Mujeres se manifiestan en Dinamarca a favor de la legislación sobre la violación basada en el consentimiento.

Hablemos del SÍ

El sexo sin consentimiento es violación. Así de simple. O, al menos, debería serlo.

Sin embargo, la realidad es que solo 16 de 31 países europeos analizados por Amnistía Internacional tienen leyes que definen la violación basándose en la ausencia de consentimiento. Son los siguientes:

  • Bélgica
  • Croacia
  • Chipre
  • Dinamarca
  • Finlandia
  • Alemania
  • Grecia
  • Islandia
  • Irlanda
  • Luxemburgo
  • Malta
  • Eslovenia
  • España
  • Suecia
  • Suiza
  • Reino Unido

Por el contrario, los otros definen la violación en función de otros parámetros, como si se empleó violencia o si hubo amenazas de violencia.

Pero, ¿qué pasa con los casos en los que no hay violencia física? ¿Qué hay de los casos en los que la víctima no reaccionó, se quedó paralizada, no a causa de la violencia, sino por puro terror, porque la persona que lo hizo era su amigo o pareja? Sabemos que esto sucede, así que la legislación debe tenerlo en cuenta.

Al mismo tiempo, la prevalencia de la violación en Europa es asombrosa. Las cifras de una encuesta realizada en toda la Unión Europea muestran que:

  • en Europa, 1 de cada 20 mujeres de 15 años o más ha sido violada. Eso representa alrededor de 9 millones de mujeres.
  • en Europa, 1 de cada 10 mujeres de 15 años o más sufrido algún tipo de violencia sexual.

Las leyes guían las actitudes y las conductas de la gente, por lo tanto, es crucial que en la legislación quede claro que el sexo sin consentimiento constituye violación.

La violación en Europa

La prevalencia de la violación en Europa es asombrosa.

1/20
mujeres de 15 años o más en la UE ha sido violada
9 MILLONES
de mujeres afectadas
1/10
mujeres de 15 años o más en la UE ha sufrido algún tipo de violencia sexual

¿Qué es el consentimiento para mantener relaciones sexuales?

Activista de Dinamarca.
Mujeres de toda Europa, incluida Dinamarca, donde se tomó esta foto, están haciendo campaña en favor de una legislación sobre la violación basada en el consentimiento. ©John Nielsen

En lo que se refiere a las relaciones sexuales, el consentimiento lo es todo. A pesar de que el concepto es bastante sencillo, cuando se habla de él surgen diversas preguntas:

Para tener relaciones sexuales, tienes que saber que la persona con la que deseas tenerlas también quiere tener relaciones sexuales contigo.

Algunas personas preguntan si deben firmar un contrato para tener relaciones sexuales. La respuesta es no. Simplemente deben comunicarse con la otra persona y asegurarse de que todos los actos sexuales que realicen se hacen con consentimiento mutuo.

el consentimiento sexual debe ser una elección voluntaria y libre para todas las partes implicadas. Guardar silencio o no decir ‘no’ NO es lo mismo que dar el consentimiento.

La cuestión no es si la persona dice “no”, sino, más bien, si dice “sí”.

Una buena regla general sería: en caso de duda, pregunta. Si sigues dudando, detente.

No es incómodo preguntar y no debes seguir adelante a menos que la otra persona consienta. Si una persona está dormida o inconsciente, esa persona no puede reaccionar, lo que significa que no puede dar su consentimiento a ninguna clase de acto sexual.

El ya famoso vídeo del té explica muy bien qué es el consentimiento.

Se está produciendo un cambio

Pese a lo muy abrumadores que resultan estos hechos, ya se han registrado avances importantes. Estamos ante un movimiento apasionado y valiente de mujeres, supervivientes y aliadas y, gracias a su esfuerzo, las cosas están cambiando en toda Europa.

Desde que en 2018 Amnistía Internacional comenzara a analizar la legislación sobre el aborto en Europa, otros diez países han aprobado leyes basadas en el consentimiento: Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Grecia, Islandia, Malta Suecia y Suiza.

Otros países, como Países Bajos, también se están planteando reformar su legislación, que ha quedado obsoleta.

Las supervivientes han tenido la valentía de compartir sus experiencias y han hecho campaña para que las leyes y las actitudes no se fundamenten en mitos sobre la violación, sino en la propia realidad: que el sexo sin consentimiento constituye violación.

Amnistía Internacional ha apoyado a responsables de campañas y activistas en toda Europa, y ha estado involucrada a la hora de ejercer presión sobre los gobiernos para que introduzcan reformas.

Lee la perspectiva general de Amnistía sobre la violación en Europa.

“¡Exigimos respeto y justicia!”

