Mi Cuerpo Mis Derechos

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© Amnesty International (Artista: Hiraku Cho / Fotrografía: Jim Marks)

Poder decidir sobre nuestra salud, nuestro cuerpo y nuestra vida sexual es un derecho humano básico.

Seas quien seas, vivas donde vivas, tienes derecho a tomar estas decisiones sin miedo, violencia o discriminación.

Sin embargo, en todo el mundo se intimida, se discrimina y se detiene a personas sólo por tomar decisiones sobre su cuerpo y su vida.

A una mujer no le proporcionan anticonceptivos porque no tiene el permiso de su marido. A una adolescente se le niega una interrupción del embarazo que podría salvarle la vida porque el aborto es ilegal en su país. La policía acosa a un hombre por ser gay.

"Mi cuerpo mis derechos" es una campaña global de Amnistía Internacional para poner fin al control y la criminalización de la sexualidad y la reproducción.

¡Defiende con nosotros los derechos sexuales y reproductivos para todas las personas!

Es tu cuerpo. Conoce tus derechos.

Vongai V Chikwanda, Harare (Zimbabue)
Hasta que las mujeres y niñas puedan tomar decisiones reproductivas sobre los asuntos que afectan a su cuerpo y disfrutar totalmente de sus derechos, haré campaña por los derechos sexuales y reproductivos para todas las personas.

Un escándalo global

1/10

Niñas menores de 18 años en el mundo han sido obligadas a tener relaciones o a realizar actos sexuales. Es probable que el verdadero número sea superior.

40%

De las mujeres en edad de procrear vive en países donde el aborto está prohibido, está restringido o no es accesible.

215M

De mujeres no pueden acceder a métodos anticonceptivos aunque quieran dejar de tener hijos o retrasar el momento de tenerlos

ROMPER EL SILENCIO

Cuando se trata de nuestro cuerpo y nuestras relaciones, las conversaciones que mantenemos con más libertad tienen lugar dentro de nuestra cabeza. A menudo mantenemos estos pensamientos en secreto. ¿Por qué?

Quizá sea porque creemos que lo que podemos decir abiertamente lo define la sociedad en la que vivimos.

Estas normas sociales están controladas por nuestros gobiernos, nuestras comunidades, incluso nuestras familias. Cuando las cuestionamos, nos sentimos culpables, incómodas. Tememos que nos estigmaticen, incluso que nos encarcelen, y por eso guardamos silencio.

A través de "Mi cuerpo mis derechos" queremos ayudar a romper este silencio porque ahora mismo muchos de nosotros no sabemos que tenemos derechos y, por tanto, no podemos reclamarlos.

© REUTERS/Ulises Rodriguez

Controlados por terceros

Decisiones que son nuestro derecho —como si queremos tener hijos y cuándo tenerlos— se han convertido en un asunto que controlan los gobiernos. Algunos gobiernos también permiten que otras personas de nuestro entorno —como médicos, líderes espirituales o nuestros padres— tomen decisiones por nosotros. Y algunos incumplen su obligación de dar una información y unos servicios a los que tenemos derecho todas las personas.

Imagina estar casada con tu violador, obligada a ver a esa persona todo el tiempo; sería devastador.
Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional


En los centros de salud de Burkina Faso pueden negar un método anticonceptivo a una mujer si no va acompañada de su marido. En Argelia, Marruecos y Túnez, las leyes no protegen a las sobrevivientes de la violencia sexual. En algunos casos los violadores pueden eludir el enjuiciamiento casándose con sus víctimas, a menudo adolescentes. En Irlanda, donde el aborto es ilegal salvo que la vida de la mujer corra peligro grave, entre 1980 y 2012 unas 12 mujeres al día viajaron al Reino Unido para interrumpir el embarazo. Y en muchos países, tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, amar a una persona del mismo género o simplemente vestirse fuera de la norma social basta para ser encarcelado.

La abogada de derechos humanos y premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi, octubre de 2016
Narges Mohammadi se preocupa por el sufrimiento del prójimo. Cuando sabía de alguna ejecución prevista, hacía lo posible por salvar a esa persona. Si no lo lograba, se unía a la familia ante la prisión en un gesto solidario.
© Getty Images
Amnesty International

Una reacción creciente

El hecho de que sigan existiendo estas restricciones indica que queda mucho por hacer. Se está gestando una reacción contra los derechos sexuales y reproductivos, impulsada por grupos de interés bien financiados y organizados. Algunos gobiernos, desde los máximos niveles, tratan de limitar estos derechos poniendo en tela de juicio las ideas de “derechos reproductivos” y de “igualdad de género” o tildando de occidental el principio de “derechos humanos para todas las personas”. Lo que es evidente es que se están cuestionando nuestros derechos a expresar nuestra sexualidad y a tomar decisiones sobre nuestro cuerpo.

Desde 2014-15, la campaña "Mi cuerpo mis derechos" de Amnistía intentará frenar esta tendencia, sobre todo en Argelia, Burkina Faso, El Salvador, Irlanda, Nepal, Marruecos y Sáhara Occidental y Túnez. A través de ella, llegaremos a personas de todo el mundo, animándolas a que rompan el silencio que rodea estas cuestiones como primer paso para reivindicar sus derechos.

Si rompemos el silencio, los gobiernos tendrán que dar un paso adelante y empezar a proteger el derecho de las personas a tomar decisiones sobre su cuerpo y su vida. Hasta entonces, denunciaremos a los Estados que violen estos derechos y exigiremos el cambio. Porque los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos. Nos pertenecen a todas las personas.

Tienen que recordar que somos seres humanos.
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