión Estatal Angola, en Luisiana. El relato autobiográfico de su relación con Patrick Sonnier y otros condenados a muerte se plasmó en la película Pena de muerte (Dead Man Walking), ganadora de un Oscar.

Quince años después de empezar su cruzada, esta monja católica ha presenciado cinco ejecuciones en Luisiana y en la actualidad se dedica a educar a la opinión pública sobre la pena de muerte dando conferencias, organizando actos y escribiendo. Como fundadora de Survive, grupo de defensa de víctimas en Nueva Orleans, sigue asesorando no sólo a reclusos condenados a muerte, sino también a los familiares de víctimas de asesinato.

“Educar a la gente sobre la pena de muerte es la misma tierra de cultivo en la que germina la abolición”. Así explica la hermana Helen la importancia de educar a las personas sobre este asunto. “Cuando salí de la sala de ejecución en Los Ángeles después de presenciar cómo Patrick Sonnier era electrocutado hasta morir, supe que lo que debía hacer era concienciar a las personas sobre este asunto.” 

“La mayoría nunca ha visto una prisión por dentro, y mucho menos una sala de ejecución, ¿cómo van a ser conscientes del asunto si ninguno de nosotros se lo hace ver?  Esa es la razón de mis viajes por todo Estados Unidos dando conferencias, de mis dos libros y de mi colaboración con Tim Robbins en la película Pena de muerte y con Jake Heggie y Terrence McNally en el musical Death Man Walking.” La hermana Helen afirmó que la única forma de sacudir las conciencias era el discurso público generalizado y continuo en todos los formatos posibles.

Dijo que existe un conjunto de elementos que favorecen la sinergia para convencer a la gente con respecto a la pena de muerte:

•    Ayudar a comprender la angustia de los familiares de las víctimas, que esperan durante 10 o 20 años a que se haga justicia. También es importante acompañar a esos familiares en el sentimiento de indignación por la muerte violenta de un ser querido. •    Ayudar a comprender la humanidad de la persona que ha sido víctima de homicidio. Las personas valen más que sus peores actos; mostrar la humanidad con relatos. •    Mostrar lo degradante, selectiva y racista que es la práctica de la pena de muerte, lo que conduce inevitablemente a errores. En Estados Unidos, 135 personas declaradas culpables por error han sido exculpadas y ya no están condenadas a muerte, la mayoría gracias al esfuerzo de los voluntarios universitarios del Proyecto Inocencia. •    Mostrar el historial tras 30 años de práctica: la mayoría de los Estados que ejecutan a personas presentan índices de delincuencia superiores a los Estados que no ejecutan. •    Señalar el coste de la pena de muerte: hasta los fiscales llaman a los casos de pena de muerte los “Cadillac” del sistema de justicia penal.

La hermana Helen afirma que la labor de educar a las personas sobre la realidad de las ejecuciones en Estados Unidos ha sido muy importante.

“Tomar conciencia de los errores del sistema ha llevado a muchos a recelar del sistema de justicia penal, cuando antes pensaban simplemente que Estados Unidos tenía ‘el mejor sistema de justicia del mundo’. Se ha producido un cambio real de actitudes en la comunidad católica, cuyo apoyo a la pena de muerte ahora está por debajo de la media nacional. El terreno para el diálogo es más permeable, ya no es tan duro y hostil.”

La hermana Helen añade que ciertos sectores de población se muestran más receptivos: la gente joven, las personas cercanas a la lucha de la gente pobre y la comunidad católica. Su planteamiento de enseñar a las personas que no sabían nada sobre el asunto, especialmente los jóvenes, se basa en lo que lleva haciendo desde hace 20 años con el público.

“Relatos con datos intercalados sobre la pena de muerte. Tim Robbins ha escrito la obra Dead Man Walking, que se está representando en institutos y universidades de todo el país. La obra dramática ocupa el centro del discurso, pero al menos hacen falta otros dos departamentos para leer el libro y plantear el asunto en clases, departamentos de arte, etc. Está teniendo una gran repercusión.”

La hermana Helen señala que la obra se puede representar en todas las escuelas de habla inglesa, no sólo en Estados Unidos.

“Ahondando en la pena de muerte, estudiantes y profesores profundizan en el significado de los derechos humanos y disponen de un foro en el que debatir sobre la tortura. ¿Constituye la pena de muerte tortura mental o física?”

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, con independencia de la naturaleza del crimen, las características de su autor o el método empleado por el Estado para quitar la vida al condenado.