La historia de Kirstine

En Europa la violación no se denuncia

La violación es una forma de violencia sexual y puede tener un profundo impacto emocional, físico y psicológico en la víctima. Cualquiera, independientemente de su género, puede ser víctima de violación. Sin embargo, es un delito que afecta desproporcionadamente a mujeres y niñas.

A pesar de su gravedad, en Europa las cifras de denuncias de casos de violación siguen estando muy por debajo de la realidad. El miedo a no ser creída, la desconfianza en el sistema de justicia o el estigma disuaden a demasiadas mujeres de denunciar una violación.

Entre las mujeres y niñas que pueden enfrentar desafíos concretos si hacen valer sus derechos se pueden citar a las trabajadoras sexuales, las mujeres transgénero, las que viven en zonas rurales, las mujeres sin hogar, las solicitantes de asilo, las mujeres en situación de migración irregular y las que padecen abuso de sustancias o enfermedad mental.

Y cuando denuncian, la probabilidad de que los hechos sean juzgados es pequeña. A menudo los casos se archivan en distintas etapas de las actuaciones judiciales sin llegar siquiera a juicio. Esto significa que los perpetradores no rinden cuentas.

Los mitos nocivos y los estereotipos de género sobre lo que constituye violación y consentimiento están generalizados tanto en los sistemas de justicia como en las sociedades en general.

“No creo que fuese capaz de volver a relatar lo que pasó.”

La historia de Emilie

Cambiar las leyes contribuirá a cambiar actitudes

Infografía del consentimiento.

La adopción de leyes basadas en el consentimiento no impedirá que las violaciones sigan ocurriendo, pero es un paso importante para cambiar actitudes y obtener justicia. Las leyes orientan las actitudes y las conductas de la gente, por lo tanto deben dejar claro que el sexo sin consentimiento constituye violación.

Una encuesta de 2014 y otra de 2016 revelaron algunas actitudes preocupantes entre la población de la UE:

  • más de 1 de cada 4 personas en la UE cree que las relaciones sexuales sin consentimiento podrían estar justificadas en ciertas circunstancias, como por ejemplo, si la víctima está borracha o bajo los efectos de drogas, va voluntariamente a casa con alguien, lleva ropa sugerente, no dice claramente que ‘no’ o no se resiste físicamente;
  • más de 1 de cada 5 personas en la UE cree que las mujeres a menudo inventan o exageran las denuncias de abusos o violación.

Nada de lo anterior es correcto; todo está enraizado en estereotipos nocivos y sexistas sobre las víctimas de violación. El único responsable de una violación es el perpetrador.

Estos estereotipos están tan generalizados en la sociedad como en los tribunales. En 2013, en Suecia, tres jóvenes varones fueron absueltos de violar a una niña de 15 años con una botella hasta provocarle una hemorragia. La sentencia decía: “Las personas que mantienen relaciones sexuales hacen cosas de forma natural con el cuerpo de las demás de forma espontánea, sin pedir consentimiento”. Los jueces insinuaron también que la negativa de la niña a abrir las piernas podía haber sido signo de “timidez”.

La indignación provocada por este caso desencadenó la creación del nuevo movimiento nacional, FATTA (“Entérate”), uno de los principales factores del reciente cambio legislativo en Suecia, donde la ley reconoce ahora el simple hecho de que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación.

Las supervivientes están logrando que las cosas cambien

Gracias a la determinación de las supervivientes que llevan años haciendo campaña, estamos viendo avances.

El año 2014 marcó un hito para todas las personas que luchan contra la violencia sexual ejercida sobre las mujeres en Europa con la entrada en vigor del Convenio de Estambul, en virtud del cual los gobiernos garantizan el derecho a una vida, tanto pública como privada, libre de violencia, incluida la violencia sexual.

Asimismo, el Convenio establece claramente que la ausencia de consentimiento debe estar en el centro de cualquier definición legal de violación y otras formas de violencia sexual. Ha sido ratificado por más de 20 Estados europeos, pero la mayoría no ha modificado aún la definición de violación en su legislación para armonizarla al Convenio.

Las y los activistas están impulsando el cambio en toda Europa. Pero todos y todas tenemos que pronunciarnos para que suceda en todos los países. Amnistía Internacional seguirá luchando junto a esas personas que se están movilizando para conseguir leyes basadas en el consentimiento, y para que las autoridades trabajen con vistas a cambiar las actitudes de la opinión pública y generar una “cultura del consentimiento”.

¿Quieres sumarte? #HablemosDelSí #LetsTalkAboutYES

Entérate de cómo estamos promoviendo conversaciones sobre el consentimiento sexual en toda Europa.

¡Hablemos del SÍ!

NOTA: Esta página se actualizó en mayo de 2023.